Leyendas con sabor
Leyendas con sabor, la última publicación de Liliana De la Quintana, contiene diez relatos que provienen de la tradición oral, y que, gracias a la escritura, llegan a todos nosotros para invitarnos a entrar en un espacio antiquísimo, pero siempre nuevo.
Leyendas con sabor, la última publicación de Liliana De la Quintana, contiene diez relatos que provienen de la tradición oral, y que, gracias a la escritura, llegan a todos nosotros para invitarnos a entrar en un espacio antiquísimo, pero siempre nuevo. Ahí, tenemos la posibilidad de leer, o de escuchar, las historias que, de una manera maravillosa, mágica o fantástica, nos presentan el origen de los alimentos.
Estas leyendas o relatos ficcionales nos constituyen como seres humanos, pero, sobre todo, como comunidad. Frases tan escuchadas, y al mismo tiempo tan entrañables, como “Cuenta la leyenda”, “En tiempos muy lejanos”, o “Cuentan los que saben”, nos atraen como un imán y nos remiten a esa historia de larga duración en la que, a través de la palabra, hemos intentado explicar el origen de tantos seres.
Y es que, como afirma Homero Carvalho, las leyendas (y también los mitos) son una especie de memoria soñada que tiene que ver con lo que imaginamos y creemos, con lo que habita en nosotros y nos da sentido de pertenencia.
Asimismo, esas frases que están al principio de los relatos, nos convocan a la escucha. No solo de quien recupera y transmite las leyendas, sino también de los seres no humanos, a quienes otros han escuchado previamente para poder imaginar su nacimiento y contarlo.
Justamente, son las historias de esos seres y de esos frutos, las que nos presenta Liliana en Leyendas con sabor. Y nos las presenta para que entremos a ese mundo mágico capaz de expandir nuestro imaginario.
Allí podremos conectarnos con las estrellas y el espacio del cielo donde los dioses cultivaban la quinua; o vislumbrar a mama sara y a sus pequeñas mazorcas vestidas de múltiples colores. En ese mundo, nos encontraremos también con la hoja sagrada entregada por el gran Inti para sostener la fuerza; y con las pequeñas piedras pobladas de ojos que, tras ser arropadas con aguayos y luz de luna, despertaron como flores que escondieron sus frutos o papas bajo la tierra.
Después de andar por los Andes, las leyendas de este libro nos llevan a las tierras bajas de Bolivia para descubrir que la yuca nació de un juguete de madera perteneciente a una niña extraviada en el bosque; y que el maní surgió del dedo meñique de la Luna. También los valles nos entregaron el ají, renacido del espíritu de los pájaros caídos por la acción de jóvenes cazadores.
Finalmente, con el libro navegamos hacia otros continentes. En África, paseamos por Etiopía, para descubrir el aroma del café, preparado con los granos probados por cabras locas, descubiertos por un joven pastor, y tostados por un monje sabio.
Y en Asia, las leyendas nos presentan a los granos de arroz surgidos de las lágrimas de una niña buena. Y nos muestran las semillas de trigo que un joven encontró en sus zapatos, después de perder la competencia con los gigantes que acaparaban el cereal en sus tierras.
Sin duda, las Leyendas con sabor nos convocan a la mesa compartida. Y nos invitan a cuidar y a proteger a ese gran ser, hoy amenazado, al que llamamos Madre Tierra. Ese ser que, desde su vientre, sigue entregando lo que sostiene la vida entera.
*La autora es escritora e historiadora, miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil.
Leyendas con sabor Liliana De la Quintana. Loqueleo, Santa Cruz de la Sierra, 2024.