POESÍA JOVEN CHUQUISAQUEÑA: Alejandro Uzeda Achúcarro

Puño y Letra se complace en publicar una selección de poetas jóvenes chuquisaqueños, recopilados por la poeta Maciel F. Mendizábal. En esta ocasión, les ofrecemos los textos de Alejandro Uzeda Achúcarro (1994).

Alejandro Uzeda Achúcarro Alejandro Uzeda Achúcarro

Redacción Puño y Letra
Puño y Letra / 22/01/2025 10:20

Léase con mi Voz de Éter

El miedo me embarra.

Es la mutación de un grito salvaje apagado,

la mutilación de un eco feroz.

El miedo es un grito salvaje cercenado,

un grito mutilado que se consume en su furia.

Bajo las polleras de las ventanas, no miro, tartamudeo.

No trino, salvo cuando descalzo recorro

la vendimia de diamantes.

La punta bifurcada del triángulo arde.

Salto sobre figuras geométricas sostenidas por liguitas verdes,

vivo la experiencia,

una tortura,

una comezón pélvica.

He nacido para destruir,

para ver caer cristales transparentes

que multiplican el universo al estallar.

Lo maquiavélico debería empezar con mi nombre

y terminar en mi cama,

esperando la vendimia,

envuelto en gasa.

La noche de las narices blancas,

el minuto de los nudillos orates,

esta vida me la vendieron araca.

Soy el corazón de Jesús,

reviviendo muertos.

En algún lugar, siempre hay alguien

bailando como Michael Jackson.

Esta noche he recibido un solo pasajero,

en esta habitación,

un vagón vacío sin ruedas.

He encontrado a un ser atravesado

por el reflejo de los cristales.

El miedo de la mutilación de un grito salvaje,

la mutilación del grito salvaje del miedo.

Bajo las polleras que esconden cristales,

ya no miro, tartamudeo.

Ya no trino, salvo cuando descalzo

recorro la vendimia de diamantes.

La punta del triángulo que señala el inframundo

se bifurca, se empapa, se quema.

¿Qué hacían los egipcios con sus muertos?

Soy el corazón de Jesús,

escupiendo muertos,

envuelto en gasa,

esperando que me cimbre la sangre,

la noche de los nudillos orates,

el minuto de las narices blancas.

He nacido para multiplicar este universo.

Un cristal cae al piso,

destruyendo esta vida araca.

 

Chivos en la Tele

Hoy va a ser uno de esos días. Lo sé porque he encendido la tele

y me acaricio más de lo habitual.

Mi inconsciente sabe que estoy a punto de sumergirme en los vacíos más oscuros,

cosas con cuervos, colmillos y jorobas, ese tipo de cosas.

También he encendido la vieja grabadora de la vieja,

pero esta vez se ha negado a acompañarme.

Hace un instante, las cenizas me han hablado,

me han dicho que la treta está a la vuelta de la esquina.

Han salido de su silenciosa sabiduría para contarme que ha llegado la hora.

Tengo un leve presentimiento mientras atravieso el túnel vertical

que, en realidad, es un pozo, y es muy oscuro.

Aún no he visto los cadáveres, pero ya me he prendido y he roto el espejo.

No hay nada más delicado que eso.

La canción suena, pero no en mis oídos.

La puerta se acaba de cerrar sola y la mesa del frente no estaba ahí,

lo sé por la luz y por la sombra, por las dos sombras.

Mi mirada se ha perdido

y he visto una perpendicular desenfocada,

mientras mi mente ha pintado un manifiesto con lugares y tinta.

En este punto ya he dejado de idolatrar cualquier cosa,

hasta a ese niño,

y bien sé que el humo del cigarro no se va a llevar ningún equipaje.

No vivo en una granja,

pero los malditos chivos han comenzado a gritar por todas partes

y deben estar comiendo mi comida.

He cerrado los ojos. Mis labios están secos.

Mis pies están fríos y estoy entrando cada vez más en la vertical constante.

Los de siempre han comenzado a manifestarse.

¿Acaso no le pasa a todo el mundo al verse perdido?

Estar rodeados solo de nosotros mismos

y arrodillarnos en las esquinas de la habitación del piso de arriba. 

 

Hoy no quiero que me miren

Desde una vista vanguardista

del Mercado Campesino

Pido un minuto de silencio

Por el minuto que acaba de pasar

Pido perdón 

A Robando y el Mokito

A Alejandro y Bismark

A la memoria de mi tía Justicia

que bailaba como una hermosa lavadora

en las fiestas de navidad

Amigos míos que quiero y nunca he conocido

Vengan

Esta es un oda a la mutilación

Que quede claro

Ni una gota de sangre será derramada

Pura transparencia, transpiraciones tal vez

Como dice Papasquiaro: Netez no Nitidez

Lágrimas

Botones

Regresemos a las mutilaciones

Ya pasamos los anuncios comerciales

Hablemos de los cuerpos desmembrados por los ojos 

calcinados por los bordes de la memoria,

Desplazados

En las esquinas repletas de chinos

Grandes y gruesas

Como las venas abiertas de América Latina 

Pienso en cuchillos y sopapos

Hachazos

En el acto de colar

En la coladera

Botones

Cercenar desde una silla

A todo costo de una columna vertebral

A la memoria de algunos árboles

Alguna ventana

Alguna vida sin romper

Antiguos fuegos 

Incendiaron modernos edificios

 

Mojokollano

Ayer, mi madre, con los ojos llorosos, me dijo cantando 

Que los demonios entran por las ventanas

El otro día mi novia me dijo

con los ojos vidriosos:

Bebé, a ver cerrá la ventana, tengo frío

Y yo, medio llorando, le respondí:

—A ver al cine, bebé, tengo calor

A veces las aceras brillan, como si alguien les

hubiera pasado un buen trapo sucio, mojado

Llueve

Desde mi ventana

Quiero escuchar a ese gil andando en skate,

Seguro no desayuna cereales con leche

Seguro los perros guardianes

lo tiran al piso

y de paso seca un poco

esas veredas brillantes

que me rompen tanto los ojos.

—Todo es mentira, bebé,

le dije al final.

—Todos los demonios vienen de adentro.

Ella sonrió,

y susurró:

(leer con voz de susurro)

—Ya lo sabía, bebé.

 

Screenshot

Hola, Carmen, ¿qué haces, bebé?

Nada, ¿y vos?

Nada.

Che, ¿me puedes decir qué es esto?

... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

... ... ... ... ... ... ... ... ...

..... ... ... ... ... ...

Puntitos parecen.

No son puntitos, es un cielo estrellado, bebé.

¿Y qué es esto?

... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

... ... ... ... ... ... ... ... … ….

..... ... ... ... ... … … … …

..... …. …. …. … … … ….

Jaja, opa, ya sé... es una constelación.

Jaja, sí. ¿Y esto?

.

Un puntito jaja, mentira, es una estrella.

No, eres vos...

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