El Vice pide a la Iglesia no meterse en política
García Linera dice que el Gobierno se lleva bien con el Papa y el Cardenal, no con algunos jerarcas católicos
El Gobierno pidió ayer a la Iglesia Católica no inmiscuirse en temas políticos, tras sus críticas públicas al oficialismo por la reelección presidencial, y señaló que en todo caso se preocupe por aclarar denuncias de abusos sexuales.
"Más bien yo recomendaría a algunos de esos jerarcas, no son todos, que en vez de preocuparse por hacer política, se preocupen por limpiar las denuncias que hay al interior de la Iglesia sobre la presencia de curas que abusan sexualmente", afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera.
La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) ha hecho públicas varias observaciones a la decisión del presidente Evo Morales, en el poder desde 2006, de postularse para un cuarto mandato (2020-2025) y no acatar el referéndum del 21 de febrero de 2016 (21F) que rechazó su candidatura.
A principios de mes, la CEB cuestionó en un comunicado al Tribunal Supremo Electoral (TSE) por habilitar a Morales para las primarias de enero próximo, pese a varias demandas de activistas ciudadanos y la oposición que consideran ilegal la candidatura oficialista.
El jueves, la misma CEB lamentó que este año los bolivianos celebremos la Navidad entre señales que desconciertan y preocupan y parecen favorecer el pesimismo y la tristeza, en referencia a la tensión política.
García Linera, quien acompaña a Morales desde 2006, señaló que la relación del Gobierno con el papa Francisco y con el cardenal Toribio Ticona "es muy buena", pero que no sucede lo mismo con "algunos prelados jerarcas" que "están acostumbrados a hacer política".
El Vicepresidente se hizo eco de informaciones recientes sobre el paso por Bolivia del sacerdote jesuita español Luis Tó, condenado en su país por pederastia, y fallecido en 2017, en Cochabamba.
"Lo escondieron y encima estuvo dirigiendo una institución con relación a niños", reclamó.
Las relaciones entre el Gobierno y la cúpula católica suelen tropezar con reiterados roces, pues el oficialismo acusa a algunos jerarcas de apoyar a la oposición.