Movilizados contra Paz desatan caos y violencia
La jornada de enfrentamientos se saldó con alrededor de un centenar de aprehendidos
El centro de la ciudad de La Paz vivió este lunes una jornada de alrededor de cinco horas de violencia extrema cuando manifestantes de distintos sectores se enfrentaron a la Policía en su intento de ingresar por la fuerza a la plaza Murillo para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La escalada de violencia derivó en el saqueo de instituciones públicas, la quema de vehículos policiales, ataques a civiles y efectivos del orden y más de 90 personas aprehendidas.
Los movilizados, identificados como Ponchos Rojos, maestros rurales, mineros, afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) y afines al expresidente Evo Morales, utilizaron cachorros de dinamita, petardos, palos y piedras lanzadas con hondas contra los efectivos del orden, quienes respondieron con gases lacrimógenos.
Según los reportes de prensa, los maestros rurales protagonizaron los episodios de mayor tensión. Las principales vías, como la intersección de las calles Loayza y Mercado o la calle Bolívar de la urbe paceña, se convirtieron en campos de batalla cubiertos por densas columnas de humo, donde los manifestantes levantaron barricadas con llantas quemadas y encendieron fogatas.
Durante los disturbios, grupos radicales atacaron a civiles y al transporte público. Los manifestantes arrojaron piedras contra vehículos particulares, un radiotaxi y múltiples minibuses –un poncho rojo agredió violentamente a un pasajero que se encontraba en el interior de un minibús, según un video que se difundió en redes sociales–, y los propios choferes denunciaron la destrucción de sus vidrios. Asimismo, los comerciantes cerraron sus negocios ante amenazas de saqueos y los vecinos reportaron severos destrozos en el ornato público –una comerciante denunció haberlo perdido todo luego de que manifestantes saquearan y quemaran su puesto.
La violencia se agudizó en inmediaciones de la calle Sucre. Los movilizados rompieron los vidrios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) e incendiaron una patrulla y una motocicleta estacionadas en la parte posterior. A la par, irrumpieron violentamente en el Tribunal Departamental de Justicia y en Derechos Reales, en la calle Potosí. Tras forzar las rejas metálicas de ingreso, los agresores destruyeron mobiliario, robaron equipos de computación y esparcieron expedientes oficiales en la vía pública, a la vez que arrastraron sillas para reforzar sus barricadas. Imágenes difundidas por vecinos captaron a tres individuos con gorros cuando abandonaban las instalaciones judiciales tras el asalto.
Los choques en las céntricas calles paceñas causaron múltiples heridos. En la calle Colón, del lado de los manifestantes, un minero resultó con el rostro ensangrentado. Aunque sus compañeros denunciaron que recibió un disparo, el Gobierno aclaró que ello se debió al “uso irresponsable de artefactos explosivos durante las movilizaciones” con un video en el que se ve cómo ocurrieron los hechos.
En el bando policial, un efectivo s debidó ser trasladado a la Caja Nacional de Salud para atención oftalmológica tras grave lesión en uno de sus ojos, mientras que otros dos uniformados padecieron una brutal golpiza a manos de manifestantes en la estación Celeste de Mi Teleférico, según videos difundidos en redes sociales.
La prensa también reportó la agresión a varios trabajadores de la prensa por parte de manifestantes violentos.
La jornada dejó cerca de un centenar de aprehendidos. El representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb), Cosme Rocha Reynaga, informó que “aproximadamente hay 95 personas aprehendidas en este momento”, aunque fuentes de la Policía cifraron ese número en 104. Se prevé que las autoridades emitan en las próximas horas las imputaciones formales tras individualizar los delitos.
Después de los enfrentamientos, los manifestantes se replegaron a la ciudad de El Alto a reforzar los puntos de bloqueo, que mantienen cercada a la sede del Gobierno.