Cuentos con hojas
Este jueves 18 agosto, a Hrs. 19:00 se presentará en el auditorio principal del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia un singular libro que compila los cuentos de jóvenes de Tarabuco y Yotala
Este jueves 18 agosto, a Hrs. 19:00 se presentará en el auditorio principal del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia un singular libro que compila los cuentos de jóvenes de Tarabuco y Yotala, el material será presentado por Editorial S, el Proyecto Lanzarte y Solidar Suiza AOS, los asistentes podrán acceder a este material literario llevando un libro nuevo o de segunda mano para intercambiar y de esa forma aportar a la creación de las bibliotecas de las escuelas de los jóvenes escritores.
Gracias al apoyo del Proyecto Lanzarte de Solidar Suiza AOS, se pudieron realizar laboratorios de creación de relato breve en los municipios de Tarabuco y Yotala en el departamento de Chuquisaca. Este trabajo fue realizado durante cuatro gestiones en cada municipio 2012, 2013, 2014 y 2015, cada uno con una duración de una semana. Durante estos procesos de laboratorios se trabajó con jóvenes de diferentes cursos de secundaria de los colegios Aniceto Arce de Tarabuco y Gregorio Pacheco de Yotala y mediante dinámicas literarias y ejercicios para la creación de cuentos y micro cuentos se seleccionaron estos 123 trabajos que se recopilaron de los boletines artesanales “Cuentos Yotaleños de mi vida” de Yotala y “Cuentos desde mi montera” de Tarabuco que se publicaron luego de cada proceso de laboratorio.
Los directores Julio Galeán y Ricardo Gambarte, las profesoras Rina Gutiérrez y Ana Resamano han sido las y los artífices para que cada cuento tenga un pupitre, los amigos de la Editorial S, Daniela Peterito, Alex Aillón y Juan Pedro Debreczeni han trabajado para editar, diagramar y crear el diseño de este libro que viene en formato acostado para que cada lector tenga la oportunidad de sorprender y despertar a los cuentos en su mejor estado; chascosos, de madrugada y con los ojos como plato.
Estos relatos nacen de las manos de adolescentes y jóvenes que han contado sus vivencias como hijos, como estudiantes, como jóvenes críticos de su entorno, como portavoces de la historia de su pueblo, de las voces de sus abuelos, como soñadores de alto vuelo, como trabajadores del campo; estos relatos han nacido de manos fuertes pero que todavía son puntecos para jugar con pepas.
Y hemos buscado entre los mejores recuerdos, los más fuertes y los más brillantes, de esos que se agarran bien y que no se sueltan por más sacudidas y rotaciones bruscas que la tierra quiera dar, hemos buscado entre esos recuerdos que salieron con orejas de conejo en la última foto grupal, y no ha sido fácil, alguna vez hemos tenido que chacharnos para dejar algunas trampas en los lugares por dónde les gustaba caminar; es que hay de esos recuerdos testarudos que no quieren participar.
En este lugar la tierra es rica y no se necesita bueyes para arar, hemos sonreído con todos nuestros dientes y sembramos sin dudar, pero no ha sido fácil llegar, algunos escritores de esos saben dónde hay buena coca y viven purgando culpas en los “miércoles de ceniza” nos dieron buenas pistas para perdernos y poder re encontrarnos y así llegamos a este lugar.
Ahora tenemos todo un árbol de cuentos, y hemos aprendido a jugar con ellos y hemos aprovechado para colgar un columpio, –por si acaso, hemos pedido permiso, las aves han dicho que no hay lío, que van a aprovechar para colgar sus hamacas y mecer sus nidos–.
Durante estos cuatro años ha sido un privilegio ver cómo nacían las letras, ver en los rostros de tantos adolescentes y jóvenes el momento exacto cuando nacía un cuento, verlos con la mirada hacia arriba y a la derecha buscando entre los recuerdos, o hacia arriba y a la izquierda buscando un final sorprendente para su cuento, o ellos mismos buscando la trascendencia en sus respuestas a:
¿Por qué este lugar es especial para mí?
¿Cómo hago para detener el tiempo?
¿Qué estaba soñando el borrachito que duerme en la puerta del colegio?
¿Cómo hago para que este cuento sea como un respiro y empezar a convertirnos
en mejores personas?
La invitación está hecha…
Este es el puente colgante de Yotala, por allá está mi casa y más allá mi campo, aquí en la montera gigante casi doy mi primer beso, este es mi colegio y este de aquí es mi curso, aquí me han robado mi recreo, esta es la pizarra dónde la profesora me enseñó a escribir, aquí me siento yo, en este asiento escribí mi primer cuento.
| DOS CUENTOS DEL LIBRO El Borracho Durmiente (Huáscar Mamani Agudo) Sol creído (Ana Helly Taboada) |