García Linera advierte que gobernabilidad en Bolivia depende del peso político indígena y campesino
Exvicepresidente sostiene que las movilizaciones actuales reflejan la defensa de derechos conquistados y el rol decisivo de las mayorías sociales
El exvicepresidente Álvaro García Linera afirmó que la actual conflictividad en Bolivia evidencia que ningún gobierno puede sostenerse al margen de los pueblos indígenas y sectores campesinos, a los que calificó como una “fuerza determinante” dentro de la estructura política nacional.
"En Bolivia ya no se puede gobernar sin los pueblos indígenas. No es un tema de opción ideológica, preferencia moral o benevolencia. Es un dato estructural de la realidad sociológica del país", señaló la exautoridad en un artículo de su autoría sobre la coyuntura del país.
García Linera remarcó que el verdadero poder político no se concentra en liderazgos individuales ni en estructuras centralizadas, sino en la capacidad organizativa de las comunidades campesinas y de sectores populares, particularmente en la ciudad de El Alto.
En su evaluación, recordó que desde el año 2000 se consolidó un proceso de empoderamiento indígena que modificó de forma sustancial la relación entre el Estado y la sociedad. Este proceso, explicó, abarca desde la construcción de un discurso de emancipación hasta la capacidad de incidir directamente en la definición de autoridades nacionales. “Desde la construcción discursiva de la emancipación indígena, pasando por el poder de vetar a quien no va a ser presidente, hasta definir quién sí va a ser presidente”, sostuvo.
El exvicepresidente insistió en que la composición demográfica y social del país hace inviable cualquier proyecto político que excluya a los pueblos indígenas. "Los indígenas son la mayoría demográfica y política del país y su trabajo es el que sostiene a Bolivia", afirmó, al tiempo de advertir que marginarlos de la toma de decisiones podría derivar en nuevos escenarios de conflicto.
Asimismo, destacó que el modelo de Estado plurinacional instaurado a partir de 2006 permitió el reconocimiento constitucional de las naciones indígenas, la incorporación de organizaciones sociales en la gestión pública y una mayor redistribución de recursos hacia sectores históricamente relegados.
Finalmente, García Linera consideró que las actuales movilizaciones deben entenderse como una defensa de las conquistas sociales alcanzadas en las últimas décadas, y anticipó que la disputa por la inclusión política de los pueblos indígenas continuará siendo un eje central en la dinámica política del país.