Yanchi, el último de los comprometidos
Ya no quedan muchos, quizás uno de los últimos poetas comprometidos del Siglo XX acaba de fallecer.
Ya no quedan muchos, quizás uno de los últimos poetas comprometidos del Siglo XX acaba de fallecer. Comprometido con la vida, la ternura, el amor y la justicia social, Juan Debreczeni, lleva a cuestas una obra a la espera de ser descubierta por las nuevas generaciones, y redescubierta por muchos de nosotros. En un tiempo fariseo, en el que la poesía le ha dado la espalda a la solidaridad, la experiencia literaria que nos ofrece Yanchi, es una experiencia siempre fraterna, en el que todos los elementos buenos de la vida confluyen, aún a pesar del dolor, la soledad y el desamparo cotidianos. Puño y Letra ofrece a nuestros lectores una serie de poemas de Juan Debreczeni, a manera de despedida y homenaje.
…no es poeta porque escribe la poesía,
sino porque asume ese mandato…
Juan del Nuevo Mundo
He vivido un sueño
con la burguesía
Largo sueño
veraniego
cobijado entre calores hogareños
y abnegados mandatos familiares
Mi alma despierta
en el instinto
de un hecho matinal
adormecido todavía
plagado de tierra
historia
y gente popular
Voy a hilar
las cobijas de mi rumbo
y el sólido cristal
de los ensueños
y los sueños de mi sangre
caminando
mi destino liberado.
……...
No se muere de hambre
sino
de pena
No de soledad
sino
de injusticia
No de ansia
sino
de dolor.
………
hay una poesía
que no puedo decirte
es la poesía
de la sombra
ay
si conocieras tu sombra.
…….
(reencuentro)
Veo una palmera
y veo al hombre
Veo cualquier árbol
veo al hombre
veo un animal
y veo al hombre
Y
cuando veo el horizonte
limpio
vacío de toda industria
veo al hombre
de la tierra
entera
y siento
mi sangre en su futuro
mi sangre en su pasado
y me resigno
Ya no hablo entonces
para amar
No necesito
Entonces ya llegó la claridad
El tiempo espera siempre
del ansia
su momento
en su lugar
Ya sé cómo son esos lugares
Y algunos momentos semejantes
ya viví
Sólo me resta vivir
caminar
cumpliendo siempre
y hacia allá
guardándome tan sólo
la sombra
de las palabras claras
que debo decir
a veces
o
guardándome todo su secreto
tan claro
y evidente
como el otro para el uno
o el uno para el otro
La carne nuestra
ya la he visto
No es preciso convencer
a nadie que me acompañe
Todos los que entraron
en mis ojos
o mi voz
estamos yendo
Ya no hay separación tan grande
Este continente
ya es mi casa
Y eso es suficiente.
…….
La carne
es la vida del hueso
El hueso
el sostén
de la carne
muere la carne
queda el hueso
reunido
con su lecho mineral
Vibra la carne
Corazón de tomate
Paso resuelto
Fulgor de los ojos
o la frente
o las manos
La piel.