Personajes del año 2025

Personajes del año 2025

Péndulo político Redacción Péndulo Político 29/12/2025 10:33
Politólogos, periodistas y una historiadora, destacan las personas de este año 2025 que nos abandona. Y lo hacen por su mérito o demérito.
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Rodrigo Paz Pereira, personaje 2025

Amalia Pando, periodista

El presidente de Bolivia, posesionado hace más de dos meses, Rodrigo Paz Pereira, ha sido declarado el “Personaje del año 2025” por Cabildeo Digital en su programa “Último Momento”. La designación fue resultado de una votación de quienes siguen el programa que le dieron a Rodrigo Paz una amplia mayoría.

Rodrigo Paz causó tres sorpresas descomunales.

A pesar de las encuestas y todo lo demás, ganó las elecciones en la primera vuelta y arrasó en la segunda vuelta. Se impuso sobre dos viejos lobos de la mar política: Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga. Sin embargo, imponerse a ellos fue nada en comparación a la derrota histórica que el resultado electoral, en las dos vueltas, infringió al MAS, el partido de Evo Morales y Arce Catacora que estuvo en el poder durante los últimos 20 años hasta el punto del desastre económico, político y moral.

La tercera sorpresa que Paz Pereira nos dio a todos los bolivianos y también a lo no bolivianos, es que estaba listo para gobernar. Ni bien asumió su nuevo cargo, en los surtidores ya había gasolina y diésel. Días después, bajó la cotización del dólar y “milagrosamente” también los precios de muchos productos de la canasta familiar. 

En su primer mes de gobierno obtuvo un 50% de simpatía popular mayor a la de Milei en Argentina o Lula en Brasil. Sin embargo, la templanza de Rodrigo Paz se medirá pronto, cuando levante el subsidio a los carburantes que causará un remezón social de intensidad incalculable [Este artículo lo escribió Amalia Pando antes de que se lance el DS. 5503].

Indicios de esa templanza ha mostrado frente al vicepresidente Edmand Lara cuya deslealtad, abuso de autoridad y del TikTok pudo haber causado grietas en el gobierno. Pero no, la tolerancia de Rodrigo Paz y su concentración en la resolución de los grandes problemas, dejaron al frustrado ex policía en outside y con una popularidad con tendencia a la baja, mientras que la de Rodrigo, sube y sube, por el momento.

Así que, hay buenas razones para declarar a Rodrigo Paz Pereira como el Personaje del año 2025. [P]

Rodrigo Paz, del Picacho a la victoria

Edgar Iñiguez Araujo, politólogo

Para poder determinar el personaje político de la presente gestión 2025, habría que tener en cuenta como contexto general que este año marcó el fin del ciclo populista de rampante amoralidad del MAS, estableciendo la necesidad de reorientar la economía y la política hacia una nueva etapa con sus características esenciales propias. Este redireccionamiento está teniendo como su principal protagonista al presidente Rodrigo Paz. ¿Pero cuáles son las principales circunstancias y medidas que pusieron en relieve la importancia de este personaje en el contexto de la política boliviana? 

Veamos

En primer lugar, el triunfo de Rodrigo Paz fue inesperado y asombroso, ni las empresas encuestadoras, ni los analistas políticos en sus análisis más audaces tenían previsto tal episodio. En efecto, muy pocas personas o casi nadie se animaba a otorgarle una capacidad de éxito electoral a Paz, por el contrario, nuestro personaje figuraba en la mayoría de las encuestas en un rol secundario y marginal, tal es así, que no tuvo presencia en los iniciales debates de la primera vuelta de la contienda electoral. Una campaña política de largo aliento que tuvo como principal ingrediente la cobertura territorial con escasos recursos, sumada al hastío y rechazo de las propuestas tradicionales del sistema político, fueron algunas de las causas que pueden explicar el triunfo electoral de Rodrigo.

Ya en función de gobierno, Paz tuvo que enfrentar la ruinosa situación económica de las arcas estatales. Con pragmatismo y realismo histórico esbozó un conjunto de medidas a través del DS. 5503 que se pueden considerar como el inicio de un proceso de ajuste que seguramente traerá consecuencias políticas futuras. Asimismo, asumió ágiles acciones en el nivel internacional con el fin de recuperar el relacionamiento con Estados Unidos y Europa en el contexto de una apertura moderna, a diferencia de la cerrazón y aislamiento que marcaron la política internacional en la época del MAS (lisonjera con las dictaduras socialistas).

Es de destacar que la transición de ciclo político tiene que ser emprendida por Paz sin el apoyo y sostén de una estructura política partidaria sólida, pero con la presencia de operadores políticos que le procuran alianzas muchas veces frágiles al interior de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

También es necesario destacar uno de los obstáculos a la gobernabilidad de la gestión de Paz: el carácter ambiguo y conspirador que asumió el indócil y ofuscado Edmand Lara, su vicepresidente. En efecto, Lara se incorpora a las medidas de gobierno encorsetado en un uniforme policial. Sin embargo, cuando las circunstancias le favorecen, asume un discurso franca y abiertamente opositor, se puede decir, que el principal antagonista de Rodrigo Paz es su propio vicepresidente quien en su labor de Tiktoker delirante, no duda en emplear apelativos negativos y calificativos a miembros del poder ejecutivo e incluso legislativo.

Rodrigo Paz Pereira desde un rol marginal en el proceso electoral de primera vuelta, asumió la presidencia del Estado boliviano en un momento de transición y cambio de ciclo, históricamente relevante para el país. Sin embargo, este proceso ha estado plagado de problemas y dificultades, especialmente en el terreno de la gobernabilidad, lo que pone a prueba las capacidades de estadista de Rodrigo Paz, que se notaron en ocasiones anteriores cuando gobernaron Bolivia sus antepasados. [P]

El espejismo del patriota

Marcelo Arévalo, politólogo

El panorama político boliviano ha coronado a Rodrigo Paz Pereira como el “personaje del año”. iNo por personificar un fenómeno tan antiguo como peligroso: el chovinismo instrumental. El chovinismo, nacido del fervor ciego de Nicolás Chauvin hacia Napoleón, se manifiesta hoy en Paz como una exaltación desmesurada de “La Patria” para ocultar una agenda de mercado radical.

Bajo el eslogan de combatir al “Estado tranca”, Paz propone un retorno al laissez-faire que recuerda inevitablemente a la Bolivia de 1985. Su retórica de “Bolivia está enferma” es un eco casi literal del dramático “Bolivia se nos muere” pronunciado por Víctor Paz Estenssoro al imponer el Decreto Supremo 21060. Aquella medida que, si bien frenó la hiperinflación, desmanteló el aparato productivo estatal y relocalizó a más de 30.000 mineros, sumiendo a miles en la precariedad. Hoy, Paz Pereira reedita este libreto mediante el DS. 5503, que, bajo la promesa de modernidad, elimina subvenciones a los hidrocarburos, empujando a una crisis económica y política contra los sectores populares.

Este modelo se presenta con la estrategia política del “palo y la zanahoria”. La zanahoria es el cebo populista: promesas de salarios de 3,300 bolivianos y aumentos a la Renta Dignidad, medidas insuficientes que no llegan a más del 5% de la población, diseñadas para seducir a una sociedad agotada por el “evismo” y el “arcismo”, en 20 años de masismo corrupto. El palo, sin embargo, viene con artículos dentro del DS. 5503 que pone en vilo la ya demacrada economía popular, implosionando el retorno de del Bloque Popular que, en cierto sentido, lo llevó al poder. 

El personaje del año se ha mostrado condescendiente con los necesitados, empero, en los hechos, al parecer todo apunta a que es más amigo de los portentosos que de los que le dieron la mayoría de su base electoral. El resultado está claro, Paz tiene mayor preferencia por los agroindustriales, mineros cooperativistas, empresarios que por las clases subalternas. 

En el fondo, Paz es un liberal, un actor que utiliza el nacional-chauvinismo. Su política es un espejismo: ofrece soberanía con seguridad jurídica y abre Bolivia al capital financiero global. Transforma la identidad nacional en una mercadería. Su carácter mitómano se revela en la contradicción de su discurso: invoca a la patria para justificar medidas que, en la práctica, podrían erosionar el tejido social y económico del país aún más en el mediano y largo plazo. 

Cito a Jean-Paul Sartre: “Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. En el caso de Paz Pereira, cuando el mercado dicta la política, la “patria” es solo el nombre que se le da al sacrificio de los más humildes. [P]

Personaje/antipersonaje 2025

Mery Vaca, periodista

Rodrigo Paz y Edmand Lara estaban destinados a ser los personajes del año 2025 porque, luego de dos décadas del MAS en el poder, representan el cambio de ciclo en Bolivia. Y, decir que representan, no quiere decir que ellos hubieran logrado esa hazaña. El MAS se autodestruyó de mil maneras y, por una serie de factores, el binomio ahora gobernante terminó siendo el beneficiario de este giro.

El binomio sorprendió al país entero al ganar la primera vuelta electoral, a contracorriente de todas las predicciones, y terminó catapultándose en el poder al ganar la segunda vuelta de forma contundente.

Una vez en el Gobierno, los desafíos eran y siguen siendo de dimensiones históricas. La situación de crisis multidimensional que aqueja a Bolivia reclama unidad, capacidad y audacia del binomio que gobierna Bolivia, sin embargo, desde el día 1, el vicepresidente Edmand Lara decidió desmarcarse, romper, incluso conspirar en contra de su propio gobierno.

En contrapartida, en este corto tiempo, Rodrigo Paz mostró dos características que, a estas alturas, dan señales de que podría convertirse en un presidente relevante en la historia del país si es que logra capear el temporal que ahora golpea a su gobierno: valentía para gobernar y capacidad de concertar.

El DS. 5503 es duro e incompleto. Duro porque sus efectos golpean con fuerza a los sectores más vulnerables de la población e incompleto porque carece de medidas claras contra el Estado obeso que heredamos del MAS. Sin embargo, es un decreto necesario para sincerar la economía porque estábamos viviendo en una burbuja pinchada, en la que escaseaban los combustibles, los dólares y hasta el pan.

Y, así como el decreto es necesario, también es perfectible, por eso, será preciso que su consolidación esté acompañada, no solo de concesiones a los sectores que protestan de forma estridente, sino de medidas sociales firmes y recortes estatales profundos que nos convenzan de que efectivamente el golpe es para todos.

Tomar decisiones, por muy dolorosas que éstas sean, debería ser algo inherente al cargo de presidente, sin embargo, los últimos cinco años, Luis Arce nos ha demostrado que se puede administrar el gobierno sin tomar decisiones, ni buenas ni malas. Las consecuencias, por supuesto, son catastróficas y las estamos sufriendo día a día.

Consolidar las medidas no es tarea fácil, requiere capacidad de diálogo, algo que Rodrigo Paz está ensayando con empeño. Solo el tiempo dirá si eso es suficiente.

La labor de Edmand Lara, en cambio, debería estar orientada a buscar consensos políticos para darle viabilidad a su gobierno, pero, lejos de eso, el vicepresidente prefiere situarse en la oposición y, desde allí, horadar al gobierno y a la propia Asamblea Legislativa, con la que debe concertar. 

Hay que reconocer que Lara fue un factor fundamental en el triunfo de Rodrigo Paz, sobre todo en bolsones masistas, donde se vota por identidad más que por programa. Sin embargo, en cada uno de sus TikToks el vicepresidente está rifando ese capital político y está complotando, no solamente contra Rodrigo Paz, sino contra sí mismo.

Por todo eso, desde el punto de vista informativo, este 2025 nos deja un personaje, Rodrigo Paz; y un antipersonaje, Edmand Lara. [P]

El Tiktokero policial

Diego Ayo, politólogo

Lara prefiere la dopamina del aplauso fácil del TikTok a la posibilidad de concertar una ley con esmero. El ex policía se siente aliviado al tener que hablar al lente de su cámara que tener que hacerlo frente a un público que lo pondera y lo critica. ¿Un público que puede criticarlo? No, Lara no entiende esa palabra. Él es único y perfecto. ¿Cómo lo sabe? Lo lee. Le dicen que es ¡un héroe! Y, lo mejor, ¡recibe likes! Cada like es una caricia. Cada like con piropo incluido es un beso. Cada like repetido, una y otra vez, es ya orgiástico. ¿Y no hay críticas en el TikTok? Claro, pero los borra rapidito. Ese es Lara.

¿Intento conciliar con el presidente Paz Pereira alguna vez? Seguro. Acabó el acto, se abrazaron y todos aplaudieron. Volvió a casa, entró al escritorio rapidito, ansioso por ver las reacciones sociales a tan importante acto de concertación, ni saludó a la diputada y se zambulló en su máquina. ¿Qué vio? Los datos. Quedó desconcertado. Los likes ante tan destacable acto eran 45. ¿¿Qué?? Al jalonearse con su jefe en la Policía Nacional los likes alcanzaron los 102.867. Los likes con Rodrigo eran ínfimos. ¡Horror! Dios mío, ¡no soy nadie! ¿Qué hago, mi Señor? “Puteálo”. Ese era el mensaje divino que se instaló en la masa encefálica del segundo mandatario de Bolivia. ¡Dios le hablaba! “¿Por qué debo hacerlo, mi Señor?”. La respuesta santa fue demoledora: “tendrás likes, hijo mío, y hoy entran al Cielo los que tienen muchos likes”.

Entendió y comenzó su faena de solipsismo digital: “Rodrigo, no estoy de acuerdo contigo”. ¿Resultado? 1.234 likes. “Rodrigo, eres un trolo de feria”. ¿Resultado? 22.815 likes y cariños al “gran capitán”. “Rodrigo, tus ministros con unos cojudos”. ¿Resultado? 68.974 likes. ¡Genial Larita! ¡Lo estás logrando! La gente te ama, ¡te ama! Gracias, pero ¿qué más puedo hacer para que me amen más? Vestite de Papa Noel y regalá a los niños lo que te han dado unos chinos empresarios mineros. Pero, ¿no es ilegal eso? ¿Y acaso esos chinos no son medio mafias? Nooo, son unos chinitos comedores de uantones. Unos reyes. Recibí y regalá. 

Ajá, el país en problemas y Lara repartiendo regalos de procedencia china. ¿Por qué? Porque el TikTok no toca los problemas del país, no habla de deuda externa, de pozos gasíferos, de Renta Dignidad. El TikTok no sabe de ancianos, discapacitados, pobres (los pobres ni tienen TikTok). ¿Entonces? Entonces Lara construye el país con aplaudidores, no con ciudadanos. Pero, ¿se puede? Se puede, pero dura poco. Al comienzo eres héroe, después de dos semanas ya eres sólo una autoridad pública y al mes ya eres un cargoso. ¿Al año? No lo sé, pero si sé que cuando comienza el desdén ante su mundo digital, aumenta el brío/rabia del tiktokero. Se está volviendo Hulk, aunque con músculos de goma y de un verde de ch´iji de canchita del Evo Cumple: refalso. [P]

Evo Morales, el personaje negativo de 2025

Raúl Peñaranda U., periodista

El personaje central –aunque en clave negativa– de 2025 es Evo Morales. El expresidente acumuló todos los errores posibles y terminó convirtiéndose, junto con su némesis Luis Arce Catacora, en el principal responsable de la fractura del MAS y, más aún, de la casi completa desaparición de ese partido –sus satélites y facciones– de la vida política nacional. Facilitó así la victoria de las fuerzas democráticas en las elecciones de este año.

Sería injusto atribuirle toda la responsabilidad. La debacle del MAS también tiene raíces evidentes en la mala gestión económica, los escándalos de corrupción, la ineficiencia administrativa, el creciente autoritarismo y la desconexión profunda de sus dirigentes con la realidad del país. Sin embargo, las acciones de Morales fueron un factor determinante: ninguna otra figura logró provocar con tanta eficacia ese resultado.

Al forzar la confrontación interna y dejarse guiar por su descontrolado narcisismo, Morales no solo contribuyó decisivamente a debilitar e inhabilitar al gobierno de Arce, sino que terminó inhabilitándose a sí mismo. Hoy está prohibido de candidatear otra vez a la presidencia, no tiene un partido político que defienda sus intereses, su liderazgo se ha vuelto cada vez más marginal y su figura política parece encaminarse a un ocaso irreversible. Y no puede salir del Chapare a riesgo de ser detenido. Ya demostró Morales que es un cobarde: en 2019, cuando sonaron los primeros petardos, salió despavorido al exterior e inventó que hubo un golpe de Estado y que su vida estaba en riesgo, cosas a todas luces falsas (inventadas por él y su entorno para salvar su menguado prestigio tras haber sido echado del poder por multitudinarias movilizaciones).

Por todo ello, la imagen que quedará para el futuro será la de un caudillo primitivo y venal, incapaz de aceptar límites, derrotas o relevos y obsesionado, por sus severas inseguridades internas, con relacionarse con mujeres jóvenes, algunas de ellas adolescentes.

En un universo paralelo, Evo Morales pudo haber elegido otro camino: respetar el resultado del referéndum del 21-F y por lo tanto no postularse en 2019; no bombardear al gobierno de Arce; y medir sus verdaderas posibilidades recién en 2024. De haberlo hecho, probablemente hoy ocuparía un lugar importante en la política local y un sitio más favorable en la historia reciente del país. Eligió lo contrario. La historia futura no lo tratará bien. [P]

El ciudadano Oscar Hassenteufel

Daniel Valverde Aparicio, docente de la UAGRM y analista político

Los bolivianos tenemos una concepción muy limitada de la ciudadanía. Por lo general vinculamos la ciudadanía con aspectos mecánicos como la potestad de votar, exigir derechos u ocupar algún cargo público. Muy pocos equilibran derechos con deberes; o tienen conciencia de que, al ejercer un cargo público, está en juego el honor personal y estatal. Una buena parte considera la función pública como una oportunidad de beneficio, y no de servicio. 

Algo que los griegos ya en la antigüedad entendieron, fue que Ciudadanía y Estado eran conceptos indisolubles. En la forma en que se ejerce la ciudadana, es la forma también en que funciona el Estado, la democracia y sus instituciones. Muchos indicadores de la actualidad como los referidos a transparencia, confianza, estado de derecho, seguridad jurídica, vial y humana, y el mismo desarrollo democrático, dependen de comportamientos y acciones ciudadanas.  

Giovanni Sartori en su obra Teoría de la Democracia hace referencia de que, en la antigua Grecia, el ciudadano era quien se entregaba totalmente al Estado “(…) le daba su sangre durante la guerra; su tiempo, en la paz, no era libre de dejar a un lado los asuntos públicos, para ocuparse de los suyos. Por lo contrario, el ciudadano debía descuidarlos para trabajar por el bien de la ciudad”.     

En nuestro medio, son muy pocos los que, ejerciendo un cargo jerárquico, alcanzan tan sublime dimensión de la ciudadanía, como la que rememora Sartori. Para el periodo que cerramos y considerando su trayectoria publica, y logros alcanzados en ciclos de adversidad, no tengo la menor duda que el ciudadano Oscar Hassenteufel, que lideró el Órgano Electoral en dos periodos de altas tensiones (2002-2006; 2021-2025) es un gran referente de lo que implica ser un ciudadano en democracia. 

Personalmente recuerdo al Dr. Hassenteufel, cuando la sociedad marginada de ejercer derechos civiles y políticos, por falta de documentos de identidad se movilizó entre el 2003 al 2005 bajo la denominación de “movimiento de los indocumentados”, y siendo presidente de la Corte Nacional Electoral, tuvo la templanza para reconocer que, en nuestro país, existían un estimado de 800 mil personas indocumentadas. Con ello se logró canalizar apoyo para revertir una situación enteramente antidemocrática. La transición electoral luego de la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada (octubre del 2003) y los primeros referéndums del siglo XXI (Gas y Autonomías), fueron también, hitos impecables de su gestión.    

La democracia electoral, se encuentra en el centro del ideario democrático de los bolivianos y fue sometida a duras pruebas y argucias en los últimos cinco años. La solvencia, equilibrio y credibilidad acumulados por el presidente del Órgano Electoral fueron determinantes para cerrar un ciclo electoral de renovación exitosa de los órganos judicial, legislativo y ejecutivo. Pero, además, entendiendo que hay insuficiencias, nos deja una hoja de ruta clara para seguir trabajando en el fortalecimiento de la democracia electoral y el órgano que la administra. 

Mi sincero homenaje al ciudadano Oscar Hassenteufel, quien, como sus pares griegos de la antigüedad, se entregó totalmente al Estado, seguramente descuidando sus propios intereses e incluso su salud, por el bien de Bolivia y su democracia. [P]

El MAS y la configuración del campo político

Ever Romero Ibañez, sociólogo

Desde el inicio del año que concluye, la agenda política boliviana ha girado en torno a la culminación del ciclo instaurado por el Movimiento Al Socialismo en 2006. Los actores políticos opositores o no, los analistas y los que no lo son, tanto da, o simplemente los que siguen el curso de la lucha por el poder, se han ocupado de tejer elucubraciones, ya no sobre la culminación de una era en la administración del Estado (que la creían irreversible), sino sobre la forma en que esta se produciría. Solo algunos incrédulos negaban el inminente cambio político y defendían en voz baja —más por compromiso que por convicción— su improbable continuidad.

En el 2025, unos y otros, oficialistas y opositores, en sus formulaciones y prácticas discursivas, en el diagnóstico urgente del país, en sus propuestas o en el diseño de alternativas de acción estatal, se han movido con la tonalidad determinada por el MAS, devenido en el epicentro político que no se podía ignorar. Por eso, qué duda cabe, si hay un personaje relevante que ha concentrado el arcoíris de la acción y la reacción política en el año que finaliza, aunque su naturaleza sea colectiva, ha sido el MAS.

Y lo ha sido a partir de su ambigüedad genética, como portador indivisible de lo bueno y lo malo en el manejo del Estado, lo que ha marcado el campo de acción de las fuerzas opositoras. Las formas practicadas por el MAS han configurado la legitimidad discursiva de los líderes políticos para construir sus propias narrativas de distanciamiento y diferenciación radical de aquello que se buscaba combatir y derrocar. Cada quien librando su batalla cultural propositiva o refractaria, cada quien anclado en sus dogmáticas ideas de Estado, sociedad o economía, creyéndolas verdaderas e irrefutables.

Si el MAS promovía el capitalismo de Estado, se respondía con capitalismo de mercado; si se defendía el Estado Plurinacional, se contestaba con la urgencia de ser republicanos; si se daba primacía a la idea de igualdad, se propugnaba la idea de libertad; si se vendía la democracia comunitaria como el ideal participativo, se respondía con la democracia liberal como garantía individual para decidir libremente; si se practicaba la recentralización del Estado, se replicaba con la necesidad de la vigencia de las autonomías y el rol de las regiones; si se imponía el caudillismo, se argumentaba la necesidad de la renovación y la alternancia. Si los gobernantes eran populistas, había que dejar de serlo.

Los contrastes diferenciadores pueden ser interminables. Lo que cuenta aquí es la relevancia de un actor político: el MAS, que ha marcado a sangre y fuego el rumbo de la política boliviana en el año que se va. La prueba está, en el hecho incontrovertible de que el referente propositivo de los candidatos presidenciales emergía de mirar la gestión del MAS. Hoy, el nuevo gobierno, sigue observando (no puede no hacerlo) el reciente pasado político para fundamentar sus decisiones económicas. Entonces aún subsiste un eco que no se ha extinguido. ¿Seguirá resonando en el futuro como ejemplo de lo que no se debe hacer? [P]

Cecilia Requena, activista y especialista en derechos ambientales

Beatriz Rossells, historiadora

Cecilia Requena se ha desempeñado como senadora por La Paz de 2020 a 2025 por el Partido de oposición Comunidad Ciudadana, dedicada principalmente a la defensa del medio ambiente. Formada como comunicadora, con estudios de posgrado en políticas públicas y administración y en derechos ambientales en varios países y centros universitarios, incluyendo Harvard.

Fue activista y ambientalista desde joven, formó parte de la Asociación Boliviana para la Defensa de la Naturaleza entre 1992 y 1993, realizó consultorías e investigaciones para organizaciones no gubernamentales como la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) y Transparencia Internacional, fue consultora del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente. Fue docente en la Universidad Católica Boliviana sobre varias temáticas relacionadas con el cambio climático.

Ya como senadora desde 2020 fue conocida en los medios de comunicación no tanto por la lucha por la democracia, sino por su férrea defensa de los derechos ambientales. Apareció frecuentemente en diversos programas que la invitaban por ser una voz académica y especialista en esa temática. Denunció el apoyo y expansión de las industrias extractivas del gobierno que, contradiciendo su imagen de defensor de la Madre Tierra, “promovió el extractivismo radical y devastador”. En su calidad de miembro de comisiones ambientales del Senado, Requena supervisó la política extractivista del gobierno del MAS en especial la corrupción de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera, destacándose la falta de acción contra la minería ilegal en áreas protegidas como el Parque Nacional Madidi de La Paz, área de gran biodiversidad en el planeta. Las cooperativas mineras atenidas a su poder político llegaron a promover “el terror y la violencia” contra los que investigaban esa actividad ilegal, atacando en alguna ocasión con petardos y dinamita.

El permanente y riguroso activismo de la senadora Requena en la investigación y la denuncia en los canales de TV, especialmente, no ha dado lugar al gran público a conocer su dedicación al estudio y publicación de las temáticas sobre el medio ambiente. En los últimos años se publicaron numerosos trabajos de Requena en libros colectivos o individuales, este título corresponde a 2025: “Persistencia centenaria del patrón extractivista y transiciones hacia la sostenibilidad en el siglo XXI”, en: 200 años de libertad. Una mirada crítica al Bicentenario. Donde diversos autores bolivianos reflexionan sobre los 200 años de independencia; “Economía y naturaleza: de las inercias degenerativas a las transformaciones necesarias”, en: Bolivia siglo XXI. De la República al Estado Plurinacional (2021); “En pos de claves para impulsar indispensables y urgentes transformaciones”, en: Transformar la Crisis: Crisis Ecológica y del cuidado, extractivismo y pueblos indígenas (2021).

Requena señala que el patrón extractivista viene desde el período colonial, pero en el siglo XXI, implica incontenibles presiones sobre los recursos naturales, como el oro y la tierra. “El extractivismo entorpece y hasta impide el desarrollo de alternativas productivas sostenibles, como el turismo sostenible, productos de sistemas agroecológicos (castaña, café, cacao), o ingresos canalizados a partir de servicios ambientales, como la estabilidad del régimen climático global, o el régimen hídrico regional, dependientes de la Amazonia en pie”. A partir de 2025 ha sido elegida Diputada en el Parlamento. Sin duda, con Cecilia Requena Bolivia cuenta con una gran defensora ambiental. [P]

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