Centenario de Rita Hayworth, la eterna Gilda

Nuestro colaborador especialista en cine, Gustavo Taida, reaparece en las páginas de Puño y Letra impulsado por su amor a Rita Hayworth, quien hubiera cumplido cien años este 17 de octubre.

Centenario de Rita Hayworth, la eterna Gilda

Centenario de Rita Hayworth, la eterna Gilda

Gustavo Taida Escalier

Gustavo Taida Escalier


    Gustavo Taida Escalier
    Puño y Letra / 22/10/2018 00:54

    Nuestro colaborador especialista en cine, Gustavo Taida, reaparece en las páginas de Puño y Letra impulsado por su amor a Rita Hayworth, quien hubiera cumplido cien años este 17 de octubre. 

    El 17 de octubre Rita Hayworth hubiera cumplido 100 años. Nació en Nueva York en 1918 y falleció un 14 de mayo de 1987 en la misma ciudad. Su verdadero nombre era Margarita Carmen Cansino Hayworth, desde sus 12 años practicó el baile y ya en su juventud incursionó en la actuación y el modelaje, situación que le abrió las puertas para enrolarse al séptimo arte. Debutó en el cine en 1935 en papeles secundarios realizando películas serie B.

    En 1937 firmó su primer contrato con Columbia Pictures a través de la realización Charlie Chan en Egipto y bajo órdenes del director Louis King; momento, además, en el que adoptaría su nombre artístico de Rita Hayworth. En esa perspectiva fue requerida por el cineasta Howard Hawks para el filme Solo los ángeles tienen alas (1939), en el que compartió roles con Cary Grant, Jean Arthur y Thomas Mitchel; trabajo que fue aplaudido por el público a escala internacional.

    Para 1941, el director Rouben Mamoulian, y con el sello de la compañía Twenty Century Fox, la contrató para ser partícipe de la película Sangre y arena, basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, haciendo el papel de Doña Sol, junto a Tyrone Power y Linda Damell, convirtiéndose en la sex simbol mejor pagada. Respecto de las comedias musicales, a las cuales se adaptaba con perfección, se puede destacar su actuación en el filme Aquel beso (1941), del prolífico Sidney Lamfield, donde conoció al genial bailarín Fred Astaire; este trabajo le posibilitó encarar y protagonizar de mejor forma el musical clásico titulado Las modelos (1944), del realizador Charles Vidor, y en el que desplegó gran performance de baile con los emblemáticos actores Gene Kelly y Phil Silvers.

    Igualmente, en este género rodó, en 1945, Esta noche y todas las noches, un musical del director Víctor Saville, que fluctuaba entre la comedia y el drama, junto con Lee Bowman y Janet Blair. Pero sin duda que la actriz neoyorquina se proyectó a la fama en 1946, a través de la película Gilda, de Charles Vidor, consolidándose como mito erótico e inaugurando el star system hollywoodense. Partiendo de un guión estructurado por Marion Parsonnet y basado en la historia de E.A. Ellington, la película gira en torno a Gilda (Rita Hayworth), la atractiva esposa de Ballin Mundson (George Mac Ready), misterioso propietario de un casino; sin embargo, ella es la amante de Johnny Farrel (Glenn Ford), un singular jugador que entra a trabajar en este centro nocturno. Ballin se da cuenta de que Gilda se siente atraída por Johnny, pero ordena irónicamente que siempre la vigile. Al ver que la relación entre ambos es cada vez más intensa, Ballin decide huir en un avión, que acaba estrellándose. La película de Vidor mezcla de manera un tanto caótica elementos de cine negro y pinceladas de intriga política, pero junto a la fotografía de Rudolph Maté, el sofisticado diseño de producción a cargo de Virginia van Upp y el intenso trabajo del trío protagonista logran elevar la calidad del filme.

    En una de las escenas trascendentales, Gilda, impulsada por su fotogenia electrizante, realiza una enigmática y provocativa interpretación de la canción Putt the Blame on Mame, quitándose lenta y maliciosamente uno de los guantes de su antebrazo, y como reacción a ese instante recibe una bofetada por parte de Johnny.

    Otra de las películas, pero de menor impacto, fue La Dama de Shanghái (1947), a las órdenes de su esposo, el famoso Orson Welles; la realización no tuvo mucho éxito comercial, ya que Hayworth aparecía con menos pelo, de tono rubio platino y con un rol de maléfica que moría al final de la película, cosa que no gustó mucho a su público.

    Sin embargo, forma parte de la mitología del cine por su narrativa, estilística y ritmo, además la actriz declaró años después que sabía que se estaba haciendo un clásico trágico para el recuerdo. Entre otras producciones se pueden destacar a Salomé (1952), de William Dieterle, recreando la historia bíblica, junto a Stewart Granger y Charles Laughton; asimismo La bella del Pacífico (1953), de Curtis Bernhardt, nueva versión de un clásico de William Somerset Maugham ya adaptado para el cine en la década de 1920. En los años 60 hizo los filmes resaltantes: El fabuloso mundo del circo (1964), de Henry Hathaway, junto con John Wayne y Claudia Cardinale; y El aventurero (1967), de Terence Young, junto con Anthony Quinn. Su última interpretación en la gran pantalla fue La ira de Dios (1972), de Ralph Nelson. A pesar de haber filmado más de 60 películas, Rita nunca fue nominada a los Premios Óscar, pero asistió a la 36.º ceremonia para entregar el galardón a la mejor dirección en 1964.

    En febrero de 1987 cayó en un semicoma, falleciendo meses más tarde a los 68 años en su domicilio de Manhattan. Padecía de alzhéimer. Los portadores del féretro fueron los actores Ricardo Montalbán, Glenn Ford, Don Ameche y el coreógrafo Hermes Pan. Glenn Ford, uno de sus amigos más entrañables, manifestó el día de su deceso: “Estoy triste, una querida amiga me ha dejado solo. Ver sus imágenes, sentir el halo que desprenden, hace más terrible pensar en su lento deterioro. Pocas como ella lograron hacer brillar tanto la magia del cine. Y ninguna pudo brillar tan alto y con tanta alegría de vivir”.

    Rita Hayworth y Manuel Puig

    La figura de Rita Hayworth se puede entender también como una metáfora del amor y el glamour, como símbolo del erotismo y encarnación de un nuevo mito femenino. La actriz que Hollywood apodaría como la diosa del amor y que en 1945 le llegaría el papel que la inmortalizaría como femme fatale en un clásico del celuloide, la inolvidable Gilda. Pero Hayworth también supuso un hito en el asunto de la liberación la mujer por protagonizar una de las escenas más populares de la historia del cine: el estriptis que realizó en ese film en 1946, el cual enfrentó ciertos problemas de censura. Se trata de la imagen que recoge la portada del libro de Manuel Puig en la edición de Seix Barral La traición de Rita Hayworth.

    No será considerada su mejor obra. Esta será El beso de la mujer araña, publicada en 1976, llevada al cine con el mismo título. Pero La traición… marca el inicio de una nueva etapa para la literatura latinoamericana, da pie a la posibilidad de tratar con seriedad los temas de la cultura popular, de infringir reglas de estilo y abrazar la libertad de ser kitsch. Es por ello que Puig se coloca como uno de los grandes exponentes del Post—Boom, uno cuyos libros no están empolvados: todavía son combustible de discusión y, lo más (sino lo único) importante, son leídos.

    Gustavo Taida Escalier en breve

    Comunicador Social, cineasta sucrense e historiador de cine. Fue crítico de cine y comentarista de películas en la apertura y cierre de los cine-debates en los años 90 en el “Instituto Cultural Boliviano Alemán” ( ICBA-Sucre) hasta comienzos de la década del 2000 en coordinación con la Fundación Cultural “La Plata”. También formó parte del Cine Club “Luis Espinal” del Colegio Sagrado Corazón de 1995 a 1997. Al celebrarse en 1995 el Centenario del Cine publicó más de una treintena de artículos conmemorando al séptimo arte en el Diario “Correo del Sur”, asimismo desde ese año creó un espacio radial de cine en el programa “Completísimo” emitido durante varios años en Radio “La Plata”.

    Fue Docente de Historia del Documental Universal en la Escuela de Cine “La Fábrica” de la ciudad de Cochabamba (2003 al 2005) y desarrollo también una serie de Talleres de aproximación al Cine Debate en la ciudad de Santa Cruz en el Goethe Zentrum (2008- 2010). En años posteriores dirigió como Docente la Unidad de Producción Audiovisual “UPRA” de la Carrera de Comunicación Social de San Francisco Xavier.

    Actualmente es el conductor del programa radial “Pantalla Sonora”.

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