La zurda mágica de Víctor Vásquez

Tiene la mitad de su cuerpo paralizado; aprendió a pintar cuadros y murales con su mano “inútil”

MURAL. Víctor pintó las paredes de algunos kínderes de la ciudad.

MURAL. Víctor pintó las paredes de algunos kínderes de la ciudad. Foto: Gentileza

FAENA. Víctor Vásquez despliega todo su talento para pintar un mural con personajes de Disney.

FAENA. Víctor Vásquez despliega todo su talento para pintar un mural con personajes de Disney. Foto: Gentileza

PINTURA. Un paisaje inmortalizado por el artista en un salón de la ciudad.

PINTURA. Un paisaje inmortalizado por el artista en un salón de la ciudad. Foto: Gentileza

OBRA. Vásquez posa junto a un mural de estilo moderno.

OBRA. Vásquez posa junto a un mural de estilo moderno. Foto: Gentileza


    Sucre/CORREO DEL SUR
    Sociedad / 09/01/2022 01:43

    Desde que a los ocho años de edad cayó rodando por unas gradas, su vida nunca más volvió a ser la misma. El hecho de haber perdido la motricidad de la mitad de su cuerpo, de la cabeza a los pies, no le impide salir adelante y hacer lo que siempre le gustó desde niño: recorre Sucre dejando huellas de colores con su arte.

    De origen potoleño (nació en una comunidad ubicada en el Distrito 8 de Sucre), su nombre es Víctor Vásquez Mostacedo y tiene 25 años.

    No se puede negar la discriminación que aún existe hacia las personas con discapacidades, que va desde los grupos humanos, pasando por las oportunidades laborares y educativas, hasta cómo están edificadas las ciudades: sin pensar en ellos.

    Sin embargo, eso no es impedimento para que muchos hombres, mujeres, niños y niñas elijan el camino de la superación y, pese a las adversidades, logren vencer las barreras de los que a diario te dicen, a veces solo con acciones, en silencio: “tú no puedes” o “no tienes la capacidad”.

    LA HISTORIA DE VÍCTOR

    Esta es la historia de Víctor, un joven dibujante y pintor que conquista con su arte a sucrenses que no dudan en contratarlo y darle trabajo.

    Allá por finales de los 90, sus padres, que se dedicaban a la agricultura, decidieron dejar Potolo y migrar a Montero, Santa Cruz, en busca de una mejor vida. Pero eso nunca llegó, ni para Víctor ni para sus cuatro hermanos. Al contrario, fue el inicio de una serie de desgracias…

    “Cuando tenía cuatro años, un día mi papá llegó a mi casa borracho y yo le he visto cómo se ha tomado veneno, lo he visto cómo ha muerto, todo eso he visto (...) Dejó a mi mamá con cinco hijos. Somos seguiditos, tengo dos mayores y dos menores; uno, que tenía dos años, y otro que estaba en la barriga”, cuenta a CORREO DEL SUR con la cabeza gacha y la mirada en el piso. Todo ocurrió en el año 2000.

    Cuatro años después, las cosas empeoraron para Víctor, ya que cuando se encontraba jugando en las gradas de una cancha, cayó estrepitosamente y la mitad de su cuerpo quedó paralizada. Dice que pese a haber ido a varios hospitales, no pudieron curarlo.

    En 2010, junto a su familia, migró a la ciudad en busca de nuevas oportunidades. Y las terminó encontrando.

    PASIÓN POR LA PINTURA

    A Víctor desde niño le gustó el dibujo y la pintura. Inspirado en su hermano mayor, Jhonny, quien solía dibujar y pintar, su inclinación por el arte fue creciendo y perfeccionando desde la escuela y el colegio. 

    Cuando cursaba el último año de secundaria en el colegio nocturno Mariano Moreno, la psicóloga de esa unidad educativa lo invitó a ser parte del Taller de Dibujo y Pintura de la Universidad San Francisco Xavier. Aceptó, pero asistía solo a veces.  

    Tras salid bachiller, tenía el deseo de ingresar a la Universidad para seguir aprendiendo. Pero no pudo hacerlo al no contar con recursos económicos suficientes. Entonces, por cuenta propia empezó a investigar y mejorar, poco a poco, al principio en pequeños recuadros de papel.

    Cuando empezó a ofrecer su trabajo de pintor dice que nadie le creía que pudiera hacerlo porque su discapacidad prácticamente mantiene inmovilizada su mano derecha. Él nació derecho y, por necesidad, tuvo que volverse zurdo.

    UN NUEVO CAMBIO

    Hace aproximadamente cinco años, Víctor se apersonó a la Alcaldía de Sucre en busca de una fuente laboral. Le preguntaron qué sabía hacer y él, sin dudarlo, respondió que es dibujante y pintor. Lo aceptaron. Sin embargo, nunca se imaginó que lo iban a contratar como jornalero para pintar murales en espacios públicos, mercados y kínderes, algo que en ese entonces todavía no sabía hacer.

    “Yo no sabía hacer eso, pero no podía decir que no sé, porque necesitaba trabajar”, revela ahora. Aceptó ese desafío, que posteriormente lo ayudaría a crecer y lograr sus sueños.

    Ahora ya no trabaja en la Alcaldía, pero su zurda mágica continúa dibujando y pintando murales, fachadas, interiores de viviendas y otros, de manera independiente.

    Las personas que requieran de sus servicios pueden comunicarse con él a este número de teléfono celular 75798676.

    SU TRABAJO

    Víctor Vásquez se concentra al máximo para realizar trazos largos que luego colorea.

    Ha pintado murales de grandes dimensiones, así como cuadros empleando distintas técnicas.

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