Rolando Reynaga oficializa el retorno del histórico MIR a la escena política
El dirigente aspira a llegar a la Presidencia de Bolivia en las elecciones 2030
PROTESTA. Los choferes de La Paz se movilizaron este miércoles en esa ciudad y se manifestaron en el frontis de la ANH. Foto: Correo del Sur El jefe nacional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Rolando Reynaga, confirmó la recuperación de la personalidad jurídica de esta organización política, por iniciativa suya, tras un proceso legal que se extendió durante más de cinco años.
Según el dirigente nacional, el partido, que había perdido su sigla hace dos décadas, resurge ahora con el objetivo de constituirse en una herramienta institucional al servicio de las clases populares y la defensa de la democracia en Bolivia.
Durante una entrevista concedida a CORREO DEL SUR en su casa del barrio Bella Vista, de la zona de El Pedregal, en Sucre, Reynaga ratifica la vigencia del partido fundado en 1971 por Jaime Paz Zamora, padre del actual presidente Rodrigo Paz.
Enfatiza en que la reactivación de la histórica fuerza política responde a la necesidad de ofrecer espacios de representación a sectores que, a su juicio, carecen de liderazgo. “El Gallo está de vuelta y para cantar fuerte”, sentencia Reynaga.
BATALLA LEGAL POR LA SIGLA
El líder político atribuye la pérdida de la sigla, hace 20 años, a la persecución que sufrió el MIR durante la administración de Evo Morales. La cancelación de la personalidad jurídica no se debió a causas legítimas, sino a una “venganza política de la dictadura del Evo Morales y su entorno a la cabeza del partido político MAS”.
Según su relato, las autoridades electorales de aquel entonces utilizaron argumentos administrativos relacionados con una elección extraordinaria para la Asamblea Constituyente y una “ley financiera muy particular” para inhabilitar al MIR. “Se valieron de esa elección, que no estaba en el calendario regular, que convocaba a las elecciones”, cuestiona.
El proceso de restitución legal es descrito por el dirigente nacional como una “batalla larga en los tribunales”, pues duró entre cinco y seis años. Reynaga lideró personalmente la iniciativa, invirtiendo recursos propios obtenidos durante su residencia en el extranjero, ante el escepticismo de reconocidos miembros de la organización. “Nadie ya creía en el MIR, pero yo sí creía en el MIR”, sentencia.
“VIEJA GUARDIA” Y APOYO A RODRIGO
Reynaga recuerda un momento emotivo que ocurrió tras recibir la resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Dice que se comunicó vía telefónica con el expresidente Paz Zamora y confiesa que “nos hemos puesto a llorar el rato que nos han devuelto la personería jurídica con Jaime por teléfono. Yo lloré mucho, Jaime también. Hemos llorado mucho”.
Respecto a la actual coyuntura política y su relación con las autoridades electas, expresa su respaldo a la gestión de Rodrigo Paz. Aunque aclara que la recuperación del partido fue una iniciativa personal y no una decisión del hoy presidente, asegura que existe una comunicación fluida con él: “El MIR le va a apoyar desde lo llano a nuestro presidente”.
DESAFÍOS Y REORGANIZACIÓN
En cuanto a la situación financiera y administrativa del partido, su jefe nacional admite que existen obligaciones pendientes derivadas de la resolución del TSE para regularizar la situación legal. “Hay una deuda muy, muy, fuerte. ¡Caramba, no sé de dónde vamos a sacar (dinero)! Pero vamos a avanzar”, acota.
En ese sentido, revela que el monto requerido, incluyendo multas e intereses, supera el millón de bolivianos. Para cubrir estos pasivos, anticipa que realizarán aportes y colectas entre la militancia y la “generación histórica” del frente político, además d él mismo.
La estructura actual del MIR-Nueva Mayoría se encuentra en proceso de organización. El próximo paso será actualizar los estatutos y convocar a elecciones de las direcciones departamentales y nacional para cumplir con la Ley de Partidos Políticos 1096.
Reynaga confirma sus aspiraciones
El dirigente Rolando Reynaga explica a CORREO DEL SUR que el renovado proyecto político MIR-Nueva Mayoría tiene como propósito trabajar institucionalmente desde el Estado.
Manifiesta que “el MIR ha vuelto para que las clases populares, quiero decir los comerciantes, obreros, transportistas, estudiantes, jóvenes profesionales, las provincias y los pueblos de Bolivia (…), tengan hoy una oportunidad seria y responsable (de dirigir el Estado)”. Asimismo, reconoce que en el pasado hubo equivocaciones por parte de algún círculo político del entorno del expresidente Paz Zamora, las cuales –asegura– no se repetirán. “El nuevo MIR ha vuelto para estar mucho tiempo y para ser parte de la vida de los bolivianos”, insiste.
Reynaga delinea también sus aspiraciones políticas personales de cara al futuro. Descarta postularse a cargos municipales o departamentales en las elecciones subnacionales y, en todo caso, apunta a una proyección nacional. “Mi aspiración es ser presidente de este país en las elecciones que vienen”, declara, situando este objetivo en el horizonte de 2030.
Finalmente, hace un llamado a la unidad de los simpatizantes del partido, instándoles a organizarse y comprometerse con el proyecto, y a mirar con esperanza al nuevo MIR. “Para los miristas: debemos organizarnos y estar muy, muy comprometidos con el proyecto MIR-N. El Gallo está de vuelta”, remarca en un mansaje dirigido a la militancia. “Y para el país, aquí tienen un proyecto político con raíces, muy comprometidos con la defensa de la democracia”, finaliza.
El abogado y migrante que financió la batalla legal del MIR
Rolando Reynaga Grágeda, actual jefe nacional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), tiene un perfil atípico dentro de la estructura tradicional del partido fundado por Jaime Paz Zamora.
Abogado de formación, pero forjado empresarialmente en el sector de la construcción en el País Vasco (España), sostiene que su liderazgo es natural, tras haber costeado y dirigido el litigio que derivó en la recuperación de la personalidad jurídica del MIR.
De 49 años de edad, Rolando proviene de una familia humilde con raíces en las localidades de Punata e Inquisivi. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre Sucre e Independencia, en los valles de Ayopaya. Según relata, su crecimiento estuvo marcado por el trabajo agrícola, cuidando de sus abuelos y cargando fruta y leña en los caminos rurales.
Cursó la carrera de Derecho en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, concluyendo sus estudios en 1999 y sus exámenes de grado en 2001. Sin embargo, ejerció la profesión “muy levemente”. La falta de oportunidades laborales en su área lo llevó a desempeñarse en oficios diversos: llegó a trabajar como chofer de camiones en la zona del Plan 3.000, en Santa Cruz de la Sierra.
La precariedad económica motivó su salida del país en 2003. Con un préstamo familiar de 2.500 dólares al momento de partir –“no tenía 100 dólares en el bolsillo. Yo vivía en un cuartito, con el colchón de paja, una mesita, tu cocinita, como cualquier estudiante”–, migró a Bilbao, España, donde residió durante 13 años.
Con el tiempo, logró establecer una empresa constructora legalmente constituida en el país europea.
De acuerdo con su testimonio, la firma llegó a emplear a más de 50 personas, varias de ellas de nacionalidad española. Su actividad empresarial le permitió relacionarse con autoridades locales y figuras públicas, mencionando entre ellas al actual Rey de España y al político vasco Íñigo Urkullu.
El capital acumulado durante su etapa en el sector de la construcción en Europa fue reinvertido en Bolivia tras su retorno. Reynaga destinó estos recursos a la adquisición de bienes raíces y, fundamentalmente, a financiar el equipo jurídico encargado de la restitución de la sigla del MIR.
Actualmente, Reynaga reside en Sucre, en una vivienda pintada con los colores del MIR, que hoy es también sede de las reuniones nacionales de este partido.
Reynaga está actualmente separado y vive solo, acompañado por ocho perros adoptados y un gato. Es padre de tres hijos: una mayor, profesional; uno de 20 años, estudiante de Arquitectura en Santa Cruz, y uno menor de 11 años.
Su vínculo con el MIR data de su juventud universitaria. Recuerda que su adhesión se consolidó en 1997, luego de un encuentro fortuito con Jaime Paz Zamora durante un viaje a Tarija, momento que describe como el inicio de su militancia activa. “Nos cruzamos en Villa Abecia, estaba lloviendo y era el primer abrazo que nos dimos con Jaime, en el año 97”.
“No soy capaz de levantar ninguna (otra) bandera. Levanté la bandera del PDC por apoyarle a mi amigo Rodrigo Paz, que hoy es presidente. Me costó mucho levantar (esa bandera), pero la levanté (…) porque es Rodrigo, un gallo, un gallo… Al margen de eso, es un amigo muy personal, Rodrigo. Nos conocemos muy de cerquita”, revela.