Advierten que el aparato del MAS no deja el Estado
El Gobierno ha denunciado boicot; analistas le dicen que no recicle altos cargos de la anterior administración
LA PAZ. El centro del poder político en Bolivia, ahora administrado por el gobierno de Rodrigo Paz. Foto: Archivo Cerca de cumplir cuatro meses de mandato y con elecciones subnacionales en puertas, el gobierno de Rodrigo Paz no ha podido desmontar el aparato del MAS de las estructuras estatales, con los riesgos que ello conlleva.
“El MAS está ahí, nunca se ha ido; es más, está fortalecido en algunas cúpulas por más pequeñas que se pudieran considerar. El MAS dentro de lo que es la militancia está aún en varios puestos jerárquicos del Estado”, analiza para CORREO DEL SUR la periodista de investigación Claudia Soruco.
El 8 de noviembre, Paz asumió la presidencia del Estado tras ganar sorpresivamente con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), en unas elecciones generales que pusieron fin a 20 años del Movimiento Al Socialismo (MAS). Asumieron como sus principales colaboradores profesionales con perfil técnico y ligados al ámbito empresarial y privado. Sin embargo, desde un arranque, hubo voces que advirtieron que el Ejecutivo estaba manteniendo en puestos clave a servidores que trabajaron con Evo Morales y Luis Arce.
Ante la consulta de los periodistas, la respuesta de los ministros ha sido similar: se trata de funcionarios protegidos por las leyes y no es posible parar el funcionamiento estatal retirando a todos los empleados ligados al MAS.
El partido azul apenas pasó la barrera del 3% en los últimos comicios, pero, aunque divididos, varios rostros visibles están postulando en las elecciones subnacionales con otras siglas o están detrás de varias candidaturas.
¿Hay posibilidad de que esta fuerza política se rearticule?
“Aquí las cosas no van a suceder por inercia. Depende si se toman medidas con sentido de oportunidad y, por lo menos, se toma control con un personal legítimamente adscrito a la visión del nuevo Gobierno, del nuevo presidente; eso refuerza cualquier posibilidad de que el Gobierno funcione de manera cohesionada, coherente, pertinente (...) No es, yo creo, recomendable que se pongan a reciclar masistas sin que esto sea un ánimo de ir en contra del MAS per sé. Lo que sucede es que el MAS durante sus 20 años de gestión ha sido uno de los episodios de mayor corrupción, impunidad y desinstitucionalización (...) El mismo Presidente está hablando de boicot. Bueno, pues si quieren evitar el boicot, no reciclen personas, pongan las personas en los lugares estratégicos, tomen el control del Gobierno, tengan personas de mucha confianza y quizás, en esa medida, se va reduciendo esa posibilidad de una rearticulación”, responde el politólogo Franklin Pareja.
El analista se refiere a la denuncia de boicot lanzada por el presidente Paz ante la crisis generada por carburante contaminado, que reactivó las críticas contra Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Fue en medio de esa crisis todavía no superada, que la directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos Margot Ayala presentó su renuncia. Señalada desde su nombramiento por trabajar con el MAS de 2009 a 2019, Ayala aseguró que nunca militó en el partido azul ni fue parte de ninguna irregularidad, si bien las presenció; no obstante, el escándalo por el combustible contaminado provocó su salida a principios de febrero.
ESCÁNDALOS
Al margen de la mala calidad del combustible, están recientes otros escándalos: la internación de maletas sin control en el aeropuerto de Viru Viru y las denuncias sobre la compra de crudo.
Usuarios en redes sociales han identificado a “mafias del MAS” detrás de estos casos, pero otros no exoneran al Gobierno.
A ello apunta Claudia Soruco: “Me parece que sí pudiera ser que haya nomás estas redes de corrupción bien asentadas, pero la obligación del Gobierno en estos momentos es auditar absolutamente todas las instancias, todas las empresas, todos los aparatos donde aparentemente todavía están funcionando todas estas élites del MAS”.
Advierte que el discurso de culpar a esas estructuras terminará agotándose y recuerda que el expresidente Luis Arce responsabilizó de los problemas a su antecesora Jeanine Áñez, pero con el tiempo la gente se cansó de escuchar lo mismo.
OTROS FACTORES
Franklin Pareja aclara, sin embargo, que si el MAS se rearticula no será solo atribuible a cuán masista es la administración pública.
“La rearticulación del movimiento popular en Bolivia puede venir del surgimiento o emergencia de figuras, líderes o instrumento político nuevo remozado, porque hoy por hoy todo este movimiento popular que antes estaba cohesionado en el MAS, no tiene referentes, no tiene liderazgo, no tiene partido y entonces eso es lo que está haciendo que el movimiento popular, tradicionalmente adscrito al MAS, hoy no tenga realmente un factor de cohesión”, indica. Remarca que el Gobierno tiene “todo el beneficio de la duda” porque está confrontando una estructura enquistada en todos los espacios, todavía no se ha terminado de asentar y está gestionando una crisis múltiple.
El Estado que no se achica: Crítica de economistas
En el último tiempo, el excandidato presidencial y analista financiero Jaime Dunn ha advertido de forma permanente sobre “la continuidad del aparato masista”, la pervivencia de “Estado gigantesco” y un ajuste que ha afectado solo al ciudadano, en referencia al retiro de la subvención a los combustibles, que derivó en el alza de precios del diésel y la gasolina y su impacto en el mercado.
“Hay una continuidad del aparato masista. El mismo presidente lo corrobora, de alguna manera, cuando dice que hay complots. Está el tema de que alguien habría hecho a propósito que falle el combustible: sabotaje pasivo, resistencia interna; eso es muy malo”, dijo en una reciente entrevista publicada en Péndulo Político.
Desde el mismo campo, el economista Mauricio Ríos también ha reclamado por un achicamiento mayor del Estado.
“Paz prometió una estabilización valiente contra el legado masista, pero lo implementó con un gradualismo que bordea el problema en vez de cortarlo de raíz”, declaró hace una semana a un medio paceño.
En su criterio, las medidas recortaron el gasto público, “pero alineadas con principios tibios que estiran el modelo heredado”.
En esa línea, también el economista Fernando Romero ha sido muy crítico con el gasto estatal y su ineficiencia.
Los tres y otros profesionales del área han llamado la atención sobre la necesidad de reformas económicas más profundas que el Gobierno sigue postergando.
¿Y UNA REFORMA?
Franklin Pareja
POLITÓLOGO
Se sobreentiende que no tiene que ser un cambio solo de gobierno, sino tendrá que ser un cambio de visión país, de modelo económico (...) porque con decretos y con leyes no es suficiente (...) Como eso no puede suceder este año y requiere un alto grado de cohesión y de negociación política (...), hay que ir a las reformas puntuales. Esta imposibilidad de llevar adelante una reforma parcial o total de la Constitución, el no plantearla por priorizar la crisis económica, favorece al mantenimiento de estas estructuras”.
¿HUBO OFERTA?
Claudia Soruco
PERIODISTA
En campaña nunca hablaron de desmontar el Estado plurinacional y su programa no lo establecía, así que creo que no es la intención de este Gobierno (...) Ahora sí creo que es necesario comenzar a hablar de una reforma constitucional (...), pero todavía estamos visualizando un Gobierno que está teniendo ciertas fragilidades e inestabilidades. Entonces, empezar a debatir marcos constitucionales va a ser un poco complicado. Han agarrado un país con varios conflictos, pero sobre todo una crisis económica muy profunda. Y lo urgente es eso”.