Se abre paso la nueva Bolivia

Se abre paso la nueva Bolivia

Péndulo político Sucre/CORREO DEL SUR 05/12/2025 03:31
La recuperación del ánimo económico es real, pero exige decisiones urgentes para evitar que las expectativas positivas se disipen
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Han transcurrido tres semanas desde la posesión del nuevo gobierno, y el ambiente nacional luce radicalmente distinto al vivido en los últimos veinte años. La pregunta que muchos se hacen es: ¿qué ha cambiado realmente? Porque es evidente que la crisis continúa, y que la situación heredada del gobierno del MAS es mucho peor de lo que los análisis más pesimistas anticipaban. El presidente Rodrigo Paz informó la existencia preliminar de un desfalco de más de 15.000 millones de dólares, cifra equivalente a las reservas internacionales del país en su mejor época de bonanza, allá por 2014. A esto se suma su contundente declaración de que el país se convirtió en una “cloaca” de corrupción, confirmando que el MAS saqueó al país sin miramientos.

Expectativas y confianza

Más allá de esta revelación, comienzan a aparecer señales económicas positivas que reflejan un cambio de rumbo y de ánimo nacional. En economía existen dos variables que influyen decisivamente en el comportamiento de los mercados: las expectativas y la confianza. Keynes explicó que los mercados no reaccionan solo a datos duros, sino también al ánimo, percepción y anticipación del futuro. Lo que él llamó “animal spirits”. Más adelante, economistas como Robert Lucas, padre de la teoría de las expectativas racionales, demostraron que los agentes no son pasivos, sino que ajustan su conducta según lo que anticipan de la política económica.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Bolivia. Antes incluso del 8 de noviembre, los discursos del nuevo presidente enviaron señales claras de estabilización, seriedad y responsabilidad fiscal. Esto alineó las expectativas de hogares y empresas hacia un futuro más ordenado, con inflación controlada y recuperación gradual.

El anuncio de gestión para obtener financiamiento, 3.100 millones de dólares de la CAF y más de 9.000 millones de otros organismos internacionales, reforzó la percepción de solvencia y capacidad de acción. El efecto fue inmediato, el dólar paralelo comenzó a descender significativamente. De rozar los 20 bolivianos en los meses finales del gobierno de Arce, pasó en los últimos días a fluctuar entre 11 y 10,30 bolivianos, mostrando una tendencia sostenida a la baja. Los dólares escondidos “bajo el colchón” comenzaron a reaparecer.

Las expectativas han tenido un efecto real. Los precios de celulares y electrodomésticos han empezado a disminuir, algunos productos de la canasta familiar siguen la misma tendencia y la población comienza a percibir que la economía podría encaminarse hacia una normalización progresiva. A nivel internacional, también vuelve la confianza, existiendo una reducción del riesgo país de 1.200 a 755 puntos. Esto confirma la potencia de la teoría económica: cuando la confianza se restaura, la economía respira. 

Discursos y acciones estabilizadores

Otro mensaje poderoso que devolvió tranquilidad a la población fue el restablecimiento del suministro normal de carburantes desde el mismo día de la posesión presidencial, tras meses de escasez y colas humillantes. A ello se suma la lucha frontal contra la corrupción, con hechos concretos como la intervención de la planta de Senkata, luego de descubrirse el desvío de diésel.

Paralelamente, los anuncios de refuncionalizar la Aduana y emprender una reforma tributaria añaden un componente adicional de seguridad institucional. Asimismo, la presencia de ministros y viceministros técnicamente preparados, después de tantos años de improvisación e incompetencia, genera una percepción de seriedad que se traduce en confianza y estabilidad económica.

Primeras medidas económicas

Este martes, el gobierno anunció las primeras medidas económicas, que consisten en la abrogación de cuatro impuestos: Impuesto a las Grandes Fortunas, Impuesto a las Transferencias Financieras, Impuesto al Juego e Impuesto a las Promociones Empresariales. Según el argumento oficial, estos tributos no representan ni el 1% de la recaudación fiscal y no alcanzan a cubrir siquiera sus costos operativos. Su eliminación, busca aliviar la carga tributaria y estimular la inversión privada, especialmente considerando que el Impuesto a las Grandes Fortunas habría provocado la salida de capitales por más de 2.000 millones de dólares y el desincentivo a las inversiones extranjeras en el país.

Desde una lectura técnica, la medida tiene lógica fiscal, pero muestra también la prudencia del gobierno. Parece haber optado por ir con pies de plomo, evaluando cuidadosamente cada paso antes de aplicar ajustes más estructurales.  En todo caso, estas decisiones, junto con el anuncio de un recorte del gasto fiscal del 30%, y la confirmación de un primer desembolso de 550 millones de dólares de la CAF para fortalecer las reservas internacionales, evidencian que el gobierno comienza a mover las piezas del tablero económico.

No son medidas de gran calado, pero sí señales importantes de dirección y prudencia. El gobierno parece tomarse el tiempo necesario para evaluar las consecuencias económicas y, sobre todo, sociales de las reformas más profundas que inevitablemente llegarán.

El riesgo de expectativas incumplidas

Las expectativas positivas han dado un valioso respiro inicial, pero no pueden sostenerse indefinidamente sin acción política. Las medidas anunciadas, aunque correctas en su dirección, aún no son suficientes para resolver los problemas estructurales de fondo. Bolivia necesita definir pronto una estrategia clara en torno al tipo de cambio, la subvención a los combustibles, la disciplina fiscal, la reducción de la inflación y la reactivación de la inversión.

El gobierno goza todavía del beneficio de la confianza pública, pero esa confianza es volátil y depende de la coherencia entre el discurso, las acciones y los resultados. Retrasar las decisiones implica un riesgo mayor, pues si la población percibe que las medidas no llegan, las expectativas comenzarán a deteriorarse. 

El mensaje del presidente Paz sigue siendo claro y esperanzador. El país ha decidido creer otra vez. La población respira un aire nuevo de confianza, y eso puede abrir la puerta al cambio; sin embargo, solo una política económica bien diseñada y correctamente ejecutada podrá sostenerla. Este es el momento de actuar con firmeza, inteligencia y responsabilidad.

Que Dios dé sabiduría a nuestras autoridades para tomar decisiones firmes y acertadas, y fortaleza a la población para atravesar el periodo inicial de ajustes, con la convicción de que tiempos mejores están por venir. [P]

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