Odisea de un chofer y su familia: 13 días atrapados en la carretera

Espera llegar pronto a Sucre, dejar la carga que transporta y volver a casa

VEHÍCULO. El bus que conduce Edilberto Sánchez, varado en la comunidad de Mojotoro, Distrito 7 de Sucre, donde se encontraba este domingo.

VEHÍCULO. El bus que conduce Edilberto Sánchez, varado en la comunidad de Mojotoro, Distrito 7 de Sucre, donde se encontraba este domingo. Foto: Correo del Sur

Odisea de un chofer y su familia: 13 días atrapados en la carretera

Odisea de un chofer y su familia: 13 días atrapados en la carretera Foto: Correo del Sur


    Abel Reynaga B./CORREO DEL SUR
    Política / Hace 2 horas

    Lo que debía ser un viaje habitual de transporte de carga y encomiendas desde Tarija hasta Sucre se convirtió en una verdadera odisea para Edilberto Sánchez, un chofer de flota que lleva 13 días varado en carreteras de Chuquisaca debido a los bloqueos que mantienen aisladas varias rutas del departamento.

    Según contó a CORREO DEL SUR este domingo, el pasado 27 de mayo partió de Tarija acompañado de su esposa y dos de sus hijos y su flota cargada con encomiendas: frutas, carnes, quesos y otros productos destinados a la capital del país.

    En esa fecha ya había un punto de bloqueo en Sivingamayo, San Lucas, por lo que decidió buscar una ruta alterna por la región del Chaco con la esperanza de evitar contratiempos. El viaje transcurrió con relativa normalidad hasta llegar al municipio de Zudáñez. Allí comenzó una travesía que aún no termina.

    En el bloqueo instalado en el cruce hacia Mojocoya permaneció casi cinco días. Tras insistir una y otra vez ante los comunarios para que le permitieran continuar su viaje, finalmente logró atravesar ese punto, pero no sin antes pagar 200 bolivianos que, según le dijeron, serían destinados a la compra de coca para los bloqueadores.

    UN FRÍO INSOPORTABLE

    La esperanza de avanzar duró poco. El siguiente obstáculo fue el bloqueo de Tarabuco, donde permaneció detenido casi cuatro días. En esta ocasión, sus ruegos no surtieron efecto.

    “Pasamos bastante frío”, según el relato de Edilberto a este periódico. Las bajas temperaturas golpearon especialmente a su familia, obligándolos a soportar noches enteras dentro del vehículo, en medio de la incertidumbre y lejos de casa.

    La situación parecía no tener salida hasta que el sábado recibieron una noticia alentadora: el bloqueo de Morado K’asa, en el municipio de Presto, había sido levantado. Con renovadas esperanzas emprendieron viaje hacia Sucre por el Distrito 7, pero solo pudieron llegar hasta Mojotoro, donde permanecen actualmente, debido a que allí hay otro punto de bloqueo.

    EL IDIOMA

    Aunque las condiciones climáticas son más benignas en esta zona de valle, la travesía dejó profundas huellas. Edilberto cuenta que una de las mayores dificultades fue la barrera idiomática. Al ser oriundos de Tarija, él y su familia no hablan quechua, lo que dificultó su comunicación con los comunarios en los puntos de bloqueo.

    “Hemos hablado de todas formas con los bloqueadores para que podamos pasar, pero no querían ceder, y tampoco les entendíamos”, lamenta a continuación.

    COCINA A LEÑA

    Durante estos días, la familia tuvo que improvisar su supervivencia a un costado de la carretera. Para reducir gastos, dejaron de comprar comida preparada y optaron por adquirir alimentos básicos para cocinar ellos mismos.

    “Compramos carne y otras cosas para preparar nuestra comida y gastar menos”, explica Edilberto. La cocina de la familia es una improvisada fogata alimentada con leña.

    El agua también representa un problema. No cuentan con acceso regular para beber ni para asearse, por lo que deben acudir a un río cercano para abastecerse.

    La permanencia forzada en la carretera ya les ha significado un gasto cercano a los 2.000 bolivianos, una cifra considerable para una familia que depende de los ingresos diarios del transporte.

    PÉRDIDAS ECONÓMICAS

    A las dificultades humanas se suman las pérdidas económicas. Gran parte de la fruta que transportaba ya se echó a perder y tuvo que ser descartada. Ahora, Edilberto teme que la carne, los quesos y otros productos sigan el mismo camino.

    “Vamos a tener que esperar nomás, no tenemos otra. Volvernos, no podemos porque ya estamos más cerca de Sucre”, afirma con resignación.

    La crisis también afecta directamente su fuente de ingresos. Explica que cobra por viaje realizado: “Viaje hecho, viaje pagado. En estas casi dos semanas podía haber hecho entre tres y cuatro viajes, dinero que me sirve para pagar al banco. Pero en lugar de generar recursos, solo estoy gastando”.

    Como si fuera poco, desde Monteagudo no ha logrado encontrar diésel en ninguno de los municipios por los que pasó, una preocupación adicional en su recorrido.

    En medio de la adversidad, encontró compañía en otro conductor. Desde Zudáñez viaja junto a un camionero que transporta envases de vidrio a Tarija y que también permanece atrapado, esperando una oportunidad para llegar a Sucre y seguir su ruta.

    Mientras los días pasan y la incertidumbre continúa, Edilberto Sánchez y su familia representan el rostro humano de una crisis que trasciende las cifras y los conflictos. 

    Como ellos, hay varios camioneros varados en otros puntos de bloqueos que también duermen al borde de la carretera, cocinan a leña, soportan el frío y ven cómo su trabajo y sus productos se deterioran, mientras esperan que los caminos vuelvan a abrirse y puedan finalmente llegar a destino.

    PROCUPACIONES

    Edilberto Sánchez y su esposa no ven a sus demás hijos, que se quedaron en la ciudad de Tarija, desde el pasado 27 de mayo. Esta es otra de las preocupaciones que los mantienen intranquilos.

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