Democracia comunitaria y oferta electoral: Dos rostros de las subnacionales 2026

El seguimiento a las elecciones de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos (NPIOC) muestra un proceso profundamente humano, donde la comunidad vuelve a ser el centro

Democracia comunitaria y oferta electoral. Democracia comunitaria y oferta electoral. Foto: Referencial

Sucre/CORREO DEL SUR DIGITAL
Política / Hace 3 horas

La democracia boliviana se mueve hoy en dos planos que, aunque parezcan distintos, revelan un mismo desafío: la necesidad urgente de reconectar la política con la gente. Por un lado, los pueblos indígena originario campesinos avanzan en la elección de sus representantes mediante normas y procedimientos propios; por el otro, las ciudades y departamentos viven una campaña marcada por ofertas electorales que, muchas veces, no corresponden a las competencias reales de alcaldías y gobernaciones.

Ambas dinámicas han sido observadas en las últimas semanas por la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Fundación Jubileo en los nueve departamentos del país, a través de un monitoreo diario y sistemático de noticias que permite entender cómo se están ejerciendo —y cómo se están imaginando— las formas de representación en Bolivia.

El seguimiento a las elecciones de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos (NPIOC) muestra un proceso profundamente humano, donde la comunidad vuelve a ser el centro. Los Tribunales Electorales Departamentales han desplegado talleres, acompañamiento territorial, facilitadores en lengua originaria y espacios de diálogo intercultural para garantizar que las decisiones colectivas respeten los usos y costumbres, y a la vez cuenten con seguridad jurídica. Las asambleas, las consultas internas y la elaboración de reglamentos propios revelan una democracia que nace del territorio, que se organiza desde la memoria y que reivindica la voz de quienes han sostenido prácticas comunitarias mucho antes de la existencia de las instituciones contemporáneas.

En contraste, el monitoreo de la oferta electoral en medios muestra una realidad distinta: muchas candidaturas prometen obras o políticas que no les corresponden. En todos los departamentos se repiten patrones. Alcaldes que ofrecen hospitales de tercer nivel, policías municipales armadas o industrialización a gran escala; gobernadores que prometen bonos nacionales, expansión del teleférico o control del narcotráfico. La MOE de Jubileo ha identificado estas extralimitaciones como señales preocupantes, pues distorsionan las expectativas ciudadanas y debilitan la rendición de cuentas.

Sin embargo, también aparecen buenas prácticas que muestran que la oferta se ajusta a las competencias reales y a las necesidades concretas de la gente: propuestas municipales centradas en agua, residuos, mercados o transporte urbano; y planes departamentales enfocados en caminos, desarrollo productivo y apoyo agropecuario.

El monitoreo de la MOE de Jubileo confirma que Bolivia transita un momento clave: mientras los pueblos indígenas fortalecen su democracia comunitaria, la política partidaria debe reencontrarse con la verdad y la responsabilidad. El desafío es grande, pero no imposible. La ciudadanía merece procesos que la respeten, autoridades que cumplan lo que realmente pueden hacer y un sistema que valore todas las formas de democracia que conviven en el país.

Bolivia necesita, hoy más que nunca, instituciones que escuchen, candidatos que no prometan lo imposible y comunidades que sigan construyendo democracia desde abajo. Y eso empieza por conocer, entender y vigilar cómo se toman las decisiones que nos afectan a todas y todos.

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