MAS: Crónica de una ruptura anunciada

Un partido político está organizado en torno a un conjunto de facciones (grupos específicos de poder al interior de un partido que persiguen intereses mezquinos, buscan obtener cargos y acceder a prebendas) que interactúan y compiten entre sí.

Eduardo Leaño Román, docente de Ciencias Políticas, UPEA Eduardo Leaño Román, docente de Ciencias Políticas, UPEA

Eduardo Leaño Román
Política / 26/10/2022 00:06

Un partido político está organizado en torno a un conjunto de facciones (grupos específicos de poder al interior de un partido que persiguen intereses mezquinos, buscan obtener cargos y acceder a prebendas) que interactúan y compiten entre sí. Al principio. La participación de las facciones es de plena cooperación, sobre todo durante la génesis del partido y cuando se empeñan en ganar una elección; luego, una vez en el gobierno, las facciones se distinguen por su competitividad, todos pugnan por lograr sus objetivos velados y conseguir beneficios selectivos; finalmente, las facciones ingresan en una fase de degeneración donde las disputas entre ellas son francas y abiertas que, en la mayoría de los casos, desembocan en ruptura. Esta columna intenta describir esta última fase referida a las pugnas del MAS. 

El libro del destacado intelectual boliviano, César Rojas Ríos, Democracias Callejeras, nos brinda una serie de elementos claves para comprender la escalada de un conflicto (causas, condiciones, detonantes, vigorizadores y aceleradores); adoptando y adaptando tales sugerencias, intentaremos retratar el progresivo escalamiento de las pugnas en el seno del MAS. Denominaremos escalada al movimiento hacia magnitudes mayores de conducta conflictiva. Veamos.

Causas. Las causas estructurales las describimos en el Nº 2 de Péndulo Político, allí concluimos que el origen de las pugnas que asedian al MAS se encuentran en el hecho de que las facciones de este partido priorizan más los aspectos desintegradores de su organización. Así, en lugar de dedicarse al logro de fines oficiales orientados a beneficiar a los militantes y a la ciudadanía en general, se entregan a conseguir los fines efectivos y velados de sus militantes particulares; y, en lugar de distribuir incentivos colectivos, se enfrascan en disputas por incentivos selectivos. Esa es la raíz de las disputas internas.

Condiciones. La contundente victoria electoral de Luis Arce y David Choquehuanca ha implicado el desplazamiento de una camarilla, equipo de dirección y burocracia gubernamental aglutinada en torno a la facción de Evo Morales y la correspondiente sustitución por otra, reunida alrededor de Luis Arce y David Choquehuanca. Cuando Morales retornó a Bolivia con la ambición de ser presidente en 2025; luego de una breve luna de miel con Arce y Choquehuanca, encontró que el actual presidente y vicepresidente tienen aspiraciones de ser reelegidos y, aunque no lo expresan de manera abierta, las facciones que les respaldan denotan esa pretensión. Esta situación de intereses contrapuestos entre facciones es la condición necesaria para la emergencia de pugnas en el MAS.

Detonante. Es el factor que activa en el actor social el deseo de salir de la pasividad y movilizarse, es el gatillador o disparador de la acción conflictiva. En enero de este año, el ex mandatario “sugirió” que Luis Arce debía mejorar su gabinete de ministros, aquello que fue una sugerencia se convirtió en una exigencia cuando, meses después, Morales demandó la sustitución de algunos ministros. Esto se constituyó en el disparador de la pugna masista.

Vigorizador. Es aquel componente que permite fortalecer a los actores en conflicto y les impulsa a seguir como sostener su posición. La facción de Luis Arce se consolida en torno al perfil tecnócrata de su líder, al control e influencia que tiene sobre los diferentes ministerios y al carácter renovador de su liderazgo; la facción de David Choquehuanca se refuerza debido al carácter indigenista de su cacique y su discurso milenarista; finalmente, la facción de Evo Morales se identifica con su caudillo por su experiencia en la gestión gubernamental, pero Morales es criticado por las otras facciones, porque huyó del país en los momentos más difíciles del partido y porque representa a la “vieja rosca”. Estos son los elementos que vigorizan a cada una de las facciones.     

Acelerador. Es el factor que imprime velocidad al desarrollo del conflicto. En este caso destacamos acontecimientos que precipitan la disputa en el MAS. La denuncia de corrupción de 18 millones de bolivianos en la ABC realizada por el diputado Héctor Arce de la facción de Morales. La difusión del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el asalto al hotel Las Américas en 2009 que involucra y responsabiliza a Evo Morales. El pedido de renovación de la dirigencia del MAS solicitado el diputado Cuéllar y la dirigente Angélica Ponce. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, calificó de “cáncer” a los exministros del entorno de Morales. El ampliado evista, celebrado el 6 de octubre, pidió a Luis Arce el “alejamiento” de Del Castillo y del ministro de Justicia, Iván Lima. Lima escribió un tuit que alude a Evo Morales. Estos hechos y declaraciones y otros más, operan como aceleradores en este conflicto que tiende a radicalizarse.

Debido a la intensidad con la que se desarrolla la pugna entre las facciones, la ruptura del MAS parece inminente. Solo resta esperar el evento de mayor crisis y la desescalada vendrá por añadidura. [P]

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