El ministro Murillo da un paso al costado antes de la transmisión de mando
Presentó su carta de dimisión el pasado jueves, día en el que Jeanine Áñez dio su último mensaje como presidenta

Arturo Murillo, hombre fuerte de la administración de Jeanine Áñez, presentó una carta de renuncia al cargo de ministro de Gobierno, tres días antes de la posesión del nuevo gobierno.
“Renuncio al final de su mandato, porque mi tarea, consolidando la seguridad interna del Estado y de la sociedad, ha concluido”, reza la primera parte de la misiva recibida el miércoles 5 de noviembre, en el Palacio de Gobierno, según informa El Deber.
Con esta carta, Murillo incumplió las declaraciones que hizo el pasado 21 de septiembre, cuando indicó que solo se iría del Ejecutivo de dos formas: si la Presidenta lo echaba o si ella entregaba la banda presidencial al nuevo presidente.
Los otros puntos de la carta
En otras líneas del documento de su dimisión, Murillo acusa a “personas de izquierda y de derecha” que intentaron desestabilizar la democracia y que por los esfuerzos que realizó se pudo consolidar la paz.
En su segundo punto relata el trabajo que cumplieron durante la pandemia del coronavirus en el país y dijo que los operativos salvaron “tantas vidas”.
El tercer punto es el más extenso y hace referencia a la lucha contra el narcotráfico y aconseja que Áñez pida protección al próximo gobierno.
También advierte la posibilidad de que la Presidenta corre peligro por una venganza de las mafias narcotraficantes, “es probable y lamentablemente posible, un contraataque de mafias internacionales contra su seguridad personal y familiar, contra la seguridad física y la vida de varias personas que componían el equipo de lucha contra las drogas en este último año”.
Hombre fuerte del gobierno de Áñez
Murillo fue uno de los colaboradores más importantes de Áñez, pero también el más criticado por sus amenazas y fuerte influencia en las decisiones del Ejecutivo, incluso algunas exautoridades denunciaron que él gobernaba el país, en desmedro del rol de la Presidenta.
Tuvo roces con José María Cabrera, exprocurador general del Estado; Oscar Ortiz, exministro de Economía; y Oscar Mercado, exministro de Trabajo, con quien incluso casi llega a los golpes en una reunión de gabinete, según denunciaron.
En su última etapa como ministro fue censurado por la Asamblea Legislativa, tras no asistir a una comparecencia por el caso Gases lacrimógenos, por lo que fue destituido por un día.