La reina ha muerto

El Teatro de Los Andes y Teatro El Animal presentan la obra El Escorial este 16 de diciembre a las 20:00 en Yotala. El escritor Ricardo Bajo, que asistió a su presentación en La Paz, analiza la obra (*)

La reina ha muerto La reina ha muerto

Ricardo Bajo Herreras 
Puño y Letra / 11/12/2023 00:54

La directora, "quimsacharani" en mano, amenaza sutilmente: "los celulares son muy útiles pero el teatro es el arte del presente, del aquí y del ahora. Si estamos pendiente del celular, no estamos donde estamos. El teatro es lo que sucede acá en el escenario y abajo en la platea. Juntos construimos esta magia, juntos hacemos este viaje. Sin más decir, apaguen sus celulares". Y blande el látigo.

Se escuchan campanas y aullidos de perro. La reina se muere y al rey nadie le ha visto llorar ni siquiera una lágrima. El bufón Folial y el rey van a jugar a la farsa (de la farsa), van a intercambiar sus papeles.  Algo huele a podrido en el reino amargo del “Escorial”, la obra de teatro que sube al escenario del Teatro Doña Albina (Espacio Patiño). Se respiran aires macabros/inquietantes, se transpira crueldad que rima con maldad.

La muerte entra a palacio. “Escorial” (ácido texto del belga Michel de Ghelderode en adaptación libre) nos habla del poder, de las relaciones/juegos del poder. Es una pena que los políticos no vengan al teatro en Bolivia. Aprenderían mucho más que escuchando a asesores y “pajpakus” (perdón por la redundancia).

Las dos actrices (Raisa Encinas y Fabiola Mendoza) nos van a contar la historia de una reina, entre muchas historias de reinas que nos cuentan todos los días. Una mujer ha muerto. Las mujeres no “mueren”, son asesinadas. “Crimen pasional en palacio” titularía Unitel. 

“Escorial” (trabajo colaborativo entre Teatro El Animal de Sucre y Teatro de los Andes de Yotala) nos coloca en la Alta Edad Media para hablarnos del presente: nos cuentan que (hoy) a toda hora mueren (las) mujeres de este país. Difamadas, golpeadas, asesinadas. Una de las inspiraciones de la obra (y aporte clave también) son las historias de vida que las mujeres privadas de libertad de la cárcel de San Roque (Sucre) han compartido con los dos elencos.

Raisa y Fabiola -en desafiante duelo- se desdoblan con habilidad: a ratos son la reina y el monje; otros ratos son el rey y el bufón/endemoniado. Los días son lluviosos, llora el cielo. Las reinas tienen varios apellidos: está la reina león, la reina de las brujas, la reina de la bondad, la reina de la perfección y Reina Flores Mamani. Los perros de la noche y el miedo conspiran porque los hombres no se atreven. 

“¿Alguien sabe qué significa facundia?”, pregunta la reina en uno (de los varios) ejercicios metateatrales de la obra. Nadie responde. “Es la facilidad y desenvoltura en el hablar”, contesta la reina (¿o era el rey?). El bufón continúa con su soliloquio: "te llamas reina pero no eres reina, serás madre y reina y tendrás doble obligación". Ella sueña con abandonar la corona y salir corriendo al reino de ninguna parte. Es una reina sin pueblo de un reino donde solo gotea la sangre.

Fabiola y Raisa –(bien)dirigidas por Alice Padilha Guimaraes con la escenografía arriba-abajo de Gonzalo Callejas y su escalera- nos hablan de locura, de tiempo, de colonizados y colonizadores, de celos y muerte, de poder. De gorilas que un día mirándose al espejo se vieron como hombres. Su verdad vale lo que vale nuestra verdad. 

La muerte -para la reina- es una bendición. ¿Por qué ellas solo pueden ser libres muertas? El bufón no nos cuenta su (doble) vida; apenas baila y nos divierte con muecas grotescas. Los pecados del rey palidecen hasta a los frailes y eso que los frailes saben demasiado (hoy) de impunidad y pecados. Los curas dan miedo, no importa cuando leas esto.

El rey no sabe amar y el bufón no devolverá la corona después de la farsa (de la farsa). Es una lección poderosa para esos políticos que nunca vienen al teatro: la tortilla se puede dar la vuelta. Que los pobres coman pan y los ricos, mierda, mierda, como canta Víctor Jara. “Si me permites, Ricardo Bajo, te haré una crítica”, dice –para mi susto- la reina (¿o es el rey?). “Escorial” es un juego de espejos.

A estas alturas nadie en la platea sabe quién es el rey, quien es el bufón. Acuden a la reina, veinte, cien, mil, quinientos mil y la reina, ¡ay! a la reina la siguen matando (como a ellas).  “Una reina se encuentra fácil pero ¿un bufón? ¿Decías que la reina ha muerto?”. Las últimas palabras del arrogante rey nos dejan en silencio, paralizados por el efecto del ácido. No hay espacio para el amor (acaso para el dolor) en el reino del Escorial. Piedad para Folial, el bufón que somos todos. Nadie sabe si aplaudir o no. La melodía de “Recuerdos” de Simeón Roncal, en la versión de Música de Maestros, acompaña la obra y suena en mi cabeza de regreso a casa. jDegollad a los perros, a todas las jaurías! 

("La más hermosa de todas las dudas es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza y dejan de creer en la fuerza de sus opresores", Bertolt Brecht).

Reseña

En una puesta en escena que explora el lenguaje grotesco a partir de la libre adaptación de “Escorial” del Michel de Ghelderode, la obra cuenta la historia de un rey y su bufón durante una noche de vigilia donde esperan el fallecimiento de la reina. Por un instante, intercambian sus identidades; el rey se convierte en bufón y el bufón en rey. La noche de vigilia se convierte en un escenario simbólico donde los límites entre lo real y lo imaginario, lo poderoso y lo vulnerable, se desvanecen. 

Con intervenciones al texto dónde la presencia de "Reinas Encerradas" introduce un elemento femenino de introspección y desafío, la obra cuestiona las limitaciones impuestas por el encierro y el rol de “culpables” asignado a las mujeres en la sociedad.  “El Escorial” desvela las complejidades de la naturaleza humana y pone al descubierto las dimensiones ocultas del poder y la identidad.

Esta realización tiene el apoyo del Fomento a la Productividad Cultural y Creación Artística del Centro de la Revolución Cultural del FBCB y del proyecto Impulsarte del Teatro Doña Albina-Fundación Patiño

Producción: Teatro de Los Andes, Teatro El Animal  

Actuación: Fabiola Mendoza y Raisa Encinas

Dirección: Alice Guimaraes

Escenografía: Gonzalo Callejas

Música: Varias de Mozart y la cueca Recuerdos de Simeón Roncal en versión de Música de Maestros

Texto: Libre adaptación colectiva de la farsa grotesca “Escorial”, de Michel de Ghelderode

16 de diciembre de 2023 20 h - Sede del Teatro de Los Andes Yotala

Reserva y Venta de Entradas: 72857524/69698044

 

* Originalmente publicado en la columna "Bajezas", La Razón)

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