60 años volando alto: El hogar de las águilas negras (promociones 1975, 1985, 1995, 2000)
Hace sesenta años, en la Capital de Bolivia, nació una gran institución que hace historia.
El Liceo Militar “Tte. Edmundo Andrade” es y seguirá siendo patrimonio de Sucre, orgullo de la nación y emblema de una formación única en el país. No todos los departamentos de Bolivia tienen el privilegio de contar con una institución de esta naturaleza: una escuela de disciplina, de honor y de amor a la patria, donde la juventud se templa como el acero y se eleva como las águilas que simbolizan su espíritu.
Allí, en las tierras fértiles que rodean al Castillo de la Glorieta —imponente herencia del antiguo Principado de la Glorieta, el único en Sudamérica—, se levanta este Instituto de Preformación Militar, el primero y el único en Bolivia.
Entre esos muros históricos y los cerros que los circundan, se han escrito capítulos silenciosos de grandeza.
Cada amanecer en el Liceo Militar tiene un eco propio: el del clarín que despiertan la esperanza, el de los pasos en formación, el de los himnos que aún vibran en la memoria de quienes juramos servir con honor a la patria.
¡Liceo Militar, templo del saber!
El Liceo no solo enseña. Forja.
Forja hombres y mujeres que aprenden que el honor no se hereda, se conquista; que la lealtad no se impone, se siente; que el amor a Bolivia no se pronuncia, se vive.
Allí comprendimos que servir es una forma de rebeldía luminosa, que el sacrificio es una semilla de grandeza, y que la disciplina no encadena, te libera.
Los que estuvimos en sus filas sabemos que el camino nunca fue fácil.
Comenzamos siendo sarnas, llegamos a semis, avanzamos a tricas, y con esfuerzo, lágrimas y orgullo, llegamos a ser brigadieres.
Porque en el Liceo Militar “Tte. Edmundo Andrade” se enseña que si quieres llegar alto, debes estar dispuesto a sangrar, a llorar y a crecer.
Sesenta años después, los recuerdos siguen vivos como brasas en el pecho.
El espíritu de las águilas negras sigue volando sobre los cerros de la Glorieta, sobre las tierras donde generaciones enteras aprendieron a mirar el horizonte con coraje.
El tiempo podrá pasar, pero hay cosas que no envejecen: el orgullo, el honor y la gratitud hacia ese espacio de cielo, que nos dio los mejores años de nuestras vidas.
Por eso, hoy no solo celebramos un aniversario.
Celebramos seis décadas de historia, de disciplina, de hermandad nacional entre paceños, cruceños, pandinos, potosinos, orureños, benianos, cochabambinos, tarijeños y sucrenses.
Sesenta años de un legado que no se apaga, porque el Liceo Militar “Teniente Edmundo Andrade” no es solo parte de Sucre: es patrimonio vivo de su identidad, un símbolo del espíritu boliviano que se niega a rendirse. Y mientras exista un corazón que haya latido en sus patios, mientras una mirada se eleve hacia la bandera rojo, amarillo y verde, el vuelo del Liceo Militar seguirá siendo eterno.
Porque algunos lugares no se olvidan: se llevan tatuados en el alma.
Ramiro D. Rivas Orozco
Presidente del Círculo de Oficiales Y Excadetes del Liceo Militar Tte. Edmundo Andrade.