Eduardo Rodríguez Veltzé: “El presidente no es el premio mayor que lo decide todo”

Eduardo Rodríguez Veltzé: “El presidente no es el premio mayor que lo decide todo”

Péndulo político Raykha Flores Cossío/CORREO DEL SUR 05/05/2026 03:13
Esta semana, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé volvió a Sucre después de varios años para presentar el libro que coordinó, “Razones públicas y cambio constitucional: 50 propuestas de reforma en Bolivia”. 
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Esta semana, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé volvió a Sucre después de varios años para presentar el libro que coordinó, “Razones públicas y cambio constitucional: 50 propuestas de reforma en Bolivia”. 

El momento político actual ha llevado a muchos actores a hablar de la urgencia de reformas puntuales de la Constitución. ¿Cómo ve el exmagistrado y exagente en La Haya esta coyuntura?

Pregunta (P). ¿Es pertinente ahora hablar de una reforma constitucional?

Respuesta (R). Hay que dividir la idea: la Constitución siempre está en construcción, en evaluación, y es una prerrogativa de cada ciudadano saber si las leyes que nos gobiernan y que contribuyen a una convivencia pacífica, armónica y con instituciones razonables, es la mejor; de manera que el tiempo constituyente siempre está vigente.

Ahora, estas iniciativas no representan una convocatoria a una asamblea ni a un referéndum, no es una antesala; es una deliberación que es oportuna porque hemos atravesado y seguimos atravesando muchas crisis; algunas de estas tienen directa relación con la Constitución y algunos de sus términos y disfuncionalidades.

P. ¿La discusión entre Estado Plurinacional y Estado Republicano no pudo cerrarse del todo en 2009?

R. Hay que reiterar que Bolivia nunca dejó de ser una República, así lo consagra la misma Constitución en por lo menos una docena de artículos. Lo que introduce es una modalidad de Estado, es un Estado Plurinacional, como la anterior reforma también señalaba que éramos un Estado pluricultural y multiétnico; pero siempre Bolivia, desde que nació, ha sido una República. Es un tema de una configuración o de un tratamiento normativo que posiblemente deba debatirse. 

En varios de los análisis se destaca que en la Asamblea Constituyente celebrada aquí en Sucre, en muchas de sus decisiones, no hubo una deliberación apropiada e informada; y esto es lo que queremos rescatar: que haya un proceso de razones públicas, de acuerdos y desacuerdos, pero con un buen nivel de información y diálogo que nos conduzca a tener mejores disposiciones constitucionales y, en algún caso, solamente legales.

P. El libro que coordinó se concibió hace tiempo, pero ahora se habla de abrir la Constitución para reformas parciales. ¿Cómo ve estas discusiones? ¿Tema justicia, por ejemplo?

R. Este libro es una secuencia de otro anterior, “Momento Constituyente”, que viene luego de la crisis política del año 2019, y ya entonces se advirtió que muchas de las instituciones y órganos del poder público no correspondían al proceso democrático. 

Hubo una crisis judicial notable con un fallo que desvirtuó un referéndum sobre la reelección presidencial, un quiebre del orden electoral y democrático el año 2019. Se escribió esta primera idea de que Bolivia vivía y creo que sigue viviendo un momento constituyente; este es un tiempo en el que se reactiva el derecho del ciudadano a provocar un debate efectivo y el ajuste de muchas normas. 

Hoy vivimos y mantenemos un proceso democrático y en este tiempo parecería urgente abordar algunas reformas. En el ámbito judicial hay muchísimas (…) Debe iniciarse primero por un gran diagnóstico y tiene que ser multiparticipativo. 

(…) Lo que hemos vivido hace muchos años son fallos contrarios a la Constitución, con autoprórrogas y elecciones judiciales que eligen a jueces que no alcanzan a un tercio del electorado y, a mi juicio, no tienen necesariamente una legitimidad para cumplir las expectativas ciudadanas.

P. ¿Qué otra reforma urgente? ¿Tema Yacimientos, por ejemplo?

R. Las reformas que tocan el ámbito económico y la caracterización que tiene el Estado sobre los recursos naturales estratégicos son fundamentales para generar inversión productiva directa, y aquellos ámbitos en los que el Estado tiene que tomar acción inmediata –por ejemplo en materia minera y petrolera, exigirán reformas fundamentales; algunas podrán ser tal vez solamente legales. Habrá que examinar cuál es el alcance de las propuestas que tiene el Ejecutivo y, en todo caso, si es necesario abordar temas de reforma constitucional vía referéndum o eventualmente otra modalidad.

P. ¿Este es un tiempo de cambio para Bolivia? ¿Estamos transitando a él?

R. Ya vivimos el cambio. Políticamente ha habido un giro de un régimen que se ha prolongado en tres etapas: el tiempo del MAS con Evo (Morales), el tiempo de Jeanine Áñez, el tiempo de (Luis) Arce Catacora y hoy día el cuarto tiempo político con Rodrigo Paz y los desafíos que tiene para responder a las ofertas electorales, pero sobre todo para reconducir una economía que está en crisis e instituciones que siguen en crisis hace muchísimos años.

P. Algunos analistas sugieren que vivimos una transición.

R. Prefiero entender que la Constitución y la democracia son procesos que siempre deberían estar orientados a madurar, a mejorar las condiciones de convivencia ciudadana. Este es un país eminentemente presidencialista; esa es la idea que tal vez los ciudadanos también deberíamos empezar a transitar, a entender de otra manera: el presidente no es el premio mayor que lo decide todo; tenemos cuatro órganos de poder público que deberían ser mucho más eficaces, más eficientes. 

P. ¿Y eso también debería ser sujeto de una reforma constitucional?

R. Absolutamente. A mí me ha tocado ser presidente por una coyuntura eminentemente circunstancial y constitucional y puedo dar fe de que el presidente necesita un espacio de coordinación mucho mayor con la Asamblea Legislativa, las autonomías, las alcaldías y una capacidad de no concentrar todas las decisiones en un solo sujeto.

Hay mucha experiencia, sobre todo aquella que conduce a caudillismos e intentos de reelección tras reelección y no renovación de líderes políticos. Bolivia, en los últimos 50 años, solamente tiene un puñado de líderes y eso debería llevarnos a meditar que el tiempo político también debe transitar a mejores días. 

P. Entonces, ¿cuál es el estado de salud de la democracia?

R. Es óptimo desde la perspectiva electoral: los bolivianos concurren en paz, con disciplina; los índices de concurrencia superan el 80%. La dimensión que apareja la legitimidad electoral es la legitimidad del desempeño y de la rendición de cuentas, y esa está muy mal. No basta ser elegido y ganar elecciones con márgenes suficientes; la más relevante es un desempeño eficiente, con capacidad de lograr resultados con recursos públicos, y rendir oportuna cuenta de ellos; esa dimensión está en crisis hace muchísimo tiempo.

P. ¿Cómo ve al gobierno de Rodrigo Paz?

R. Es prematuro formular un juicio decisivo. Ya está madura la oportunidad para que presente proyectos mucho más tangibles, más estructurales (…); habrá que esperar que muestre mayor premura, mayor decisión afirmativa de cambios que se necesita en diversos sectores.

P. ¿Ve riesgo de desestabilización ante los actuales conflictos?

R. El país siempre va a estar en conflicto. Bolivia sigue siendo un país con profundas diferencias de ingreso, de pobreza, de falta de oportunidades, de empleo. Y los esfuerzos que hacen diferentes gobiernos procuran mitigar y no siempre llegan a tiempo. Quien ha apostado por presentarse como una opción política, tiene que estar a la altura de su desafío y de su elección, y tiene que esmerarse mucho más para estos profundos problemas que tiene el país y los bolivianos acompañar, en lo que sea posible, las decisiones que sean razonables y oportunas. 

P. Usted fue tentado para las últimas elecciones. ¿Más adelante se ve en un plano político?

R. Nunca fui partidario o miembro de un partido político; mi carrera profesional se centró en un servicio público como cientos de miles de bolivianos y no necesariamente representar los intereses partidarios de quien es gobierno (…) Efectivamente me han hecho algunas ofertas y he respondido con el mismo criterio. Ahora ya estoy jubilado y esa ya no es ninguna opción.

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