Del Castillo dice que dará la cara ante el Legislativo
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, aseguró ayer que no presentó su carta de renuncia, como se afirmó en algunas redes sociales
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, aseguró ayer que no presentó su carta de renuncia, como se afirmó en algunas redes sociales, y afirmó que asistirá a la interpelación que planteó el Movimiento Al Socialismo (MAS) en su contra, en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
“Las personas, autoridades del Gobierno, siempre vamos a brindar los informes más transparentes ante el pueblo boliviano y ante las autoridades que así lo convocan”, dijio el Ministro, en una conferencia de prensa, en la que, sin embargo, no abundó sobre el asunto.
Del Castillo confirmó que, en la sesión reservada que celebraron él y la bancada del MAS el martes, los oficialistas le comunicaron su decisión de interpelarlo por sus dichos en un acto en los Yungas, donde afirmó que hay diputados y dirigentes que “se están llenando los bolsillos” con la producción de la coca. Pese a que ofreció explicaciones sobre su denuncia, no logró convencer a los legisladores de su partido, incluso después de haber pedido disculpas.
Consultado sobre su supuesta renuncia, la autoridad dijo que ello era “totalmente falso”.
Según el diputado Renán Cabezas (MAS), la interpelación a Del Castillo ya estaba prevista “por temas de gestión”, en un intento por quitarle polémica al asunto.
“La interpelación la habíamos planeado semanas antes; la semana pasada, hemos firmado una interpelación, que ha sido remitida por conducto regular”, afirmó el miércoles.
El diputado Daniel Rojas, por su parte, dijo que Del Castillo aludió a un asambleísta del partido azul, por lo que la bancada del MAS concluyó que lo hizo como un acto de represalia, ya que el parlamentario fiscalizaba, con peticiones de informe escritos, a varias instituciones del Ministerio de Gobierno.
Según el reglamento de la ALP, una interpelación puede terminar con el Orden del Día Puro y Simple, que conlleva la confianza en la autoridad, o, al contratio, con la censura, lo que implica la destitución el interpelado.