Puño y Letra

UN ADIÓS NECESARIO

Sucre Lee, aunque no sabemos qué

Es posible que en Sucre se lea, aunque no sabemos qué es lo que se leé o qué es lo que los sucrenses leen. Lo que sí sabemos es que nuestra ciudad es una plaza muy peligrosa para todos aquellos que pretenden abrir una librería

Sucre Lee, aunque no sabemos qué
Agradecimiento de Lee

Es posible que en Sucre se lea, aunque no sabemos qué es lo que se leé o qué es lo que los sucrenses leen. Lo que sí sabemos es que nuestra ciudad es una plaza muy peligrosa para todos aquellos que pretenden abrir una librería, o crear una biblioteca (Pachamama) por sus propios medios, tomando en cuenta solo aquello ya tan desgastado de que somos una ciudad culta. Eso en nuestros tiempos es ya un síntoma de inocencia o ingenuidad que no se puede pasar por alto. Hemos visto varios barcos naufragar en este sentido y los únicos que salen a flote son los barcos piratas que son los que más fácil la tienen. Pero también hay las iniciativas que surgen de espíritus libres que aún

a pesar de este marco terrorífico, deciden apostar por un espacio alternativo (en Sucre una librería es, definitivamente, un espacio alternativo) y lo hacen contra todo pronóstico y aunque les vaya mal, termina yéndoles bien por la experiencia que han cultivado. Ese es el caso de la Librería Lee, un espacio que ha movido la escena literaria y del comic en nuestra ciudad durante los últimos años. Lee se cierra, pero no se queda con las manos vacías, sus dueños nos explican por qué y varios escritores y artistas se despiden de este lugar, con pena, pero con esperanza.

Agradecimiento de Lee

Puño y Letra

“Lee Espacio Cultural” ha sido una pequeña librería, biblioteca y cómicteca que ha buscado impulsar la lectura poniendo al alcance de la ciudadanía libros, cómics y servicios alternativos. Hemos procurado generar y articular redes de comunidades de autorxs, editorxs, lectorxs como punto de encuentro y diálogo diverso para crear lazos en torno a nuestra afición por los libros y el cómic. 

Concluimos una etapa y nos retiramos con la satisfacción de haber acogido y promovido en estos dieciocho meses más de una treintena de actividades: presentaciones de libros de mujeres escritoras, más de una decena de sesiones de lectura y debate junto a la comunidad de lectores y escritores gracias al impulso de Jassiel Bueno y Fabricio Callapa, transmisión en directo de eventos Geek desde Francia gracias a nuestro equipo corresponsal, talleres de encuadernación artesanal junto a 4Nombres Cartonera, eventos a escala nacional e internacional como el Día del Cómic Gratis y la organización del Primer Concurso de Ilustración para Mujeres Artistas de Sucre durante el Festival Internacional Viñetas con Altura, realizamos coloquios literarios y charlas informativas. Dejaremos como registro de nuestra experiencia una investigación del libro como habitante del espacio patrimonial de Sucre.  

Con total agradecimiento podemos afirmar haber albergado en nuestro espacio a centenares de personas reunidas por su afición a los libros y al cómic, a todxs les quedamos infinitamente agradecidos por su apoyo. Así como al centenar de usuarios de nuestra biblioteca y cómicteca que se tomaron el tiempo de visitarnos y apropiarse del espacio para disfrutar de una lectura y alimentar su espíritu. 

Lee donde no se lee

Oscar Díaz Arnau

¿De qué podría vivir una librería denominada “Lee” en un lugar donde no se lee?

Quizá a usted le suene raro o, quién sabe, espurio, repulsivo, asquerosamente capitalista, pero una librería, sin importar su invaluable contribución a elevar el nivel cultural de una sociedad, está obligada a generar ingresos económicos. No hay distingos entre una librería y (con perdón) una zapatería, una tienda de ropa usada, un shopping o un local de comida rápida; todos, juntos y revueltos, se las tienen que ver cada día con la torpe ley de la oferta y la demanda, y entonces la librería, como cualquier otro negocio, debe ensuciarse las manos con eso que los ordinarios llamamos dinero. Entre las injusticias sobre las cuales descansa plácidamente nuestro mundo está la maldita contradicción de que a una librería no le basta para subsistir la preciosa y vivificante existencia de sus productos a la venta: los libros.

¿De qué podría vivir una librería denominada “Lee” en un lugar donde no se lee?

No faltará quien argumente que no todo el mundo lee en papel… Está bien. De igual forma, ninguna ciudad del mundo que se precie de culta puede darse el lujo de prescindir de sus librerías. Y la nuestra, a no ser que hayamos decidido renunciar a uno de nuestros títulos más honoríficos, es la triste historia de una ciudad que, en lugar de evolucionar con la apertura de librerías respetuosas de las normas, que ofertan una gran variedad de títulos originales (no piratas), como parte de una política gubernamental de incentivo a la cultura, sobre todo, de los niños y jóvenes, más bien involuciona y sus pocas librerías se van cerrando.

¿De qué podría vivir una librería denominada “Lee” en un lugar donde no se lee?

Ojalá este texto se quedase entre las cuatro paredes de la Ciudad Blanca para evitarnos la vergüenza de no tener más que media librería (porque, para sobrevivir, la única que queda en pie tuvo que volverse, además, papelería). En otras palabras: no hay compradores ni para una sola librería; y, no se trata de falta del inmundo dinero sino de que, los que lo tienen, precisamente por (in)cultura, lo destinan a otra cosa.

¿De qué podría vivir una librería denominada “Lee” en un lugar donde no se lee?

Lee, la librería, ha sido una hermosa provocación en una ciudad donde no se lee. Por eso el sucrense verdaderamente revolucionario, el que desea cambiar el penoso rumbo de su ciudad, el que lee donde no se lee, es consciente de este momento trágico y se viste de luto por la irreparable pérdida ya ni siquiera de un local autorizado para la venta de obras originales (con editoriales, con distribuidores y con escritores y dibujantes detrás), sino de la derrota de la señalética, de la abierta provocación de una librería a leer.

¿De qué podría vivir una librería denominada “Lee” en un lugar donde no se lee?

No quiero ser irrespetuoso con Lee, la librería que ya no abrirá más sus puertas y por tanto dejará un vacío difícil de describir, pero creo que voy a hacer una pregunta todavía más importante: ¿A cuántos de los habitantes de Sucre les importa que una de sus dos librerías serias se cierre? Digamos que no le importe a cualquier hijo de vecino, lo realmente grave sería que el cierre de una librería representase para una autoridad lo mismo que el de una (con perdón) sandwichería. Y yo me arriesgo a pensar, sinceramente, que esto es lo que significa para el 99,9% de nuestras autoridades el cierre de Lee.

Cuando la indiferencia agota a los quijotes

Juan Pedro Debreczeni/Escritor

El cierre de una librería siempre es lamentable, con ello se cierra también una ventana que conecta a los habitantes de una ciudad con el mundo y su pensamiento.

Bien sabido es que vender libros no es el mejor negocio si uno quiere ganar mucho dinero y que su debacle es una realidad que se replica en muchas ciudades, no solo de Bolivia, sino del mundo entero. Sin embargo, a pesar de ello, hay personas que apuestan a esta empresa y que a pesar de llegar solo a un pequeño mercado de lectores, entregan sus días al noble oficio de difundir la palabra escrita. 

“Lee” cierra sus puertas en Sucre; un pequeño y encantador espacio promovido por Antonieta Herrera y Marcelo Argote quienes, además de incluir en su escaparate un amplio abanico de producción bibliográfica de diversa laya, buscaron generar también un espacio cultural alternativo; un lugar para acercar a la pequeña fauna de escritores chuquisaqueños con el público local, un lugar para albergar a clubes de lectores, un espacio de encuentro, de reflexión y debate, un lugar necesario, al fin. 

Entonces, que sus gestores hayan agotado sus esfuerzos (humanos y materiales), y decidan colgar la toalla es nomás un llamado de atención a Sucre y sus habitantes, pero sobre todo a los que nos creemos parte de la ciudad letrada, consumidores de arte y cultura.  Es verdad, no siempre se encuentra en el bolsillo el puñado de billetes suficientes para comprar un libro nuevo, no obstante, paradójico es vernos las caras entre los mismos letrados, a las 4 AM, cómplices, gastando hasta los últimos pesos que nos quedan en un trago más para cerrar la noche… ¡salud!

Cierra “Lee” tal cual lo hizo hace tiempo “Bibliocatu” y otros emprendimientos similares que quijotescamente le apostaron a Sucre. Es verdad, nos quedan las bibliotecas públicas, fundamentales y profundamente necesarias, pero no es lo mismo. 

Lo que ocurre es nomás una radiografía que da cuenta del estado de los hábitos de lectura y el “consumo” bibliográfico capitalino. Entonces, ¿cuál la conclusión? en Sucre no se lee, se lee poco o casi ni se lee… o tal vez sí, si hacemos eco de las voces que aseguran que ahora la gente lee más, que ahora en el celular, que todo está en Internet, blah blah blah… la verdad es que el objeto libro ya no genera interés de compra suficiente, suficiente como para hacer de ello un modo de vida.    

Así las cosas, se pinta un futuro incierto, pues al margen de un par de emprendimientos que en su momento empezaron como librerías, hoy, más papelerías -por las razones ya consabidas-, en Sucre no quedarán más lugares donde comprar libros que no sean piratas, best sellers, truchos y demás asociados… en fin.        

Tomada la decisión por sus impulsores, ahora nos toca el llamado a colaborar, a comprar los saldos que quedan de “Lee” y al hacerlo, no perder la esperanza en que otros, ¡o ellos mismos! ¿por qué no?, quijotescos libreros seguirán aventurándose a iluminar alguna vieja casona olvidada del centro y, aunque no se vendan, vendan libros. 

Traficando felicidad

Cristian Avilés/Escritor

Quisiera manifestar mi profunda inquietud al saber que uno de mis espacios más queridos y escasos debe cerrar. Es brutal la desigualdad, no se puede vender libros originales de autores nacionales sin morir en el intento. A continuación deberían venir los reproches de rigor, que la falta de políticas de incentivo a la lectura, que la poca cultura lectora como ciudad “culta”, remitirme a las estadísticas como la que nos lanza la Encuesta Latinoamericana de Hábitos y Prácticas Culturales de 2013 “...el 47 por ciento de los bolivianos nunca o casi nunca lee…” y otros datos más, que sólo aumentarían mi desazón. 

Durante este tiempo “Librería Lee” ha organizado conversatorios, talleres presentaciones de libros, clubes de lectura, y hasta un concurso de ilustración, así que en rigor de verdad se ha muerto un Centro Cultural generador de comunidad de la ciudad. La queja no es mi estilo, prefiero proponer antes que eso, pero es necesario hacer un contraste con algún otro dato más reciente para comprender que este cierre es síntoma de algo más grande. Hace tres semanas se organizó una Feria Nacional del Libro en la que estuvieron entre otros la “Librería Lee”, el primer día los stands no contaban con luz, en la noche se tuvo que ver qué hacer para contratar seguridad, para que las cosas no desaparezcan, al segundo día se nos comunicó que no deberíamos estar en la plaza y que seríamos desalojados, al tercer día nos trasladaron a la Plaza San Francisco, todos hacinados. Así de triste. Se tenía que decir y se dijo.  

Sin embargo más allá de lo evidente, me remito a las palabras de Borges cuando mencionaba en una entrevista: “La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz…”.  Al ver el brillo en los ojos de Marcelo Argote Díaz, tengo la certeza que seguirán traficando felicidad desde las ferias, desde la calle, ahí estaremos mano a mano. Antonieta y Marcelo les agradezco de todo corazón por este tiempo, por este espacio. Volveremos.  

Lee un espacio cultural que dejará un vacío en la ciudad

Eliana Soza Martínez/Narradora

Amabilidad, sonrisas, conocimiento, pasión por los libros, variedad de productos y buena música son las características de la atención en “Librería LEE”, que este mes cierra sus puertas. Una gran pérdida para la ciudad, para lectores, escritores y los que disfrutamos de la cultura que desde su espacio se organizó y apoyó.

Muchos nos quejamos, porque pensamos que los jóvenes, en particular, ya no leen. Pero no aprovechamos iniciativas, como LEE, donde se estimula la lectura con diferentes actividades. Si nuestros hijos quieren comprar un libro original, nos parecen caros y preferimos comprarlos en los libros “piratas”; pensamos erróneamente que los cómics no pueden considerarse material de lectura serio. Todos estos prejuicios afectan a emprendedores que apuestan por la ciudad al abrir una librería, en este caso LEE, una que no se quedó allí sino que se convirtió en un lugar cultural de relevancia.

Ahora debemos lamentar que este mes será el último que podamos disfrutar de su interesante biblioteca, y de su comicteca; tampoco podremos ya asistir a talleres, títeres, charlas, presentaciones, lecturas y todas las actividades que acogieron María Antonieta Herrera (Toñita) y Marcelo Argote.

Hace un año, cuando nos enteramos en casa, que una nueva librería se abrió en la ciudad, que además de libros ofrecía cómics nos emocionamos. A la primera oportunidad corrimos a ver de qué se trataba. Encontramos un sitio decorado de forma original, con los libros y revistas a la mano para verlos sin que nadie te mire mal. Había variedad de opciones y géneros; lo más importante, la atención era muy amable.

Cuando ya tenía en mano, mi primer libro de cuentos “Seres sin Sombra” recurrí a ellos para ver si me podían ayudar a venderlo; me recibieron con los brazos abiertos y no se quedaron ahí. Poco después organizaron una lectura individual, en la que pude presentar el libro y compartir con los lectores de una forma familiar, en un conversatorio que nunca olvidaré.

Desde ese momento Toñita y Marcelo se fueron convirtiendo en amigos entrañables, y su espacio en un lugar imprescindible, no solo para la literatura sino para la vida cultural de la ciudad. Lamentablemente, hoy tienen que cerrar ¿Por qué? Porque no es rentable vender libros originales en la ciudad, pero qué bien les va a más de un par de ferias de libros “piratas”, ésos no tienen problemas. 

¿Tendremos que ver cerrar más emprendimientos en los que la cultura local puede desarrollarse y presentarse? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie para apoyar estos emprendimientos? Espero que cada uno pueda responder estas preguntas y evitar que nos quedemos sin espacios culturales en Sucre.

A mí solo me queda decir GRACIAS por todo el apoyo que me dieron, por creer en mi trabajo y especialmente por su cariño, que lo sentí siempre. LEÉ quedará en nuestro recuerdo por todo el material interesante que puso a la disposición de sus clientes, pero especialmente por el cariño que siempre demostraron a cada uno de sus visitantes.

Luto para una ciudad decadente y abúlica

Fabricio Callapa/Escritor

Toda despedida es dolorosa. No existe ninguna clase de epílogo en donde no sientas una opresión en el pecho, incluso cuando hay finales malos y nefastos siempre quedará un vacío, un espacio sin llenar. El caso de la librería LEE es uno que duele a los artistas a quienes nos cobijó en sus ambientes. Acabó de repente, con la misma fugacidad de una publicación de Facebook. La fecha de defunción está escrita y, poco a poco, se va consumiendo. Llegará el día cuando aquella puerta se cierre y Sucre pierda un nuevo sitio para hacer cultura, ¿cuántos son hasta ahora? 

Como autor he visto muchos cierres y finales. El del Taller de Literatura Creativa de la Universidad San Francisco Xavier, el fin de una de las bibliotecas más importantes de Bolivia, la Biblioteca Pachamama, el Café Cultural Hacheh, el festival de cortometrajes local "Fragmentos visuales", entre otros... Todos estos espacios formaron una generación de autores que hoy en día lograron alzar la voz y manifestar que Sucre aún producía cultura y pensamiento. Sin embargo, al parecer nos quedamos cada vez con menos.

La librería LEE, aparte de ser un sitio donde podías adquirir libros, cómics y coleccionables, era un espacio de difusión y promoción de actividades culturales. En su duración se dieron diferentes presentaciones de libros, tanto de autores locales como internacionales, talleres artísticos y de divulgación. Incluso, estas últimas semanas fue nuestra ventana al Festival Internacional de Historieta "Viñetas con Altura" promoviendo la obra de jóvenes autoras a nivel nacional. En este último año, ¿hicieron algo similar nuestras instituciones, tanto municipales, culturales? Creo que no.

Volviendo al tema, gracias al apoyo desinteresado de la librería LEE pudimos generar un espacio de lectura de autores locales, bajo el nombre de "A la par del ocaso". Este evento sirvió de ventana para que muchos nuevos exponentes difundieran su obra. Fueron tardes en donde escuchamos nuevas voces y de las cuales se armó una sección en el periódico CORREO DEL SUR titulado "Pan para rato". Sin el apoyo de la librería dudo que hubiésemos llegado a esto.

Nos queda agradecer a los artífices de la librería, personas cuya dedicación fue encomiable y a quienes todos deberíamos desear éxito en lo que hagan mañana.

El cierre de un espacio cultural siempre implica frustrar pretensiones, frustrar aspiraciones de cosas a realizar y sobre todo con la literatura. Algunos dirán que existen los cafés y boliches, pero dudo que su finalidad sea estrictamente la difusión de obras y autores. Creo que son los autores quienes deben dinamizar el funcionamiento de una librería tanto desde las actividades como el consumo, los primeros en leer y compartir nuestra obra, tener una mirada tanto hacia adentro como al resto del país y el mundo.

En cuanto a difusión literaria, como ciudad damos lástima y sólo nos queda gesticular una sonrisa irónica. Mientras de un lado se expulsa a librerías y autores de la plaza, el periódico anuncia la elaboración del chorizo más grande del mundo y nuestras autoridades juegan Futsal por obras... Parecemos una caricatura.

Tenemos autores cuya obra merece estudio y atención y también tenemos jóvenes valores a la espera de una verdadera oportunidad, y apena que sea el fin de un espacio porque nosotros mismos cerramos una puerta al futuro.


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Pos. Equipo Pts. PJ PG PE PP
1 Bolívar 57 26 17 6 3
2 The Strongest 52 26 16 4 6
3 Nacional Potosí 50 26 15 5 6
4 Blooming 47 26 15 2 9
5 San José(1) 40 26 12 7 7
6 Wilstermann 40 26 12 4 10
7 Oriente Petrolero 37 26 11 4 11
8 Guabirá 31 26 8 7 11
9 Always Ready 30 26 8 6 12
10 Real Potosí 27 26 7 6 13
11 Royal Pari 25 26 6 7 13
12 Sport Boys 23 26 5 8 13
13 Aurora 23 26 6 5 15
14 Destroyers 22 26 5 7 14
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