Cancillería presenta nuevos lineamientos para una diplomacia “soberana, pragmática y de resultados”
Apunta a cuatro objetivos estratégicos: reposicionar a Bolivia en el mundo, contribuir a transformar la economía, acelerar la tecnología y la innovación e integrar a toda la región
La Cancillería de Bolivia presentó este lunes “los nuevos lineamientos de su política exterior”, bajo la directriz del presidente Rodrigo Paz y con una estrategia que no surge de la improvisación, sino de un exhaustivo proceso de trabajo, reflexión y diálogo, luego de ocho meses.
Así destacó el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, en el acto celebrado en ambientes de la Cancillería, con participación del Presidente, ministros y otras autoridades nacionales.
Durante los primeros ocho meses del Gobierno, la Cancillería indicó que atravesó un proceso de reconstrucción institucional de la cartera diplomática, debió saldar cuotas pendientes y pagos retrasados heredados de gestiones anteriores.
En su exposición, Aramayo explicó que la nueva visión diplomática se define bajo cuatro pilares conceptuales: una política soberana, pragmática, previsible y capaz de obtener resultados concretos.
A partir de estos pilares, el Gobierno boliviano busca dejar atrás una acción internacional que históricamente estuvo condicionada por las urgencias y la inercia, asumiendo una postura activa y decidida frente al tablero global.
“Frente a un mundo en transformación, Bolivia puede quedarse a observar cómo cambian las cosas o ser protagonista”, planteó el Canciller.
Aramayo expuso tres propósitos inseparables: comprender con lucidez el mundo en transformación, construir una nueva acción exterior adaptada a estos tiempos y desarrollar una diplomacia cuyos resultados tangibles puedan ser percibidos directamente por la ciudadanía.
Asimismo, anunció que la Cancillería regirá su comportamiento internacional bajo cuatro principios inquebrantables: soberanía y autonomía estratégica; pragmatismo con principios, con flexibilidad pero no sin límites; previsibilidad e interés nacional para que cada acuerdo responda al bienestar de su pueblo.
Mediante estos principios, el Gobierno apunta a cuatro objetivos estratégicos: reposicionar a Bolivia en el mundo, contribuir a transformar la economía, acelerar la tecnología y la innovación e integrar a toda la región
Aramayo anunció que Bolivia promoverá una política de diversificación y previsibilidad en el mercado internacional, posicionando sus minerales y recursos naturales estratégicos como piezas clave para la transición y diversidad energética global.
De cara al futuro, indicó la Cancillería se transformará en una “gestora de oportunidades”, que implicará la modernización y el fortalecimiento de la Academia Diplomática para preparar a las próximas generaciones de profesionales bajo una doctrina guiada estrictamente por el mérito y el respeto riguroso a la carrera diplomática, blindándola contra cualquier intento de desestabilización.
“El compromiso que hoy asumimos puede expresarse en una frase: política exterior coherente, eficaz y comprometida con el desarrollo nacional”, concluyó Aramayo en su exposición.