Médico de raíces bolivianas hace curaciones gratuitas en Argentina
En un futuro próximo prevé trasladar su idea a zonas y barrios humildes de Bolivia
Hijo de potosinos, estudió Medicina en Sucre y hoy realiza atenciones médicas gratuitas en las calles de Buenos Aires, Argentina. En un futuro próximo, prevé trasladar este servicio solidario a las zonas y barrios más necesitados de Bolivia, por el cariño a sus raíces.
En la zona humilde de Villa Fiorito, en Buenos Aires, una mesa improvisada, un tensiómetro, algunas cajas de medicamentos y una bata blanca comenzaron a llamar la atención de los vecinos. Muchos dudaban. Otros preguntaban cuánto costaba la consulta. Pero la respuesta sorprendía: “Es gratis”.
Detrás de esa iniciativa está Rodrigo Apaza Coro, un joven médico de raíces bolivianas que decidió llevar la salud hasta donde muchas veces no llega: los barrios populares y las familias migrantes que viven entre necesidades y urgencias cotidianas.
Rodrigo trabaja actualmente en el área de terapia intensiva y guardia de la Unidad Coronaria de Buenos Aires. Sin embargo, fuera de los hospitales y las luces de la medicina especializada, eligió regresar al origen de su vocación: ayudar a quienes no tienen recursos para pagar una consulta o siquiera comprar un analgésico.
“Yo vengo de abajo, de un barrio donde crecí viendo muchas necesidades de la gente”, cuenta a CORREO DEL SUR. Esa memoria de infancia es la que hoy lo impulsa a dedicar parte de su tiempo libre a brindar atención médica gratuita en las calles.
PADRES POTOSINOS
Su historia también está marcada por la migración. Es hijo de padres potosinos que estudiaron en Sucre y que, buscando mejores oportunidades, emigraron a Argentina. Allí, en Buenos Aires, nació Rodrigo. Sin embargo, una parte importante de su vida transcurrió en Bolivia.
Vivió ocho años en la capital, en barrios como Surapata, Santo Domingo y San Cristóbal. Allí estudió medicina en la Universidad Boliviana de Informática (UBI) y fortaleció el vínculo con el país que hoy siente profundamente suyo. “Me siento más boliviano por mis padres y mis hermanos”, afirma. Visita Bolivia al menos tres veces al año.
La familia Apaza Coro está repartida entre ambos países. Su hermano Cristian Apaza Coro, reconocido profesor de Matemática e influencer, vive en Sucre, mientras que otro de sus hermanos reside en Potosí.
Rodrigo, en cambio, volvió a Buenos Aires y actualmente radica en Villa Celina, una zona habitada principalmente por migrantes bolivianos y peruanos.
Dice que estudió Medicina General con la idea de algún día hacer realidad su sueño de ayudar de esta forma a las personas de escasos recursos.
SUPERÓ EXPECTATIVAS
La iniciativa superó todas sus expectativas. Decenas de personas acudieron a sus atenciones médicas gratuitas. Algunos llegaban desconfiados; otros observaban desde lejos. Pero cuando corría la voz de que realmente no cobraba nada, la fila comenzaba a crecer.
“La gente no creía que era gratuito, porque hoy en día es difícil que alguien regale algo”, contó. “Venía una persona y después llegaba otra. Así fueron avisando en el barrio y llegó mucha más gente”, acotó.
Las necesidades eran evidentes. Personas que no podían pagar medicamentos, adultos mayores que postergaban controles médicos y familias enteras, acudieron por una consulta básica.
Rodrigo no solo revisaba pacientes, también entrega medicamentos. Las ampollas, vacunas y algunos insumos los compra con sus propios recursos. Otros medicamentos llegan gracias a colegas y laboratorios que decidieron apoyar la iniciativa solidaria.
El proyecto recién comienza. Por ahora, las jornadas médicas se realizan cada quince días, aunque la intención es aumentar la frecuencia. Incluso ya recibió invitaciones para atender en otros barrios de Buenos Aires.
MÁS ALLÁ DE ARGENTINA
Rodrigo aseguró que en un futuro próximo quiere trasladar estas campañas gratuitas a Bolivia. Dijo que el cariño por el país de sus padres y de una parte de su vida, especialmente de su formación, lo empuja a pensar en las zonas y barrios populares bolivianos donde también existen enormes carencias en salud.
“Hay mucha necesidad de atención médica”, sostuvo. Y agregó que varios colegas bolivianos ya se contactaron con él para sumarse a este trabajo solidario.
Mientras tanto, cada jornada en Villa Fiorito deja escenas simples pero poderosas: madres agradecidas, personas que pueden acudir a consultas después de años y niños que reciben atención sin que sus familias tengan que elegir entre salud o comida.
En medio de una época donde casi todo parece tener precio, un médico boliviano decidió devolverle valor a algo que muchas personas habían perdido: la posibilidad de ser atendidos con dignidad.
COSTO
En Buenos Aires, una consulta médica particular cuesta entre $us 35 y 45 (aproximadamente entre 250 y 350 bolivianos); mientras que las curaciones en centros de enfermería o guardias rondan entre los $us 15 y 30 (aproximadamente 100 y 200 bolivianos), dependiendo de la complejidad de la herida.
Matemático y youtuber
Cristian Apaza Coro, hermano mayor de Rodrigo, actualmente reside en la ciudad de Sucre, donde es un reconocido profesor de matemáticas, youtuber e influencer.
Él señaló a CORREO DEL SUR que parte de todos estos actos solidarios se debe a que sus padres les inculcaron, desde pequeños, el valor de la solidaridad y el amor al prójimo, debido a que crecieron en un barrio muy humilde y en medio de muchas necesidades.
Por ello, estudiaron pensando no solo en superarse, sino en que algún día ayudarían a las personas en estado de vulnerabilidad.
Además, indicó que, al haber más de 45 millones de habitantes en Argentina, existen muchos sectores olvidados que viven en situaciones muy complicadas, por lo que las necesidades se multiplican.
Dijo que el principal objetivo de su familia es ayudar y colaborar sin esperar nada a cambio. “No pensamos ser políticos ni nada; solo queremos ayudar a nuestra gente”, aclaró.