“¡Yo soy amigo, yo pago!”: Detalles de la captura de dos líderes del PCC en Bolivia
Hay otros capos viviendo en Santa Cruz de la Sierra, reconfirma el Jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de la Policía Civil de Sao Paulo
El detective Fábio Pinheiro Lopes (i) se refirió a la presencia del PCC en Bolivia. Foto: Captura de video Lujosos departamentos en zonas exclusivas a donde no ingresaban policías, entrenamientos en gimnasios caros, gastronomía de primer nivel y el uso de testaferros formaban parte de la rutina cotidiana en Santa Cruz de la Sierra, de dos líderes del Primer Comando Capital (PCC), prófugos en Brasil, capturados y expulsados de Bolivia hace tres semanas. Más allá de su estilo de vida, un documental estrenado este fin de semana en el país vecino confirma la corrupción de policías, fiscales y jueces bolivianos.
Los detalles sobre la estancia de Roberto Prieto Filho, alias Betinho, y Márcio Barbosa da Silva, alias Beiço de Mula, fueron revelados en un documental de True Crime, SBT News. El entrevistado: el detective Fábio Pinheiro Lopes, jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de la Policía Civil de Sao Paulo, quien lideró la operación junto a la Policía Federal brasileña y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) de Bolivia, con la participación de un agente de la DEA.
Aunque alguna información fue difundida en Bolivia a fines de septiembre, hay detalles reveladores. Ambos criminales, dedicados al tráfico internacional de cocaína hacia Europa y África, residían en Santa Cruz aprovechando el bajo costo de vida respecto a Brasil y las redes locales de protección.
De acuerdo con las investigaciones, Prieto Filho ocupaba un inmueble en el piso 13 de un edificio exclusivo, mientras que su equipo de seguridad privada se alojaba en el piso 14. Asimismo, se desplazaba en vehículos de alta gama registrados a nombre de un ciudadano boliviano que actuaba como testaferro. Vivía solo, pero recibía la visita de su familia.
Pinheiro Lopes describió las condiciones de los delincuentes en la capital cruceña: “Es una ciudad muy rica, tiene muchas cosas que se parecen a ciudades estadounidenses: tiene excelentes restaurantes, grandes centros comerciales, sus Hard Rock y un gimnasio de la UFC estadounidense y sabíamos que muchos criminales frecuentaban ese gimnasio”. Según la autoridad policial, los prófugos “llevaban una vida de millonarios” y “vivían como reyes”.
HALLAZGOS
La rutina de los delincuentes combinaba actividades deportivas y consumo en establecimientos gastronómicos de primer nivel. Los seis agentes de Sao Paulo llegaron por Betinho y otro objetivo –que aún no pudieron capturar, por lo que su nombre sigue en reserva–, pero se toparon con Beiço de Mula mientras entrenaba en un gimnasio parte de una franquicia estadounidense.
Las indagaciones establecieron que la permanencia de los narcotraficantes estaba respaldada por esquemas de corrupción que involucraban a fiscales y policías que filtraban información sobre órdenes judiciales. Durante su detención, Barbosa da Silva llegó a gritar ante efectivos brasileños: “Soy amigo, yo pago”, al asumir que se trataba de otro procedimiento sobornable.
Por su parte, Prieto Filho admitió tras su captura: “Fui avisado”, al confirmar que recibió alertas previas sobre los allanamientos.
Tras la confirmación de sus identidades, ambos mandos del PCC fueron expulsados de Bolivia en un plazo de 24 horas y entregados a Brasil.
BOLIVIA, RUTA DE FUGA
El jefe policial de Sao Paulo reveló detalles de la corrupción de fiscales y policías que convertía a Bolivia en la ruta de fuga de los criminales más peligrosos de Brasil.
“Sabíamos que no podíamos confiar en la Policía de Santa Cruz de la Sierra”, señaló en un arranque.
Explicó que el equipo brasileño no podía solicitar intervenciones ni órdenes de registro a través de los canales ordinarios bolivianos porque la información se filtraba de inmediato. Como prueba de ello, relató que al presentar el pedido formal de registro para el inmueble del cabecilla Betinho, exactamente una hora después el criminal ya había recibido un aviso, como les contó él mismo después.
Señaló que la protección alcanzaba a los niveles más altos de las instituciones y puso de ejemplo la reciente detención del ahora exfiscal general del Estado Roger Mariaca junto con un mayor de la policía de Santa Cruz de la Sierra que actuaba como el enlace directo entre los narcotraficantes y el Ministerio Público.
Aunque el escándalo de Mariaca no había estallado entonces, los mismos uniformados antinarcóticos le avisaron de ello mientras estuvo en Santa Cruz.
“Al contrario de Brasil, donde los fiscales son supercorrectos, allá (por Bolivia), el asunto estaba muy contaminado. Nos quedamos allá prácticamente diez días. Nadie sabía de nuestra presencia allá, sino se habría filtrado”, sostuvo.
Tanto era el poder que “había unos condominios de alto estándar que, según la Policía, la Felcn ni siquiera podía obtener órdenes de registro para esos condominios”
Acotó que durante el tiempo que estuvo apenas vio patrullas policiales, pese al grado de peligrosidad de la ciudad.
PENDIENTES
Al margen de toparse con Beiço de Mula, que fue capturado antes de su objetivo Betinho, está claro que hay más narcotraficantes viviendo en Brasil
“Hubo un día en que localizamos a tres criminales. De los tres, estaban dos buscados de otro estado de la federación, y el tal Pantaneiro. El Pantaneiro es el jefe del PCC de Mato Grosso do Soul, solo que no está buscado, pero está viendo allá”, contó el jefe policial de Sao Paulo.
“Si tuviéramos la posibilidad de quedarnos más tiempo allá junto con la Felcn, era como pescar en una pecera. En vez de traer a dos, habríamos traído a 20”, aseguró.
Con fuente de un periodista de investigación boliviano, indicó que en Santa Cruz de la Sierra viven criminales no solo brasileños, sino mexicanos, colombianos y de otros países.