Tizna cierra el maravilloso ciclo de Taki Ongoy
Ellos no lo dicen y nunca lo dirán porque su filosofía siempre ha sido de silencio y trabajo más que de autobombos, pero quienes han seguido la trayectoria de Taki Ongoy y del colectivo El otro Baile, sabemos que han mar
Ellos no lo dicen y nunca lo dirán porque su filosofía siempre ha sido de silencio y trabajo más que de autobombos, pero quienes han seguido la trayectoria de Taki Ongoy y del colectivo El otro Baile, sabemos que han marcado un hito fundamental en la música contemporánea boliviana, un punto de quiebre, un antes y un después. El proyecto que inició el 2011 con los chuquisaqueños Dante Domínguez (José Carlos Auza) y Christian Aillón, luego se uniría a ellos el músico y poeta paceño Bernardo Paz; seis años después con el lanzamiento de su último disco La mala suerte con la participación de los Hermanos Gonzales, motivo de la película Tizna, da por cerrado este ciclo brillante de la música boliviana que ha recibido la atención, paradójicamente, sobre todo de la crítica extranjera. Tizna reúne sesiones al vivo y momentos íntimos del grupo que explora diferentes sensibilidades que profundizan en la obra de este proyecto. Puño y Letra conversa con sus integrantes.
Dante Domínguez
Se inició el proyecto como una carta de despedida, nunca debió salir a la luz pero por insistencia de Christian Aillón, quien también bautizo al inicial dúo, sacamos Asilo el 2011 dos años seguidos trabajamos mucho en los tres discos iniciales concluyendo esa primera etapa hace ya 7 años. Luego de 5 años y después de muchos discos en distintos proyectos cerramos con La mala suerte que culmina su etapa con Tizna. Fueron años intensos. Todo nos llevó a estar juntos en cada paso de cada disco de todos los miembros. Además de una gran amistad que le ganó a los nombres, bandas, colectivos y lo que sea. Es lo que más extraño y lo que más feliz me llevo. Lo demás fue creado, siempre, para ser posteriormente destruido. Con esto cerramos, creo, no solo lo que fue Taki Ongoy, cerramos todo lo que nos pasó juntos en La Paz como un grupo de personas trabajando en música. Para mí es un poco devastador, pero de alguna forma me siento liberado y orgulloso de este fin. Hace un año que no compongo más -cosas personales-. Eso no me había pasado en más de diez años. Ahora pinto y vivo en paz con mí pareja y una estabilidad que no conocí hasta ahora. No sé si algún rato saque algo más. Hice muchos discos, y me siento feliz mirando atrás. Siendo sincero no creo que hayamos aportado nada al cancionero boliviano. Creo que de alguna forma nuestra invisibilidad auto impuesta nos ha saboteado y al mismo tiempo nos ha dado grandes victorias personales, pero claro el precio ahora se siente. Son muchos años y es posible que no haya pasado nada en verdad que podamos ver. Pero el cariño de la poca gente que se nos ha acercado siempre fue sincero. Creo que ganamos mucho como personas, y estar bajo tierra también es una buena forma de vivir y morir.
Christian Aillón
Taki es un proyecto sin pretensiones y con pretensiones muy serias (risas). No sé si realmente aporta algo tan relevante al cancionero boliviano che, pero sí deja un precedente de lo posible, un “hazlo tú mismo”. Creo que El Otro Baile quiebra un poco esa excusa para no hacer por no tener, eso por ende te da el poder de definir qué quieres hacer sin tener que dar cuentas a nadie, liberarte y hacer lo que se te dé la gana. Tal vez es solo mi idea pero creo que muchas personas se inspiraron a producir más después de escuchar Taki y entender cómo funcionaba El Otro Baile, tal vez con el sentimiento de si “ellos pueden cualquiera puede”. El Otro Baile tiene esa virtud, es un lugar de creación honesto, personal y sobre todo sincero. Para mí es un impulso, un lugar donde puedo entrar una y otra vez. Sin ese espacio estaría mermado dentro de mi cabeza.
Anki Gonzales
(Hermanos Gonzales)
Desde que mi primo puso play y nos hizo escuchar Taki Ongoy hace algunos años, a mi hermano y a mí ese sonido nos causó un regocijo, respeto, maravilla e inquietud, arte sonoro de calidad, misterio vivo. ºAños después con la grabación de La mala suerte se produjo esa magia kármica tangible de tocar con los amigos, los magos que nos habían provocado esas percepciones armónicas en una computadora y unos parlantes tiempo atrás. El conocernos, hacernos cuates y después hacer música, con el Manson, Beto, Chris, Diego y Lucho fue un proceso demasiado natural como para recordar detalles, más que conocernos fue encontrarnos, encuentro de almas. Con mi hermano disfrutamos alto nivel el proceso y la grabación del discacho en Alto Obrajes (barrio de La Paz) al lado de estos grandes artistas e increíbles personas. La realización de Tizna surgió después como necesidad de tratar de consolidar en vivo, tocando en grupo lo que había sucedido y había surgido como materia sonora en el disco, y tras meses de fuerte ensayo como acostumbra siempre la disciplina de Taki con todos sus trabajos, de nuevo en Alto Obrajes pero esta vez en el piso de arriba, al final la cuestión terminó siendo una película, hecha no solo por nosotros y nuestra música, si no acompañados del toque de algunos de los carajillos y carajillas del cine boliviano actual, entre ellos el primo que había puesto play esa vez, además de otros amigos en el sonido y producción. Para mí personalmente Tizna es una de los proyectos más bellos y elevados en los que he participado como músico y artista, el resultado final general es sublime. Orquestaciones de una tímbrica nueva con un sabroso clarinete áspero boliviano, un cello con el fuego requerido tocado por otra invitada Andrea Vila y una guitarra eléctrica loca y oscura con un arco desilachado es lo que irrumpe en algunos momentos, en otros se muestra el extraño encantamiento de los humanos de las cámaras haciendo y hablando lo suyo con sus presencias y sus sonidos, otro rato se encadenan piezas en lugares etéreos, un patio, un bar, etc. como un sueño de colores en medio de la vigilia del blanco y negro. Además la fotografía, sonido y edición están logrados con una estética que te vibra el suelo y la vida. Linda cosa, ansioso de que también se presente pronto en La Paz, lleno de júbilo por la peli. Taki Ongoy deja a la vida, a Bolivia, al mundo, música y sonido de calidad, arte que funde de fina manera el cerebro y el corazón. Música que hace renacer el misterio de las montañas entre pedaleras, tablets, charangos y guitarras de palo.
BERNARDO PAZ
Desde adentro, este proyecto ha significado para mí una forma de exploración, al principio, y de movimiento, después. Siempre hemos procurado movernos y buscar nuevos lugares para componer y trabajar los discos. Eso me ha servido de impulso para ampliar horizontes (escuchar nuevas cosas, leer nuevas cosas, encontrar nuevos recursos para trabajar, etc.). En otras palabras: aprender a pensar desde otros lugares; creo que eso es esencial en cualquier tipo de proceso creativo.
Me cuesta pensar en Taki Ongoy desde afuera. Pero lo que sí puedo decir al respecto es que siempre hemos hecho lo que hemos querido, por eso creo que la música de Taki Ongoy es, sobre todo, sincera. Si trasciende, va a ser desde ese lugar