DIEZ MANDAMIENTOS, SEGÚN LEY PROPIA
No creerás en Dios;
no creerás en nada, salvo en aquella luna oblicua que proyectaba, alargada
y a un lado, vuestra
sombra;
no creerás en las contradicciones: una opinión es un capricho, la contraria,
otro capricho
en un posterior momento;
no perteneces ni pertenecerás a nadie, tan solo al olor de las calles en tu
solitaria adolescencia;
nunca maldecirás contra estas calles, tuyas, que te recogen;
creerás que la mejor compañía será siempre estar solo;
nunca confiarás en un amigo que no tolere que haya entre ambos largos
periodos de silencio;
nunca negarás que tu ciudad y el invierno son los mejores estados de
ánimo;
nunca olvidarás el sabor de aquel “hot dog” y el calor de la amistad, mágica
noche, en la
Quinta Avenida;
dedicarás tu vida a leer y releer a Schopenhauer, quien, según Borges,
acaso descifró el
universo.
Estos diez mandamientos se resumen en uno: verás tu sombra caminar
contigo, al tiempo
que verás en tu camino otros hombres y mujeres, otras sombras.