Nuestra palabra
Bolivia está en estado de emergencia. Las medidas extremas que ha comenzado a adoptar el Gobierno nacional no son aisladas. También las están tomando los países vecinos y una gran mayoría de las naciones del hemisferio, según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Bolivia está en estado de emergencia. Las medidas extremas que ha comenzado a adoptar el Gobierno nacional no son aisladas. También las están tomando los países vecinos y una gran mayoría de las naciones del hemisferio, según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La amenaza de un brote mayor de la pandemia del coronavirus Covid-19 es real.
En este contexto, y cuando el mundo entero ve con horror el colapso y el desborde de los sistemas sanitarios de países de primer mundo, como es el caso de Italia, Francia o España, estamos en la obligación de asumir conciencia plena del gravísimo riesgo que representaría una expansión mayor de los contagios del coronavirus en Bolivia.
El estado de la salud pública en nuestro país es casi primitivo, si lo comparamos, sin ir tan lejos, con otros países cercanos. Nuestros profesionales médicos muchas veces hacen lo que pueden con los escasos insumos que tienen a su alcance.
Hay, pues, sobradas razones para asimilar con la mayor responsabilidad el actual estado de emergencia sanitaria. De la disciplina y la responsabilidad de cada ciudadano dependen la salud y la vida de toda la comunidad. Escuchar y acatar los consejos e instrucciones de las autoridades públicas es indispensable. No basta con preocuparnos. Es fundamental ocuparnos.
Es oportuno llamar la atención de las autoridades departamentales (de la Gobernación, la Alcaldía de Sucre y los municipios de Chuquisaca).
Son inadmisibles las señales de falta de coordinación y los mensajes confusos, y en algunos casos contradictorios, que se han emitido en los últimos días y horas.
Hasta el día de ayer, en la ciudad de Sucre no existía un centro de aislamiento que deba ser empleado si llegaran a producirse casos o contagios locales de coronavirus en nuestro departamento.
El hospital de referencia que el Servicio Departamental de Salud eligió para atender a pacientes sospechosos es el único de choque con que cuenta la ciudad de Sucre (el hospital Santa Bárbara), al que acuden los pacientes de todas las patologías.
Ahí se instalaron apenas dos ambientes de aislamiento. No se han tomado previsiones para dotar a todos los centros médicos de la ciudad la indumentaria ni el equipamiento necesarios para actuar ante una posible contingencia como la que en estos momentos intentamos evitar o contener.
Por eso pues, las autoridades subnacionales no pueden perder un solo minuto más en desinteligencias y omisiones imperdonables. Como en cualquier sistema de salud pública del mundo, es su obligación estar preparados para el peor escenario, así no llegue a producirse, que es lo que todos deseamos.
A estas alturas, ya tendrían que estar en plena ejecución todas las acciones preventivas de emergencia que fuesen necesarias en resguardo de la salud y la vida de la gente, siguiendo las directrices nacionales y en directa y estrecha coordinación con el Colegio Médico y las sociedades científicas y especialistas de ese sector.
Por otro lado, es importante alertar a la población que las redes sociales están plagadas de información falsa y alarmista que puede resultar tan peligrosa como la propia pandemia que enfrenta el mundo entero.
Por esa razón, queremos exhortar a la ciudadanía a que se mantenga informada mediante fuentes y medios de comunicación confiables. Solo la información oportuna y precisa nos dará la serenidad que todos necesitamos para actuar correctamente.