Borges y Maryse Condé, tan cerca y tan lejos del Nobel
Los dos escritores fueron premiados desde diferentes academias "alternativas" con un también “alternativo” Nobel de Literatura, en un año en que la Academia Sueca cayó al fondo de sus propias contradicciones
Los dos escritores fueron premiados desde diferentes academias "alternativas" con un también “alternativo” Nobel de Literatura, en un año en que la Academia Sueca cayó al fondo de sus propias contradicciones con escándalo sexual incluido. Hicimos algunas consultas con escritores bolivianos y este es el resultado de nuestras interrogantes.
Algún escritor, creo que fue el peruano Alfredo Bryce Echenique, dijo que los premios no hacen mejor ni peor escritor a nadie, pero sí dan mucha alegría a la gente que uno quiere. Pues bien, este premio ha dado no sólo esa alegría a muchos escritores, sino también mucho dinero y contratos editoriales enormes para repartir. Unos se lo merecían más que otros, por supuesto. Sin embargo el prestigio de los Premios Nobel de Literatura había sido puesto en duda, unicamente cuando no se les concedió a escritores tan enormes como a Jorge Luis Borges o al mismo Julio Cortázar, entre otros tantos, pero nunca por problemas de corrupción y escándalos de tipo sexual.
Pues bien, a falta de Nobel oficial este año la escritora guadalupeña Maryse Condé, de 81 años (casi desconocida en nuestro medio), se alzó la semana pasada con el galardón alternativo convocado ante la suspensión del Nobel de Literatura de 2018, pospuesto hasta el año que viene por el escándalo de abusos sexuales en el que se vio implicado el dramaturgo Jean-Claude Arnault, esposo de la académica sueca Katarina Frostenson y próximo a varios miembros de la institución, que fue condenado a inicios de octubre a dos años de cárcel por violación.
Pero no solo hay esta novedad este año. Quizás uno de los actos simbólicos más poderosos y significativos para la literatura en español, fue en la inauguración de la FILBA de Argentina, donde otro Comité Internacional de Escritores, entre los que figuran la francesa Catherine Millet, el británico Irvine Welsh y la española Marta Sanz, decidieron concederle el galardón que la Academia Sueca le negó en vida al autor del Otras inquisiciones y El jardín de los senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges.
Es conocido que a Borges, eterno candidato, le gustaba bromear con esta descabellada situación: "Es un rito [...] Todos los años me proponen, todos los años me olvidan", respondía.
Pues bien, a falta de uno, este año se tienen dos Premios Nobel y "alternativos" de paso: una: Condé, nacida en Guadalupe en 1937, criada en París desde los 16 años, estudió en la Sorbona, para volver después a África occidental, donde trabajó en Guinea, Ghana y Senegal durante más de una década. También ha vivido en Estados Unidos, donde ha enseñado en las universidades de Berkeley, Harvard y Columbia. Actualmente vive con su esposo en Gordes, de la Provenza francesa; y el otro, nada menos que el enormísimo Jorge Luis Borges, uno de los titanes de la literatura universal.
El Nobel en Bolivia
Antes de estos resultados, consultamos a varios escritores bolivianos sobre quién hubiera sido su favorito para este año, sobre la situación del premio y su importancia en el mundo contemporáneo, recibimos respuestas de diverso tallado, como la del premiado narrador Gonzalo Lema, autor de La vida me duele sin vos, quien respondió lo siguiente: “El premio Nobel de literatura tiene la difícil misión de atender, y complacer, las distintas literaturas que en el mundo existen. Es primordial que comprendamos esta insoslayable tarea. Como de gustos y comprensiones se trata, pienso que cuando el premio retorne al castellano sería certero si recayera en la obra del catalán Joan Marsé. Quienes lean su obra, en especial "Últimas tardes con Teresa", novela que a mi juicio es un punto altísimo en nuestra tradición, conocerán los sentimientos de la España profunda, aquella que resistió a la dictadura y al huracán europeísta que tiene, y tuvo, el propósito de desfigurarla”.
En cambio, otros intelectuales como Antonio Mayorga, editor de la revista literaria Ataralarata no le da mucha importancia al premio: “La verdad que no sé bien de qué trata eso del Nobel. Leí por ahí que se lo dieron a Vargas Llosa; debe ser, entonces, algo infame. Tampoco sé si habrá algún escritor(a) que esté vivo(a) y que lo merezca. Sólo leo a los que han escrito algo irresistible hace cincuenta años o más.”
En cambio, Martín Zelaya Sánchez, editor y crítico literario opinó así del premio: “No lo ganó Borges y con eso podría bastar. Pero no viene al caso y, reconozcámoslo, el Premio Nobel de Literatura es nomás importante, sobre todo –únicamente, tal vez– para tener la ocasión de conocer buenos escritores y para que, en medios como el nuestro, lleguen a nuestras librerías títulos de buenos escritores cuyos nombres, de otra manera, muchos jamás oiríamos nombrar. Dicho esto, y jugando a esta siempre arriesgada y arbitraria aventura de las adivinanzas, y advirtiendo además que solo mencionaré autores de los que leí al menos tres o cuatro libros, creo que están a la altura de varios nobeles y mucho mejor que otros, autores como Claudio Magris, exquisito prosista de “novelas como las de antes” y no pocos lúcidos ensayos; Mircea Cârtârescu, fabulador de universos descomunales, con lo que basta, por supuesto, aunque tiene mucho más; Cormac MacCarthy –creo que el que más–, por su deslumbrante capacidad para ser tan bueno sin parecer si quiera proponérselo, por La carretera, por Meridiano de sangre…; Kundera, lo merece más que otros. Hasta hace un par de años, hubiese incluido sin dudas a Sergio Pitol y Ricardo Piglia (y un poco más atrás, al genial Antonio Tabucchi)”.
El Nobel en Sucre
En nuestra ciudad, cruzamos nuestra pregunta acerca del Nobel de Literatura ausente a Johnny Peñaranda, bibliotecario y viejo lector sucrense, quien criticó, repasó y recomendó lecturas de la siguiente manera:
“No creíamos que la Academia Sueca del Nobel de literatura y la Academia de Hollywood tendrían bajo sus suntuosas alfombras la misma mierda en común, sobre las quinielas esperadas anualmente sobre el ansiado premio de las letras siempre se avistaron imprecisas nubecillas de sospecha y preferencia sobre los galardonados que luego se difuminaban inmediatamente se anunciaba al premiado. Hoy no sucederá eso, ni lo alternativo ni lo sustitutivo lograrán desagraviar la rigurosa y adusta imagen conseguida por la academia en sus 75 años, porque un detestable escándalo sexual de unos de sus miembros ha puesto en la picota el prestigio de la institución.
Personalmente no dejé en estos últimos años de hacer fuerza o apostar por el imprescindible de la literatura norteamericana y universal, aquel que un día con una brevísima novelita intitulada “El lamento de Portnoy” me descubriría de una manera feroz el destape de la sexualidad y sus contextos familiares, morales, religiosos y políticos, le seguirían “El profesor del deseo”, “Goodbye Columbus” y “El pecho”, sé que la obra de mi idolatrado Philip Roth no termina ahí y son muchas las novelas y los ensayos que ya no pude leer por no haberlas procurado en bibliotecas y menos en librerías de nuestro país.
Sé que es insuficiente y ¿quién soy yo para determinar que mi canon personal se imponga sobre los criterios de los demás a partir de, eso sí, de mi afición a la lectura? Como en la naturaleza y filosofía de la academia no está el reconocimiento póstumo, puesto que Roth ya nos dejó sumaría en este espacio para hacer justicia a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Witold Gombrowicz, Alejandra Pizarnik, Cesare Pavese o Antonio Tabucchi entre muchos.
Solo espero que a dos de mis últimos favoritos, Milan Kundera y Carlos Fuentes, una reformada academia termine reconociéndoles. Esperemos….”
Cómo funciona el premio Nobel de Literatura
El proceso de selección habitual para seleccionar a un premio Nobel de Literatura consiste en:
1. En septiembre se envían cartas de invitación. El Comité Nobel envía formularios de nominación a 600-700 individuos y organizaciones calificadas para nominar para el Premio Nobel de Literatura.
2. Febrero marca la fecha límite para la presentación. Los formularios completos deben llegar al Comité Nobel a más tardar el 31 de enero del año siguiente. El Comité luego selecciona las nominaciones y envía una lista para su aprobación por parte de la Academia.
3. En abril se selecciona a los candidatos preliminares. El Comité selecciona entre 15 y 20 nombres para ser considerados candidatos preliminares por la Academia.
4. En mayo se reduce la lista hasta tener a los candidatos finales. El Comité reduce la lista a cinco candidatos prioritarios para ser considerados por la Academia.
5. Entre junio y agosto los miembros de la Academia leen y evalúan el trabajo de los candidatos finales durante el verano. El Comité Nobel también prepara informes individuales.
6. En septiembre, después de leer el trabajo de los candidatos finales, los miembros de la Academia discuten los méritos de la contribución de los diferentes candidatos.
7. En octubre la Academia elige al Premio Nobel de Literatura. Un candidato debe recibir más de la mitad de los votos emitidos. Los nombres de los ganadores del Premio Nobel son anunciados.
8. En diciembre los Premios Nobel reciben su premio. La Ceremonia de entrega del Premio Nobel se lleva a cabo el 10 de diciembre en Estocolmo, donde los Premios Nobel reciben su Premio Nobel, que consiste en una Medalla y Diploma Nobel, y un documento que confirma el monto del premio.
El ganador recibe 943.784 euros. El proceso es lento, pero es transparente.
Cómo funcionó el Nobel alternativo
La Nueva Academia ha propuesto un método más rápido y más democrático.
1. Los bibliotecarios de Suecia fueron invitados a presentar nominaciones de autores para el premio. La fecha límite para la presentación fue el 8 de julio.
2. Entre el 10 de julio y el 14 de agosto se abrió una votación abierta a todo el mundo para los candidatos con más nominaciones.La votación estuvo abierta del 10 de julio al 14 de agosto.
3. A tenor de los votos, se seleccionó a cuatro autores para la evaluación final del jurado de expertos.
4. El ganador fue anunciado el 12 de octubre. El galardón son 100.000 euros, que no está tampoco nada mal, pero tampoco son los 9 millones de coronas suecas.
¿Quién es Maryse Condé?
La ganadora del Nobel alternativo, Maryse Condé, nació en 1937 en Pointe-à-Pitre, la capital de la isla caribeña de Guadalupe, territorio francés de ultramar. Es autora de una veintena de novelas históricas, a menudo centradas en el colonialismo y sus consecuencias. Entre ellas hay títulos como Barlovento(Casiopea), La colonia del nuevo mundo (Juventud) o Segu (Ediciones B). Condé se terminó imponiendo ante los otros dos finalistas, el británico Neil Gaiman y la canadiense de origen vietnamita Kim Thúy, además del japonés Haruki Murakami, que había pedido a la organización que retirara su nombre de la lista para poder “centrarse en escribir”.
Para ser un premio alternativo y reacio al elitismo que suele guiar a la Academia Sueca, termina pareciéndose al modelo al que se oponía. Recompensó a una autora poco conocida por el gran público e inscrita en una tradición periférica, la de las Antillas francófonas, lo que emparenta al premio con el reequilibrio del canon literario que la Academia Sueca inició en los ochenta al premiar a figuras como el nigeriano Wole Soyinka o el egipcio Naguib Mahfuz.
Borges el eterno candidato
Es quizás el peor error de la Academia, no haber premiado a Jorge Luis Borges. Además de Borges, otros autores en castellano como el argentino Julio Cortázar o el mexicano Carlos Fuentes (en las quinielas durante años) también murieron sin que la Academia valorara sus méritos literarios. No obstante, fue el creador de El Aleph quien más veces estuvo en la ronda final de votación, muchas más que el japonés Murakami, recurrente candidato al galardón de la última década. Y es que el escritor argentino fue finalista en más de una docena de ocasiones desde finales de los 60 hasta principios de los 80. Sin embargo, las ideas conservadoras de Borges (y que aceptara homenajes por parte de los gobiernos de Chile y Argentina cuando estaban dominados por juntas militares) le fueron descabalgando en cada edición, y de nada le sirvió a Borges no solo su obra inmensa, sino también su devoción hacia la cultura ancestral escandinava plasmada en sus traducciones y su puesta en valor de las sagas de los dioses vikingos. Y eso a pesar de que decía que sólo podía dedicar a las viejas historias de Thor y Odín “los sábados y los domingos”.