Poesía como luz entre dos libros como rendijas

Quienes seguimos la trayectoria de Vadik sabemos que es una tarea difícil encontrar similitudes entre el músico y el poeta. Vadik es un artista polifacético que sabe separar las aguas de ambos mundos y al mismo tiempo...


Pablo Osorio
Puño y Letra / 01/08/2016 07:34

Quienes seguimos la trayectoria de Vadik sabemos que es una tarea difícil encontrar similitudes entre el músico y el poeta. Vadik es un artista polifacético que sabe separar las aguas de ambos mundos y al mismo tiempo aprovechar lo mejor de cada uno. Entre la primera y la última obra del poeta: Cuaderno Rojo y Tragaluz, hay trece años de distancia, sin tomar en cuenta su participación en el aquél grupo de poetas orureños adolescentes que publicaron LA Poemario una suerte de experimento y promesas poéticas que tiene ahora pocos sobrevivientes, uno de ellos Vadik.

Cuaderno Rojo es el campanazo inicial, en él se inauguran las futuras obsesiones temáticas del autor: el tiempo, el mundo, los astros, la historia, los guiños coloquiales, pero sobre todo el Amor, con mayúscula y la mirada del poeta sobre este. Hay una relación del título del poemario con el manejo de las pasiones, la inocencia, la mirada nueva sobre el mundo, los deseos, la ternura, la calidez, el título del libro, por tanto, no es un capricho cualquiera.

"Quiero el elixir, la manzana, el beso que si inventa con el hilo de la noche, busco el silencio, en las habitaciones humedecidas, anhelo el pecho casto de las niñas en los espejos, lo quiero todo, la manzana, anclado en el aire enorme".

Vadik jugará con lo coloquial en el futuro sin caer en el abuso, uno de los poemas de Cuaderno Rojo empieza con esa expresión tan andina y urbana: "Qué de la puta llegar al vientre del arco iris, acariciar la felina cintura, la osamenta en marfil, los zapatos cromados"

La ternura desborda en poemas como "Yo tengo un corazón bien grande, quiero harto a las personas y me entristecen los lunes con su cara de marchito"

Cuaderno Rojo es un poema de embriaguez, de pasiones que ya llevan el metrónomo que acompañará a la poesía de Vadik.

Tragaluz en cambio es un libro casi pesimista, sobrio, humilde, el título es una alusión a la poca iluminación a la que el mundo, el hombre y el poeta pueden aspirar. Poemas breves como rendijas por donde pasa la luz, el poeta regresa a hablar de las estrellas, del mundo, de la ciencia con una mirada a veces resignada, el amor ahora se aborda desde un corazón menos exaltado pero no menos intenso: "Eramos la muerte en blanco, como una sábanas blanca, como una muñeca en blanco, como un vaso vacío en blanco, como un calendario en blanco. Diecinueve años después nadie escribió sobre nosotros, no eres tu ni soy yo, pero algo parecido al sol brilla detrás del cielo de Berlín y siento que es momento de volver".

Su poesía ahora tiene mayores certezas, un humor más ácido y cínico, recomiendo la lectura del poema “Suspensión” para alegrar un lunes de oficina por la mañana, el poeta nos dice entonces que la humanidad está condenada, que La paz es un ombligo hondo, que todas las ciudades están conectadas como nosotros con el tiempo, con el todo, con un dios imaginado, que sólo podemos aspirar a un poco de luz, que nos rodea la oscuridad y sin embargo tenemos el regalo de vivir en este fantástico despute.
Habrá que agradecer a Vadik, por este Tragaluz en medio de la noche.

Etiquetas:
  • Poesía
  • luz
  • entre
  • libros
  • Compartir:

    También le puede interesar


    Lo más leido

    1
    2
    3
    4
    5
    1
    2
    3
    4
    5
    Suplementos


      ECOS


      Péndulo Político


      Mi Doctor