Amparo Silva, el lugar de la ciudad y la memoria

Amparo Silva acaba de publicar su primera novela: Huérfana Virginia, bajo es sello de Editorial S. En esta entrevista Puño y Letra habla con la autora acercadel desarrollo de su obra

Amparo Silva, el lugar de la ciudad y la memoria Amparo Silva, el lugar de la ciudad y la memoria

Puño y Letra
Puño y Letra / 07/07/2015 03:53

Amparo Silva acaba de publicar su primera novela: Huérfana Virginia, bajo es sello de Editorial S. En esta entrevista Puño y Letra habla con la autora acerca del desarrollo de su obra y de cómo Sucre sigue generando historias desde el pasado y desde la memoria.

P.- Huérfana Virginia es tu primera novela, cómo la pensaste, cuál fue la idea original.
R.-Primero quise recrear una chichería que visité, buscando datos para reproducir la vestimenta de la chola chuquisaqueña de antaño. Quedé fascinada con la dueña, una chola chichera muy elegante que me mostró sus tesoros: mantones, joyas, jubones, polleras y entre todo, sus recuerdos.
El tiempo detenido y la memoria de sus antepasados eran fuente de inspiración. No me contaba historias, evocaba momentos y los materializaba ante mis ojos.
En ese escenario no era difícil imaginarlos, los muebles y enseres que decoraban la pieza cobraban gran presencia. A través del polvo suspendido y visible por un tímido rayo de sol, la negrita de yeso me miraba con sus ojos alegres, el armonio sonaba en mi oídos, y lo demás: fotografías en sepia, coloridos macerados, almanaques antiguos, sillones afelpados, jarrones, toneles de barro, entre otras cosas, confabulaban alrededor mío pidiendo vida. Se las di.

P.- Cómo fue el proceso creativo. Cómo desarrollaste tu trabajo.
R.-Cuando me senté a escribir, solamente sabía que quería describir aquella chichería, pero también tenía que imaginar una historia, y claro de amores prohibidos, destinos cruzados, y una buena dosis de locura. En mi bagaje tenía yo además una radiografía de aquel Sucre de antes, porque a lo largo del tiempo siempre observé, indagué y escuché con atención.
Al iniciar la novela, con la chichería de escenario, surgió la punta del ovillo que habla de un plan nefasto. Tampoco sabía yo el plan que poco a poco fue tomando claridad y posesión de sus páginas.
Construí el personaje de Lorenzo Ezequiel, adivinando en su proceso cómo sentiría un hombre de aquel tiempo, cómo se expresaría y cómo actuaría.
Hoy en día sería más fácil encarnar un personaje masculino como narradora. En un tiempo y lugar desconocido para mí, fue toda una revelación, pienso yo, guiada por espectros. La primera parte de la novela fue saliendo de forma fluida y natural, una vez creados los primeros personajes, me develaron su día a día de forma asombrosa. Hasta ahí llegué y la abandoné. Retomándola de vez en cuando, y adicionándole algún detalle.
A la par, casi con desesperación, me urgía saber cómo podría transcurrir y terminar aquella elegante historia de amores dobles, sin cambiar su temporalidad. Tenía muchas ideas al respecto pero ambientadas en la modernidad. Tenía que descubrir qué era capaz de hacer mi Romeo por su amada Julieta, en aquellas épocas en las que el pensamiento prudente, pero a la vez distorsionado, guiaba las acciones.
Le di varios caminos y finales pero ninguno se aproximaba a lo que este personaje ya dueño en extremo de mí, quería. De pronto un día, después de varios años e interminables páginas destruidas, la idea de las ideas llegó, y pude al fin cerrar la historia.
Durante el proceso de escritura otro reto fue el lenguaje, debía aproximarme a esa fina lengua sucrense sin caer en lo vulgar, en especial al tocar temas vetados en ese entonces, como sexo y muerte.

P.- Sucre siempre es catalogada desde la memoria. ¿Huérfana Virginia es otro lugar en la memoria de esta ciudad? Cómo construye Sucre o como la de/construye.
R.- La Huérfana Virginia bien podría ser otro lugar en la memoria de la ciudad, pues en ella existen aspectos del pensamiento, del sentir, del actuar de una sociedad que evidentemente pensaba y actuaba como narra la novela. No es del todo imaginación, muchos acontecimientos de la misma, tienen base real.
Ambigua como es, a la vez construye y de/construye ,porque revela que esa ciudad pacata, pintada con esmero también tiene sus laberintos oscuros y sus invisibles hilos siniestros, que actúan poderosamente por lo bajo, contrariamente a lo que se ve.
Sucre fue es y será siempre así, su personalidad intrínseca prevalece en especial en los verdaderos hijos de su cuna. La gente es educada, tiene buenas intenciones, y también buenos sentimientos, a la vez es intensa en el bullir de sus venas, pero como no le es permitido expresarlo públicamente, ese bullir intenso debe salir, y sale así como en la novela, de formas insospechadas y ocultas por supuesto.
Hoy en día, incluso sobre la nueva gente que poco a poco toma, con sus usos y costumbres la ciudad, su identidad se mantiene en el pensamiento de las familias que se quedaron, en los rincones, en las amistades, en la bohemia, en los salones de té, y en las tertulias que aún prevalecen.

P.- Qué lugar crees que ocupa Huérfana Virginia en la literatura regional y Boliviana. ¿Abre algún nuevo espacio en lo que ha recursos narrativos se refiere?
R.-Al ser una novela de época en la que confluye lo costumbrista y también lo contemporáneo en su realismo mágico, me inclinaría a pensar que no es nada nuevo en cuanto a la literatura boliviana, en lo regional aporta, pues a la vez que transporta hacia un pasado incluso histórico, su temática trasciende al tiempo y espacio. Podría interesar a personas de varias generaciones.

P.- Has tardado mucho desde que comenzaste a escribir. Tú fuiste parte del Taller de Jorge Suárez hace ya casi 20 años. Cómo es publicar de manera tardía. Es un impulso, una deuda o una apuesta vital.
R.-Publicar no es solamente narrar una historia, es develar una relación íntima entre el papel y el escritor, en el caso de la Huérfana Virginia, esa relación larga e impenetrable, pues nadie más que yo, en todos estos años tuvo acceso a ella, formaba parte de mi espacio vital e íntimo, debía encontrar en mí, emociones que pudieran darle realismo. Y no siempre salían esas emociones, así que los lapsos de espera la seguían postergando.
En el transcurso de esos casi 20 años seguí escribiendo y escribiendo. Algunos cuentos se publicaron, otros fueron enviados a algunos concursos y nunca dejé de llenar mi estantería de textos inconclusos.
Con la Huérfana Virginia llegó finalmente el momento decisivo, publicarla era realmente una deuda, una apuesta vital.
El haberlo hecho de manera tardía, también se debe a que es un primer ensayo en el género, yo estaba más familiarizada con cuento y el incursionar en novela fue un proceso largo, de muchas dudas. Y está también la falta de tiempo, el ejercicio de escribir requiere sosiego, tranquilidad y varias horas de completa concentración y sobre todo, en mi caso, de soledad. Algo un tanto imposible de lograr por mi agitada actividad con la danza.

P.- Cuáles son los proyectos futuros. ¿Hay algo en ciernes?
R.- Aún estoy en el limbo, no logro aterrizar.
El tener la “Huérfana Virginia” en mis manos, repetida en cientos de ejemplares, es como tener sextillizos, estoy emocionada y a la vez atolondrada, aún no logro ver los alcances de esta mi primera apuesta. Lo que sí sé es que voy a seguir ejercitando, tengo varios textos rezagados, una novela infantil ambientada en Perolia, (la Sucre llena de peros). El primer tomo se llama “Tesoros Perdidos de Perolia ” en su momento pensé en una saga, ahora no estoy tan segura. Otro trabajo en espera de revisión es una novela corta llamada “María Bonita”, habla del secuestro real de una niña en épocas de la dictadura. También quisiera revisar los cuentos escritos a lo largo de los años y quién sabe publicarlos. Entre mis proyectos está también el escribir sobre el montaje de mis obras de danza, y los malabarismos que tengo que pasar en un ámbito de maravillosas buenas intenciones y poca tecnología.

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LA OBRA
"Amparo Silva demuestra en el manejo de la estructura y el desarrollo de las acciones su conocimiento de técnicas narrativas, en un lenguaje sencillo pero preciso y respetuoso de las realidades y los tiempos. Sus descripciones sugerentes y detalladas, el buen dominio de los diálogos y la eficiente caracterización de los personajes, ayudan al lector a adentrarse en los laberintos de un relato singular, que de llano y soleado se torna complejo hasta la extravagancia de un insospechado drama." Oscar Díaz Arnau.
“En esta primera novela Amparo Silva demuestra las mismas cualidades que ya evidenció en obras más cortas: un excelente manejo de técnicas narrativas, un lenguaje sencillo pero preciso, adaptado a los tonos que desea imprimir a este singular relato”, María Teresa Lema.
“¿Cuánto ha cambiado Sucre desde la época en que se inscribe la novela “La Huérfana Virginia”, de Amparo Silva Ugrinovic? Desde lejos, uno diría que ha cambiado por bolsones, pero algunos prejuicios se mantienen.” Ramón Rocha Monroy.
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