Evidencian que el jucumari sigue viviendo en El Palmar
Su existencia está ligada a la palmera de janchicoco que es su principal alimento y genera su hábitat natural
Al tercer día de su llegada al Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar, Tomas Calahuma, pudo apreciar al legendario oso con anteojos. Su pronto avistamiento le llenó de esperanza y compromiso para preservar esta área natural, hábitat de varias especies en peligro de extinción que por fortuna conserva su población de jucumaris.
Calahuma es desde el pasado 23 de febrero el nuevo jefe del ANMI El Palmar. El martes fue reconocido por la Gobernación, junto a sus compañeros, por su esforzada labor en la preservación de las áreas naturales de Chuquisaca. Esto en el marco del Día Nacional del Guardaparque Boliviano que se celebra cada 8 de noviembre.
“Al tercer día (de su llegada) pude observar el jucumari, así en observación directa. Ha sido una gran bienvenida para mí. Es tranquilizante ¡la emoción fue grande!”, relató a CORREO DEL SUR al momento de ser consultado sobre la existencia de osos jucumaris en esa área.
Además de la observación directa, los guardaparques tienen certeza de la existencia de estos colosales animales por las fotografías y videos tomados por el sistema de monitoreo de foto trampa que se coloca cerca de donde se presume que habitan.
“Cada vez que hacemos seguimiento a estos equipos (cámaras) recogemos la información y podemos observar de que tenemos presencia de jucumaris, hay adultos, juveniles y hasta se han registrado jucumaris con crías, eso nos alivia, es una evidencia clara de que sí estamos protegiendo, conservando y preservando esa especie en El Palmar”, asevera Calahuma con orgullo.
El monitoreo de animales se realizaba cada dos meses, antes de la pandemia; sin embargo, por factores económicos el seguimiento se vio interrumpido y ahora se hace de forma irregular por lo menos una vez al año.
FALTA INVESTIGACIÓN
Para llegar al hábitat de los osos se requieren tres días y tres noches, equipos caros y combustible. “Ojala las autoridades y organizaciones nos abran la puerta”, señala el jefe del área protegida al hacer un llamado a la comunidad científica.
“En las áreas protegidas lo que hace falta es información, en todas las áreas, por eso difícilmente se puede determinar el estado de conservación de una especie, planta o animal”, dice al mencionar que el jucumari se encuentra en estado de vulnerabilidad ya que requiere un hábitat bien conservados y por ahora su principal amenaza es el avance del hombre en su territorio.
La existencia de los osos con anteojos en El Palmar está directamente ligada a la palmera de janchicoco. “La misma especie en otras zonas como Tarija y Yungas se alimenta de bromella y otros frutos pero nuestro jucumaris son janchicoqueros”, apunta el guardaparque.
Una foto tomada por una cámara trampa –un dispositivo que se enciende ante el movimiento de un animal– el 9 de abril de 2020 a las 15:52 da fe de los manifestado por Calahuma, en ella se ve a un osezno junto a su madre disfrutando de los frutos de la palmera.
DRAMA EN 2021
En septiembre del año pasado, un colosal incendio de ocho días arrasó más de 100 hectáreas de bosque de palmeras y ahuyentó de manera temporal a los habitantes silvestres del lugar, el alcalde Jaime Roque afirmó que los daños fueron incalculables y que se perdieron cerca de 700 palmeras que tardan entre 80 a 100 años en regenerarse.
Los guadaparques contaron a CORREO DEL SUR en esa ocasión que los animales, entre ellos los osos, escapaban desesperados de las llamas a lugares alejados.
DÍA NACIONAL
El Ministerio de Trabajo declaró al 8 de noviembre como Día Nacional del Guardaparque Boliviano en memoria de Clemente Cruz, un hombre entregado a su trabajo y a la defensa de los animales y la naturaleza que en esa fecha del año 1995 no dudó en tirarse al río Yapacani para evitar que un cazador furtivo matara a un jochi.
La paraba frente roja en peligro de extinción
En El Palmar, dos especies se encuentran en peligro crítico de extinción, de acuerdo a los reportes de los Guardaparques, la más amenazada es la paraba frente roja de la que se estima que no existen más de 1.300 en estado silvestre en toda su distribución en el territorio nacional. Su amenaza principal es el tráfico a Europa y Norteamérica.
Por otro lado, también se encuentra en esta categoría el cóndor andino, cuya población sufre envenenamientos.
Se requiere un amplio conocimiento para ser guardaparques
En Bolivia no existe una escuela de formación de guardaparques, es el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) que los capacita en sus funciones que se complementa por la experiencia de los antiguos.
“Todos los que visten el uniforme son personas que han sido seleccionadas por una convocatoria a través de un concurso de mérito”, explica Tomas Calahuma jefe del ANMI El Palmar quien resalta que el guardaparque se caracteriza por su amplio conocimiento en muchas áreas y sigue las normas al pie de la letra.
“El guardaparque tiene que conocer de todo, es profesor, abogado carpintero, educador ambiental, también inspector en los casos de caza y tala (…), es el interlocutor entre la comunidad y la institución”, indica.
Para ser un guardaparque en Bolivia se requiere ser mayor de edad y contar con la libreta del servicio militar ya que deben estar en condiciones físicas óptimas, también se requiere entrenamiento como bombero forestal.
El Sernap opta por personas de las comunidades cercanas o que son parte del área protegida y que conocen el lugar para los puestos.
El día a día
Los guardaparque cumplen 20 días de trabajo en campo, las 24 horas del día y tienen 10 días descanso, su labor es dinámica; se levantan a las dos de la mañana para llegar antes de que amanezca al monitoreo de animales silvestres, ante emergencias como incendios permanecen de dos a cuatro días en el lugar sofocando y evaluando las afectaciones, luego deben realizar informes.
Usualmente salen en grupos de dos o tres Guardaparques y se enfrentan a peligros tales como grupos armados que se dedican al narcotráfico, accidentes, caídas, mordeduras de ofidios y ataques de animales silvestres.
“Ya no recibimos la dotación de uniformes (…), hoy en día por la situación de nuestro país no se nos da las condiciones que quisiéramos para cumplir nuestra labor”, señala Calahuma.
Los incendios son la amenaza principal de las áreas protegidas, sin embargo en El Palmar destacan que el área esta mejor consolidada a nivel social “Esto quiere decir que las comunidades, la población local se apropia y la hacen parte de ellos”, refiere el guardaparques al mencionar que “si un comunario quiere hacer aprovechamiento de algún recurso natural, solicita autorización, se inspecciona y se le da”.