¿Está abierta la carrera por la Gobernación y la Alcaldía?
El veredicto apunta a que el 22 de marzo, los votantes decidirán en un escenario de incertidumbre
SUCRE. Militantes de las alianzas políticas intensifican su campaña rumbo a las subnacionales. Foto: Correo del Sur ¿Hay liderazgos claros entre los ocho candidatos a la Gobernación de Chuquisaca y los 11 que disputarán la Alcaldía de Sucre? ¿Existen ofertas programáticas definidas? ¿Hay outsiders? ¿Habrá sorpresas el 22 de marzo? A dos semanas de las elecciones subnacionales, analistas consultados coinciden en que los votantes acudirán a las urnas en un escenario de incertidumbre, carencia de ofertas programáticas claras, fragmentación de candidaturas sin liderazgos hegemónicos y riesgo inminente de ingobernabilidad tanto en la Gobernación como en la Alcaldía capitalina.
El analista y exalcalde Germán Gutiérrez observó que la contienda muestra una “ausencia de ideas”. Pero, fundamentalmente, una “ausencia de causas”. Cuestionó, en ese sentido, la dinámica actual, al señalar que “las confrontaciones personales”, vale decir, la guerra sucia, “están en un primer nivel antes que las ideas”.
“Lo que hay que ver es qué individualidad o qué pequeño grupo tendrá un mayor impacto en la ciudadanía. Y saber eso es poco menos que imposible”, concluyó.
En el plano programático, el politólogo Franz Flores indicó que, si bien se habla de “obras de impacto” y “obras estrella”, “en el fondo uno percibe que eso no va a ser cumplido”, porque las nuevas autoridades recibirán una Gobernación y una Alcaldía con deudas. “Uno, de pronto, se pregunta si esto es posible, dado el presupuesto tan escaso que ya, de hecho, tienen por la disminución poblacional”, señaló. Con todo, “no hay mayores propuestas”, concluyó.
Para el sociólogo Javier Huarachi, el contexto actual responde al cierre de un ciclo político de 20 años en el que las elecciones subnacionales se caracterizaron por la “hegemonía absoluta de un partido hegemónico”. Ahora, dijo, se vive “todo lo contrario”: una “mixtura” de candidatos con “identidades muy deleznables, poco establecidas”.
“No estamos en un momento en el que la sociedad boliviana y, en específico, la sociedad chuquisaqueña pueda tener alternativas políticas hegemónicas”, señaló.
Huarachi identificó una “clara demanda electoral de renovación”, pero también “un escepticismo en algunos estratos sociales que consideran que no se sienten representados”.
¿Habrá un claro ganador? En cuanto a la Gobernación, Flores señaló que lo previsible es una segunda vuelta y que, de producirse, será la ciudad de Sucre quien defina al futuro gobernador, como ya ocurrió en la elección anterior. Subrayó además un dato que consideró novedoso: por primera vez en más de una década y media, los candidatos con mayores posibilidades en la Gobernación no provienen del sindicalismo campesino, a diferencia de lo que ocurrió en los últimos tres períodos de gobierno departamental.
Huarachi, por su parte, describió la disputa por la Gobernación como una tensión entre candidaturas de base popular y otras con mayor anclaje en sectores de clase media, cada una con limitaciones para construir mayorías amplias. “Pareciera que estamos en una dicotomía entre, nuevamente, lo popular y la clase media, que tiene otras percepciones políticas”, señaló.
En la Alcaldía de Sucre, los analistas describieron un campo igualmente difuso. Flores apuntó que hay candidatos que vienen “de fuera del sistema político”, es decir “outsiders” –en referencia a María Teresa Dalenz y Fátima Tardío–, que encarnan cierta renovación, pero descartó que alguno vaya a ser disruptivo o a destacar por propuesta o carisma como en las últimas elecciones generales. Huarachi apuntó que los distintos perfiles en disputa –docentes universitarios, empresarios, dirigentes– tienen bases sociales segmentadas que dificultan la construcción de una legitimidad amplia. “En un contexto de bifurcación social, lo más probable es que estas candidaturas no logren mayorías hegemónicas”, sostuvo.
Los tres analistas coincidieron en que el voto será fragmentado tanto en la Alcaldía como en la Gobernación. Gutiérrez fue categórico: “Parecería ser que no va a haber una concentración de voto en determinados candidatos. Y si digamos la hay, eso no se va a reflejar ni en la Asamblea ni en el Concejo. Por lo tanto, los concejos y las asambleas van a ser muy parceladas, muy divididas. El signo que se podría instalar es la ingobernabilidad”, concluyó.
Flores compartió ese diagnóstico y estimó que el ganador de la Alcaldía, por ejemplo, podría lograr, “exagerando, tres curules, y los demás, 2, 1, 1, 1..., lo cual va a hacer muy complicada la gobernabilidad”.
“No vamos a tener liderazgos hegemónicos y, por lo tanto, la gobernabilidad y la gobernanza siempre van a estar en desequilibrio”, señaló, por su parte, Huarachi.
DECISIÓN
Con ese telón de fondo, el veredicto de los tres especialistas apunta en una misma dirección: el 22 de marzo, los votantes de Sucre y Chuquisaca decidirán casi en medio de la penumbra.
¿Candidatos penetrados por el MAS?
Sobre el rol del masismo y el evismo, los analistas ofrecieron lecturas un tanto distintas. Gutiérrez sostuvo que “el 99% de los candidatos están penetrados por el MAS”, sin que ninguna fuerza se diferencie plenamente de ese legado, “salvando una que otra excepción”.
“Entonces, no hay un partido o un candidato que se diferencie plenamente de lo que fue el MAS. Vivimos la cola de la crisis y no la salida de la crisis. Son más parte del conflicto que de la solución”, sostuvo.
Huarachi consideró que tanto el evismo como el masismo “ya son resabios de la política anterior” y que, en estas elecciones, se impondrá “una lógica diferente”, y apuntó que es natural que militantes del MAS habiten ahora en distintas fracciones políticas. “La política y los partidos políticos se construyen –reconstruyen también– a través de lo que deja la historia. Entonces, no es nada raro ver, por ejemplo, que mucha militancia del MAS ahora, seguramente, esté habitando en todas estas fracciones políticas”, indicó.
Flores, por su parte, apuntó que el discurso dominante en la campaña fue el eje MAS/anti-MAS, reproducido en redes sociales. Sin embargo, advirtió que no está claro si el electorado terminará votando “en contra de” algún candidato específico. “Los tiktoks han ido saliendo que ‘este era masista, este otro…’. Y creo que eso ha dominado finalmente el discurso político en estas elecciones. Normalmente el electorado no vota ‘a favor de’, vota ‘en contra de’. Por ejemplo, en La Paz la gente va a votar en contra de Arias, y en Santa Cruz en contra de Johnny Fernández. Y en Sucre, no sabemos si se va a consolidar un voto en contra de Quique Leaño. Probablemente sí, probablemente no (…) En la Gobernación tampoco está claro. Ha habido también, aunque con menos intensidad, ese tema de MAS o anti-MAS. Veremos qué pasa”, señaló.
Respecto a la incidencia del Gobierno nacional en estas subnacionales, Gutiérrez consideró que el Presidente “no tiene partido” –las siglas existentes (MIR, PDC o FRI) son “huecas”– y que no le prestó la atención necesaria a las subnacionales, por lo que su presencia regional resultará también fragmentada.
Flores, finalmente, destacó la ausencia de encuestas como un factor adicional de la incertidumbre: “Las encuestadoras autorizadas se fijan en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto. Ciudades como Sucre no les interesan mucho”, señaló. “Imagino que los partidos tienen sus propias encuestas y que, en esa medida, están pugnando (por la Alcaldía y la Gobernación). Veremos qué resulta”, agregó.