Copiloto del Cessna era sucrense, parte de una familia de aviadores
Su padre y sus hermanos también son aviadores; él había vuelto de un curso en EEUU
PILOTO. El comandante de aviación Julio César Sardán, en el último video que compartió un día antes del siniestro del pasado lunes. Foto: RRSS Julio César Sardán Villarroel, el copiloto fallecido el lunes en el accidente del Cessna Citation CP-3243 en una zona boscosa de San Miguelito, al norte de Villa Tunari, había nacido en Sucre y pertenecía a una familia con décadas de historia en la aviación boliviana. Tenía 43 años, cerca de 12.000 horas de vuelo y no debía haber estado en ese avión.
Fuentes de la familia revelaron a CORREO DEL SUR que Julio César no era el copiloto habitual de esa aeronave ni tenía vínculo alguno con sus propietarios, la familia del ministro Óscar Mario Justiniano. Su presencia en el vuelo fue circunstancial, ya que esperaba que la nave que iba a pilotar –de una empresa privada con la que tenía contrato en Santa Cruz– concluyera un mantenimiento en Paraguay. Fue en ese intervalo que lo convocaron para acompañar al piloto titular del CP-3243, Carlos Fernando Moyano Aguirre. Había regresado al país el 24 de febrero, tras completar con excelencia un curso en Orlando, Estados Unidos, para operar precisamente ese tipo de aeronaves.
Sardán Villarroel, en consecuencia, era piloto –no copiloto– con certificación doble como piloto comercial y de transporte de línea aérea, sin limitaciones físicas ni técnicas registradas. A los 23 años, según fuentes de su familia, ya ejercía como comandante. De hecho, fue comandante en líneas aéreas como Aerocon y Amaszonas, y acumulaba cerca de 12.000 horas de vuelo. Era además instructor y copropietario de una escuela de pilotaje en Santa Cruz, fundada junto a su familia.
Es decir, Julio César era parte de lo que podría llamarse una dinastía de aviadores. Su abuelo trabajó en la extinta Aasana y encaminó a su hijo Marco Antonio Sardán Díaz hacia el pilotaje; este último fue piloto en la Fuerza Aérea Boliviana, pasó a la aviación comercial y actualmente se desempeña como piloto de la Policía con rango de teniente coronel, donde también ejerce como instructor.
Su hijo mayor, Marco, es piloto de la empresa minera San Cristóbal. El segundo, Javier, director de Aeronáutica Civil en Santa Cruz, fue gerente de la escuela de aviación familiar. Julio César, el menor, completaba ese cuadro familiar de aviadores como instructor y copropietario de la misma escuela.
Aunque nació en Sucre, Sardán Villarroel creció y cursó el bachillerato en La Paz, en el colegio Loreto. Estudió Ingeniería en Sistemas antes de volcarse definitivamente al pilotaje. Sucre fue su destino vacacional recurrente a lo largo de toda su vida.
Julio César era velado este martes en las Salas de Velación Las Misisones, en el segundo anillo de Santa Cruz de la Sierra. Este miércoles, tras una ceremonia religiosa, a las 11:00, sus restos serán inhumados en el Parque Jardín Las Misiones.
El lunes, el Cessna Citation CP-3243 se precipitó en la zona de San Miguelito. Ambos tripulantes murieron. El Ministerio de Obras Públicas informó que las investigaciones para determinar las causas del siniestro siguen en curso.
DOLOR
En los velatorios de ambos pilotos el amabiente fue de mucho pesar. César Ojopi, primo Julio César, contó que él fue su instructor y el de otro de sus primos. “Él fue una persona muy alegre, es de las que se nota cuando llega y se nota cuando se va”, manifestó entre lágrimas a la Red Unitel.
“Gracias a Dios, tuve la dicha de poder disfrutarlo, antes de que se vaya. Pudimos tener un viaje en familia, donde lo hemos disfrutado.Nunca nos íbamos a imaginar que era el último, pero nos quedamos con esos lindos recuerdos”, contó, por su parte, Nicolás Moyano, hijo de Carlos Fernando Moyano, al mismo medio en el velatorio. “Él, toda su vida (la) ha dedicado a la aviación. Ya llevaba como 35, casi 40 años, de piloto. Y también era instructor”, agregó entre sollozos.
Ministro niega uso de recursos públicos
El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, confirmó este martes que la aeronave que se accidentó en Cochabamba era propiedad de su empresa familiar y negó el uso de recursos estatales para su transporte. Su declaración se produjo tras el anuncio de la diputada opositora Lissa Claros (Libre) sobre una petición de informe para fiscalizar dicho vuelo.
La polémica surgió después de que Claros informara que solicitará una petición de informe escrito para determinar el origen de los fondos del viaje. “Necesitamos saber por qué un ministro se traslada en vuelos privados de alto coste. Necesitamos saber si ese dinero está saliendo de las arcas del Estado boliviano o no”, cuestionó la legisladora.
En respuesta, Justiniano confirmó el vínculo familiar con la aeronave para disipar especulaciones. “La aeronave, para que no quede duda y especulación, es de propiedad de mi familia, de la empresa más propiamente dicha”, sostuvo. Asimismo, el Ministro fue enfático al asegurar que no usó recursos públicos en el vuelo que hizo a La Paz. “No tenemos nosotros la necesidad de generar ningún nivel de erogación de parte del Estado para los movimientos que se hace de mi persona”, aseguró.
Recuperan la caja negra del avión siniestrado
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) informó este martes que fue recuperada la caja negra de la aeronave Cessna Citation, matrícula CP-3243, que se accidentó el lunes en el Trópico de Cochabamba.
El hallazgo fue realizado por personal de la Unidad de Investigación de Accidentes e Incidentes (AIG) alrededor de las 15:30, en el lugar donde se registró el siniestro.
La operación contó con el apoyo logístico de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), que facilitó el acceso a la zona mediante un helicóptero.
“La caja negra constituye un elemento clave para determinar las causas probables de este lamentable hecho”, señaló la DGAC.
El dispositivo permitirá obtener información detallada sobre las condiciones del vuelo antes del accidente, en el que perdieron la vida dos pilotos.
Pilotos de aeronave siniestrada murieron desangrados
Los pilotos Julio César Sardan Villarroel y Carlos Fernando Moyano Aguirre, quienes tripulaban la aeronave que se precipitó a tierra en Cochabamba el lunes, murieron a causa de un “shock hipovolémico”, es decir, por una hemorragia externa severa. Este fue el resultado de la autopsia de ley practicada a los cuerpos, mientras las causas del accidente aéreo continúan en fase de investigación.
“Las causas de la muerte, (lo que) ha logrado establecer la autopsia, es (...) shock hipovolémico. (Eso) quiere decir que estas personas han tenido una hemorragia externa, por lo cual han perdido la vida”, explicó el fiscal Edwin Blanco.
Según el fiscal, los cuerpos de ambos tripulantes también presentaban múltiples fracturas producto del violento impacto de la caída. “Estas personas tienen fracturas. En la autopsia, se ha logrado establecer eso. Y la causa de la muerte, como manifesté, (fue) shock hipovolémico. Estas personas se han desangrado”, agregó.
Tras el siniestro, el Ministerio de Obras Públicas señaló en un informe preliminar que una de las hipótesis es que el avión sufrió una despresurización de la cabina, lo que habría provocado la pérdida de oxígeno.
Fiscalía aguarda informes técnicos
La Fiscalía General del Estado informó que se mantiene a la espera de los informes técnicos sobre el accidente aéreo registrado el lunes en Cochabamba, donde perdieron la vida dos pilotos.
El fiscal general, Roger Mariaca, señaló que el hecho fue catalogado como un “hecho culposo”; sin embargo, remarcó que serán las investigaciones especializadas las que determinen las causas del siniestro. En ese marco, explicó que los peritajes están a cargo de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y de la Fuerza Aérea Boliviana.
“Hay que respetar la vida de esas dos personas, que han sido víctimas de este lastimoso y culposo hecho (...) Quien tendrá que determinar qué fue lo que pasó (son) la DGAC, la Fuerza Aérea Boliviana, con sus peritos”, afirmó Mariaca desde Tarija.
La autoridad indicó que el Ministerio Público mantendrá una posición objetiva mientras se desarrollan las investigaciones y señaló que, una vez concluidos los estudios técnicos, los informes serán remitidos tanto a la Policía Boliviana como a la propia Fiscalía.
Asimismo, pidió respeto para las familias de las víctimas mientras se avanza en el esclarecimiento del caso.