Las mejores películas latinoamericanas de 2016
EL ESPECTADOR, la revista de cine latinoamericano de EL PAÍS, ha elegido las mejores películas de 2016 en la región. La lista, compuesta por largometrajes de ficción y documentales, está compuesta por óperas primas...
EL ESPECTADOR, la revista de cine latinoamericano de EL PAÍS, ha elegido las mejores películas de 2016 en la región. La lista, compuesta por largometrajes de ficción y documentales, está compuesta por óperas primas y obras de cineastas consagrados en sus países. Las nueve películas reflejan temáticas muy políticas que son retratadas de diferentes formas. Desde conflictos por la tierra en la Amazonía peruana pasando por el drama de los desaparecidos en la dictadura argentina hasta historias de amor homosexual en Chile, México y Venezuela. La visión de estos cineastas forma parte del impulso vital que vive el cine latinoamericano en la actualidad.
ARGENTINA
La larga noche de Francisco Sanctis, de Andrea Testa y Francisco Márquez
El tal Francisco Sanctis (interpretado por Diego Velázquez) es un empleado administrativo de clase media al cual la última dictadura militar (1976-1983) le pasa por al lado. Un día recibe un llamado de una vieja compañera del colegio y se encuentran. Así llega a sus manos un papel con el nombre de dos personas que deben ser detenidas y desaparecidas esa misma noche. El conflicto interno que se genera en Sanctis es la trama de esta historia basada en la novela publicada por Humberto Costantini en 1984. El eje de la obra del escritor es hacer lo correcto aunque para ello se tenga que enfrentar a los poderosos. Ramiro Barreiro.
BOLIVIA
Viejo calavera, de Kiro Russo
Ahora que su padre ha muerto, nadie quiere hacerse cargo de Elder Mamani. Solo queda la mina, su padrino y la casa de su abuela. Esta es la historia que nos cuenta Kiro Russo. Antes de su estreno, la cinta había logrado ocho premios internacionales, entre ellos una mención especial del jurado en el Festival de Locarno (Suiza) y otra mención en San Sebastián. La cinta es toda una experiencia cinematográfica donde la oscuridad de la mina se funde en la sala gracias a la estupenda fotografía de Pablo Paniagua. Esto permite a los espectadores introducirse no solo a las fauces de la montaña, sino a los rincones más oscuros del ser humano
BRASIL
Aquarius, de Kleber Mendonça Filho
La cinta es protagonizada por Sonia Braga, que interpreta a Clara, una mujer que a sus 65 años vive sola en un edificio frente al mar en Recife. El edificio corre peligro de ser derribado para construir otro nuevo. Clara resiste pacíficamente en medida de lo posible. La cinta llevó a más de 356.000 espectadores a los cines brasileños, un buen promedio para un título nacional y se ha distribuido a más de 40 países. Camila Moraes.
PERÚ
El choque de dos mundos, de Heidi Brandenburg y Mathew Orzel
Un líder de la principal organización indígena de la Amazonía enfrenta las presiones de transnacionales que quieren expandir su presencia en la selva peruana. El Gobierno del presidente Alan García promulga decretos para facilitar la venta de la tierra para la extracción de minerales e hidrocarburos y las organizaciones indígenas convocan a un paro hasta que las normas inconstitucionales sean derogadas. El documental, realizado durante seis años, incluye imágenes de archivo y testimonios exclusivos de esta historia, que tuvo un desenlace trágico que dejó decenas de indígenas muertos en junio de 2009. El valor del filme reside en la calidad visual, la investigación y las revelaciones sobre un hecho que conmocionó a Perú. El largometraje se estrenó en Sundance, donde consiguió el premio especial del jurado de Cine mundial por opera prima, y obtuvo otros seis premios en festivales internacionales en el año. Jacqueline Fowks.
CHILE
Rara, de Pepa San Martín
Esta ópera prima se convirtió en una sorpresa chilena que dejó un gran recuerdo en los festivales internacionales. A pesar de ser el primer largometraje de Pepa San Martín, que antes de hacer cine hizo teatro, la película muestra solidez en el retrato de una adolescente a punto de cumplir 13 años. Sara vive entre las dudas normales de su edad, entre ellas cómo sentirse sobre la pareja de su madre: otra mujer. Este relato en el Chile conservador está basado en la batalla legal que llevó la juez Karen Atala por conservar la custodia de sus hijas, que le fueron apartadas por su orientación sexual. Al desarrollar la producción, la directora se dio cuenta de que en Chile hay muchos más casos como este. La película conquistó al público joven de la Berlinale, lo que le hizo valedora del premio Generation Kplus.
COLOMBIA
Todo comenzó por el fin, Luis Ospina.
Cuando el mito se comió la realidad de un grupo de jóvenes que cambió la historia del cine en Colombia, Luis Ospina, uno de sus impulsores, decidió tomar las riendas. Todo comenzó por el fin es un documental de tres horas, estrenado en Colombia a principios de abril, que rememora al grupo de Caliwood y su aportación a la cultura colombiana durante los años setenta y ochenta. Nadie en el mercado cinematográfico confiaba en que esta historia de películas, drogas y alcohol convenciera al público. El filme se planeó para un par de fines de semana. El ingenio de Andrés Caicedo, autor de ¡Qué viva la música!, Carlos Mayolo y el propio Ospina provocó tal magnetismo generacional que el documental tuvo que volver a salas. Ana Marcos.
ECUADOR
Sin muertos no hay carnaval, de Sebastián Cordero
Aunque Hollywood copa las salas comerciales en Ecuador, Sin muertos no hay carnaval se abrió paso este 2016 en los cines locales. La cinta no necesitó mucha presentación en el país porque está firmada por Sebastián Cordero, uno de sus cineastas más conocidos. La película trajo de vuelta el realismo social al cine ecuatoriano. Este, uno de los sellos característicos en la obra de Cordero, ha estado ausente en las películas ecuatorianas, que este año se han atrevido inclusive con el suspenso. La coproducción entre Ecuador y México solo convocó a más de 40.000 espectadores, una cifra muy lejana a los casi 300.000 que han tenido otras películas locales hace una década, cuando el cine ecuatoriano era aplaudido. Soraya Constante.
MÉXICO
Te prometo anarquía, de Julio Hernández Cordón
El quinto largometraje de Julio Hernández Cordón trajo frescura a las viciadas temáticas del cine mexicano. La poco convencional historia de amor entre dos jóvenes patinadores es cruda, tierna, salvaje y alocada. La cinta dejó en los espectadores un gran sabor de boca por su buena factura, que recuerda el mejor cine independiente y que retrata una clase media marginal y urbana que sido olvidada por muchos de los cineastas mexicanos. Aunque Te prometo anarquía toca también la inevitable violencia que ha inundado decenas de obras cinematográficas, prefiere situarse en la relación entre dos chicos a los que le sobra el tiempo libre, que venden su sangre para ganarse unos pesos y que se aman en un camión cisterna abandonado.
VENEZUELA
Desde allá, de Lorenzo Vigas
Es la película mejor valorada por la crítica venezolana en 2016. En líneas generales, las expectativas que precedieron a su estreno en el país se cumplieron. Venía de ganar en 2015 el León de Oro en el Festival de Venecia, con el aura que supone ser el primer filme latinoamericano en obtener tan distinguido galardón en 72 años, y otros reconocimientos internacionales. Desde allá cuenta la historia entre un acomodado empresario de 50 años y un joven pandillero. Con 16.687 espectadores la cinta se convirtió en el segundo estreno nacional más visto del año. La complicidad entre ambos supera al lugar común del erotismo entre homosexuales. El director plantea el odio a la figura paterna como vínculo afectivo común y evita la tentación de otorgarle a las diferencias sociales todo el protagonismo de la cinta. Alfredo Meza.
El origen de Viejo Calavera según Kiro Ruso
“El origen de la película fue el corto Juku que rodé en las minas de Hunauni el año 2010. Siempre tuve una gran obsesión con las sombras y la oscuridad y las minas parecían el espacio perfecto para experimentar con estos elementos. En esa época no tenía mucho interés en el trabajo o en los trabajadores. Después de filmar el corto quedé satisfecho con la investigación formal, pero después de haber compartido un tiempo con las personas a las que había filmado decidí que había que realizar una película que tratase acerca de las inquietudes de los trabajadores. Además, aunque no fue por esto que terminé en Huanuni, mi abuela es de allí y pasó toda su infancia en las minas. Así que siempre fue un lugar que me inspiraba muchísima curiosidad. La primera vez que viajé allí no sabía qué iba a encontrar, tenia un poco de temor porque siempre escuchaba que las minas son un lugar terrible…”