Amalia Laura: Prorrogados no querían irse hasta 2030
Historia de vida de la abogada nacida en Jatun Ayllu Qhayana, desde sus inicios
La presidenta de la Comisión de Admisión del TCP, Amalia Laura, en entrevista con CORREO DEL SUR, en su oficina. La potosina Amalia Laura, joven abogada de 38 años que llegó a ser magistrada del Tri-bunal Constitucional Plurinacional (TCP), es considerada una de las artífices del aleja-miento de los magistrados prorrogados que –según reveló– pensaban quedarse hasta 2030 y concluir su mandato junto con los recién electos.
Nacida en Jatun Ayllu Qhayana, municipio de San Pedro de Buena Vista, llegó hace 13 años al TCP y al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Comenzó como auxiliar mensajera, fue auxiliar de Sala Contenciosa y oficial de diligencias; después, se vinculó a la Academia Plurinacional de Estudios Constitucionales (APEC) del TCP, estuvo como apoyo de secreta-ría, asistente de apoyo de despacho de magistrado, fue abogada asistente, letrada y ac-tualmente preside la Comisión de Admisión del Constitucional.
“Desde que ingresé al TCP, una de mis metas fue ejercer la magistratura en este tribunal. Después de 13 años de experiencia de trabajo profesional, me postulé al mecanismo de-mocrático de elección popular en las elecciones judiciales, y puedo decir que hoy cumplí aquel sueño que tuve desde mi infancia: impartir justicia, ahora, desde la jurisdicción constitucional”, comenta en entrevista con CORREO DEL SUR.
Como muchos habitantes del Norte Potosí, desde muy joven migró a Cochabamba para estudiar y luego ingresar a la carrera de Derecho de la Universidad de San Simón. En el ámbito académico, su próximo reto es un doctorado: está preparando su defensa de tesis.
“Recuerdo haber pasado hasta por siete colegios. Ver injusticias extremas de toda índole en diferentes circunstancias me motivó a formarme en la defensa de los derechos. Dedi-qué gran parte de mi tiempo al estudio del Derecho Constitucional y Derecho Penal. Espe-ro que este 2026 pueda defender mi tesis doctoral. Especialmente para una mujer de un ayllu, lograr retos no es una tarea fácil: en el camino se presentan muchos tropiezos, al-gunos cargados de desprecio y racismo”, agrega.
NO TRAICIONAR SU ORIGEN
Consultada sobre la conducta de hombres y mujeres indígenas que encontraron espacios para ser autoridades en la justicia ordinaria, el TCP y otros órganos políticos del Estado, la mayoría sin mucha incidencia, Laura sostiene que “como seres humanos pueden haberse equivocado, pero nunca traicionar la existencia y la filosofía comunitaria de nuestros pue-blos”. Tiene claro su futuro al haber sido honrada por el voto de los potosinos para llegar al TCP y “cumplir con el servicio al pueblo, jamás al poder político”.
“Nuestra lucha histórica hoy tiene a grandes mujeres y hombres, aunque todavía pocos, en lugares de decisión en el Estado y de servicio al pueblo boliviano. Los indígena origina-rios tenemos enraizada la lealtad con nuestros valores y principios, y jamás claudicamos ni por un milímetro de poder político”, dice.
“JUNTO CON NOSOTROS”
“Los prorrogados dijeron que se irían junto con nosotros el 2030”. Revela que los ‘auto-prorrogados’ convocaban de manera autoritaria a salas plenas en los horarios y fechas que ellos creían conveniente. Admite que en un principio conformaba sala con Isidora Jiménez Castro; luego, sin su consentimiento y de forma prepotente, la cambiaron de sala con Julia Elizabeth Cornejo Gallardo. Denuncia que le quitaron la competencia de conocer las Consultas de Autoridades Indígena Originaria Campesinas.