Gobierno firma acuerdo en EE.UU. contra el “narcoterrorismo”, pero busca diálogo con cocaleros
Ministro encabezó una acción conjunta con Unodc, la agencia contra las drogas de la ONU
Bolivia está entre la veintena de países que firmaron este jueves un acuerdo para combatir a los grupos “narcoterroristas” en la conferencia inaugural de las ‘Américas contra los carteles’, en Miami. Sin embargo, en paralelo, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, propuso a los productores cocaleros del Chapare abrir un “diálogo para el desarrollo económico y productivo” del trópico de Cochabamba, con el objetivo de convertir la región en un “polo turístico” y “deportivo”.
En Miami, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, leyó la mencionada declaración conjunta que “reafirma las relaciones” entre Washington y sus vecinos, “respetando la soberanía” y “reconociendo la importancia estratégica del hemisferio", donde buscan "promover la paz a través de la fuerza”.
“Y declara nuestra intención de ampliar la cooperación multilateral y bilateral para mejorar la seguridad en el hemisferio, cooperaron en esfuerzos gubernamentales de seguridad fronteriza, combatir el ‘narcoterrorismo’ y narcotráfico, asegurando infraestructura crítica y otras áreas por determinarse”, agregó.
El acuerdo compromete a las naciones “a abordar futuras amenazas al interés mutuo y unirse para combatir juntos el ‘narcoterrorismo’ y otras amenazas compartidas en el Hemisferio Occidental”, según el secretario Hegseth, quien lideró la conferencia en la sede del Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) en Doral, en el sur de Florida, donde congregó a representantes de casi 20 países de Latinoamérica y el Caribe, como Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Honduras y República Dominicana.
La conferencia, que reunió a gobiernos “con ideas afines” y excluyó a naciones como México, Colombia, Brasil y Nicaragua, ocurre como preámbulo de la cumbre ‘Escudo de las Américas’ que el presidente Donald Trump albergará el sábado en Miami con mandatarios de la derecha latinoamericana. El jefe del Pentágono avisó que Washington está listo para lanzar en solitario una “ofensiva” militar contra los carteles, por lo que urgió a los latinoamericanos a combatir a los “narcoterroristas”.
Mientras que Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de Trump, pidió luchar contra los narcotraficantes como si fuesen grupos terroristas como ISIS (Estado Islámico) o Al-Qaeda, además de aseverar que la inmigración ilegal es una “forma de terrorismo”.
EN BOLIVIA
Entretanto, en Bolivia, el gobierno de Rodrigo Paz reactivó este jueves una campaña para destruir y “racionalizar” cultivos ilegales de hoja de coca, en momentos en que estas plantaciones aumentaron un 10% en el país en 2025. En respuesta, federaciones sindicales instalaron vigilias y dicen que están en alerta permanente.
La operación comenzó con un acto simbólico en el municipio de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, una de las principales regiones productoras del país y bastión sindical y político del expresidente Evo Morales. Allí, Oviedo habló de un “diálogo para el desarrollo económico y productivo” y de convertir a la región en un “polo turístico” y “deportivo”.
También advirtió que “así como propongo diálogo para el desarrollo económico y productivo del trópico, quiero decirles con absoluta claridad que no vamos a permitir que el narcotráfico campee en ninguna parte de nuestro territorio nacional”.
Aunque la hoja de coca tiene usos tradicionales y legales en Bolivia, parte de su producción es desviada al narcotráfico para la fabricación de cocaína.
En el operativo participaron también el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, y la representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Mónica Mendoza, que acompaña el monitoreo de cultivos en el país.
La hoja de coca está reconocida en la Constitución Política del Estado, vigente desde 2009, por sus usos tradicionales, medicinales y culturales. La superficie legal de cultivo fue ampliada de 12.000 a 22.000 hectáreas mediante una ley promulgada en 2017 durante el gobierno de Morales.
Según Oviedo, estimaciones oficiales señalan que en 2025 las plantaciones podrían haber alcanzado las 40.000 hectáreas, por lo que el Gobierno anunció que aplicará un “control efectivo” para evitar que los cultivos superen los límites permitidos.
Por su parte, Justiniano afirmó que el gobierno de Paz busca “concertación” con los productores legales de hoja de coca y pidió a los cocaleros del Trópico de Cochabamba que sean “aliados” de las autoridades “para luchar contra el narcotráfico”.
Temor a posible detención de Evo
La llegada de las autoridades nacionales a la región del Trópico de Cochabamba puso en alerta a campesinos y cocaleros afines a Evo Morales, que mantienen vigilias desde finales de 2024 ante el temor de que el exmandatario sea detenido.
Desde la madrugada del jueves, instalaron varios puntos de vigilia al borde de la carretera nueva Cochabamba-Santa Cruz, que pasa por los municipios en el trópico cochabambino.
Desde temprano, Radio Kawsachun Coca reportó en su cuenta de Facebook el inicio de las vigilias. Muchos de los movilizados portaban lanzas artesanales, mientras algunos dirigentes arengaban: “¡Vigilia pacífica para hacernos respetar ante este gobierno que permanentemente planifica asesinar a nuestro hermano Evo!”.
Hombres y mujeres formaron parte de esta movilización en la región donde Morales permanece en un exilio voluntario desde noviembre de 2024. El exmandatario busca evitar su detención por una denuncia en su contra por haber mantenido presuntas relaciones con una menor de edad, de las cuales habría nacido una niña, según la investigación de la Fiscalía.